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El mercado 20 de noviembre de Oaxaca


El mercado 20 de noviembre se encuentra ubicado a dos cuadras y media del Zócalo de la Ciudad de Oaxaca y media cuadra del mercado Benito Juárez, sobre las calles de: Aldama, 20 de noviembre, Arteaga y Miguel Cabrera.

HISTORIA

La construcción del mercado se inicio en marzo del año 1862 concluyéndose en 1882, el motivo de la realización de este mercado se debe a que años atrás la Plaza de las Armas y Plazuela de los Cantaros eran ocupadas por vendedores que día con día ponían su tianguis para vender sus productos, con el paso de los años La Plazuela de los Cantaros fue convertida en Alameda de León, hecho que llevo a los comerciantes a abandonar el lugar, los cuales se ubicaron en la Plaza del Marqués (mercado Benito Juárez), cuando la Plaza de las Armas se convirtió en Zócalo los comerciantes restantes se ubicaron en la misma plaza, ocasionando que no hubiera lugar suficiente para todos.

Por este hecho el municipio le solicito a el gobierno el ex convento de San Juan de Dios ya que la cercanía con la Plaza del Marqués era solo de unos metros, así fue como con el paso del tiempo la Plaza del Marqués se convirtió en el actual Mercado Benito Juárez y el ex convento de San Juan de Dios el mercado 20 de noviembre.

El mercado 20 de noviembre también es llamado mercado de la comida, muy buen nombre otorgado por los turistas, al ingresar por la calle de Aldama se encuentran numerosos puestos de pan y tortillas de mano (blandas y tlayudas), al ingresar por la calle 20 de noviembre encontraras gran variedad de alebrijes, barro y puestos de queso, quesillo, si ingresas por la calle de Arteaga descubrirás numerosos puestos en donde podrás comer y apreciar la cocina Oaxaqueña, Mercado de las Carnes Asadas, este nombre se lo ha ganado ya que si ingresas por la calle Miguel Cabrera te encontraras con un pasillo donde puede encontrar carne de toro, misma que puedes pedir que te la cocinen o tu mismo puedes preparar al carbón y acompañarlas con verduras, huacamole, limones y chapulines.

En otra de sus zonas se encuentran las fondas, que son un claro ejemplo de la sazón del lugar, pues en su mayoría se trata de negocios de gran tradición donde cocina la cabeza de la familia, y los demás miembros son los que atienden. Ahí puedes comer mole, chiles rellenos, tlayudas y enchiladas, entre otros muchos platillos típicos.

Los sentidos que más se despierta al pasear por este mercado es el gusto y el olfato, por ello no puedes perderte la oportunidad de degustar el mole, el queso, el chocolate y los chapulines.

Hay moles de sabor más sencillo, como el coloradito que se caracteriza por su color rojo ladrillo; mientras que otros cuentan con sabores más fuertes debido a la combinación de sus ingredientes, tal es el caso del mole negro que se dice ocupa más de 35 elementos en su elaboración: chiles mulato, pasilla, ancho, guajillo, chipotle, chilguacle negro, almendras, ajonjolí, nueces, cacahuates, cebolla, pimienta, clavo, pan, tortilla, tomillo y mucho más.

Algo que encontrarás son los chapulines, los que suelen tostar y ofrecer con chile y limón. Y ¿por qué hay tantos? Esto se debe a que es una plaga de los cultivos de alfalfa. Entonces, los lugareños acostumbran recolectar chapulines, los comen y de esa manera también evitan el uso de plaguicidas en sus plantíos.

Este insecto es también el encargado de dar cierto sabor a varios platillos y salsas del lugar, y hoy en día puedes encontrar ya varios productos que se elaboran con él, como es el caso de la sal y la salsa de chapulín. Y de una vez recordemos que también es popular la sal de gusano.

También puedes conseguir una gran variedad de tortillas hechas a mano, que traen las mujeres desde pueblos cercanos, en sus canastos o cubetas. Las hay de maíz, de trigo o yuca, y de diferentes tamaños y colores.