México y Estados Unidos firmaron en definitiva el acuerdo azucarero que pone fin al conflicto sobre el comercio bilateral de edulcorantes, donde se estableció que México deberá reducir la calidad y el porcentaje del azúcar refinada que venderá a la unión americana.
La Secretaría de Economía (SE) destacó que con este acuerdo México evitó la imposición de cuotas compensatorias de hasta 40% en contra del azúcar nacional, además de que nuestro país mantendrá una posición privilegiada como principal exportador de azúcar al mercado estadunidense, bajo condiciones de precios que protegen el ingreso de los cañeros nacionales.
Pese a ello, tanto expertos como la propia industria azucarera mexicana han señalado que el acuerdo no es favorable para México, ya que el azúcar nacional llegará a Estados Unidos en calidad de materia prima, beneficiando a las refinerías estadunidenses, quienes procesarán el endulzante. Además, el producto mexicano será poco competitivo en ese mercado, ya que los cañeros deberán aumentar hasta en 8 por ciento sus precios y disminuir su calidad, una combinación de factores que dificultarán el posicionamiento del producto en el mercado.
El acuerdo también impide que los azucareros mexicanos compitan en mercados de valor agregado, es decir, que vendan azúcar en otras presentaciones, por ejemplo, como endulzante líquido o para consumo directo.
Un elemento que sí fue positivo para México consiste en que nuestro país tendrá la exclusividad para atender la demanda adicional de azúcar en Estados Unidos; solamente en caso de que México no cuente con volúmenes suficientes para satisfacer las necesidades adicionales, la unión americana podrá comprar el producto a otros países.












