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Tula, cuna de la Tamaulipeca


Esta hermosa población considerada en 2011 como uno de los Pueblos Mágicos del país, está ubicada en la Sierra Madre Oriental, en la parte suroeste de Tamaulipas, considerándose la ciudad más antigua del estado, se erige sobre un terreno que entremezcla el bosque y el desierto, dando vida a paisajes sumamente contrastantes. Aunque es uno de los Pueblos Mágicos menos explorados, en su interior alberga ricas tradiciones que dan fe de las antiguas civilizaciones que la habitaron y de los movimientos revolucionarios que en su seno se desarrollaron.

Fue fundada el 22 de julio de 1617 por el fraile franciscano Juan Bautista Mollinedo, desempeñando desde un principio un papel relevante en el desarrollo de la historia del estado. En su imagen urbana actual, se advierten los viejos resabios de la bonanza de principios del siglo XIX cuando alcanzó un gran desarrollo económico y urbano. Cuenta con construcciones coloniales de las cuales 498 son considerados monumentos históricos, siendo además, un municipio muy rico en artesanías. Además de resguardar y conservar su trazo Urbano original conformado por elementos de gran valor estético, es la única ciudad del estado que aún se divide en barrios tradicionales.

Entre los sitios que recomendamos conocer están la Plaza de Armas, la Parroquia de San Antonio de Padua, la Casa Carrera Torres, la antigua construcción donde nació Doña Carmen Romero Rubio de Díaz, la Capilla del Rosario y la Capilla del Señor de las Angustias y la Casa Minerva o Casa de las Artes. A tan solo 9 km de Tula se encuentra la Pirámide El Cuitzillo, perteneciente a la cultura huasteca que data del año 640.

La conocida como cuera tamaulipeca es en realidad la cuera tulteca. Y es que las hábiles manos de los artesanos de esta localidad son las originadoras de esta prenda de vestir que se usa en la región y que fue distintiva de revolucionarios como el general Alberto Carrera Torre, pero que también las han portado personalidades como Pedro Infante y Juan Pablo II. Para adquirir esta pieza busca tiendas como el taller de Antonio Reyna donde, desde hace tres generaciones, se dedican a este oficio. Aquí también podrás comprar cestos y tapetes de palma tejidos de ixtle, lechuguilla y otras fibras naturales.
Otra de las señas particulares de Tula son las coloridas danzas “de a pie y de a caballo”, que se realizan en la Plaza de Armas y que representan la conquista española. Por otro lado, el platillo que le ha dado reconocimiento al pueblo son las enchiladas tultecas -hechas de papa y chorizo- y las nieves de sabores exóticos como de cactus y frutas típicas de la zona.
Cabe destacar que Tula es considerada “El olivar de México” ya que en dentro de su territorio hay más de 2,200 hectáreas sembradas de árboles de olivo.