Sábado 07 de Diciembre, 2019 - México / España
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AMLO, el fortachón del circo



El estado que guarda la lucha política en el país recuerda aquellas caravanas de espectáculos bizarros que recorrían los pueblos del viejo oeste, según vimos en docenas de programas de vaqueros.

Una de las atracciones era la de un hombre enorme, fortachón, que retaba a los hombres del pueblo a subirse al ring a pelear con él. Como era obvio que nadie podría vencerlo, el premio se lo llevaba el valiente que permanecía más tiempo de pie.

Eso justamente es lo que ocurre en el quehacer político nacional.

El fortachón desde luego es López Obrador. A cincuenta días de haber tomado el poder, y a pesar de todos los disparates que ha dicho y hecho, anda en busca de un rival que le aguante aunque sea los tres minutos reglamentarios de un round  para entretener al auditorio, que quiere ver al mandatario peleando con los malandros de la mafia del poder y ganando una y otra vez.

No ha sido nada fácil encontrar rivales que tengan presencia de ánimo, vulgo coraje. En el Congreso buscaron pero ahí no hay nada. De hecho la bancada del PRI, que podría dar algo de lata, ya se ha sumado a las causas de Morena, y por esa razón hasta Yeidckol Polevnsky dice que le encanta el acrónimo de PRIMOR, que habla del romance que vive lo que queda del tricolor con Morena. Los priistas son malévolos y su cariño no es sincero, pero como están las cosas quieren ser parte de la cola del león que cabeza de ratón.

Y es que la victoria de AMLO en la elección de julio fue tan contundente que pulverizó a los partidos políticos. De un día para otro PRI, PAN y PRD se transformaron en parte de la chiquillada, por momentos parecen irrelevantes. La verdad es que se merecen su mala fortuna.

Algunos opositores con posibilidad de aguantar un rato de pie son los gobernadores, como los de Jalisco, Guanajuato y Michoacán, que en los últimos días se han atrevido a levantar la voz, cosa que nadie más hace. El más aventajado es el gobernador de Jalisco que hoy tiene motivos de sobra para estar molesto, pues su estado ha sido el más dañado con la muy extraña estrategia de AMLO para combatir el huachicoleo.

La gente en Jalisco ya está en la reserva de paciencia y el gobernador quiere dejar en claro que el problema es federal y que Jalisco ha sido, por alguna extraña razón, el más maltratado. El alcalde de Zapopan lo dijo con todas sus letras: AMLO les aplica un castigo político.

Lo malo con los gobernadores es que dependen en exceso de la buena voluntad de la Federación, por lo que su pleito con AMLO tiene que ser por encimita, nada más para cubrir el expediente. No piensan vencer al Presidente, pero por lo menos sí aguantar tres minutos en el ring y mostrar a sus gobernados que tienen agallas, que no son agachones, pero es un pleito disparejo. López Obrador es, políticamente, peso pesado y ellos mosca, algunos pluma.

La única posibilidad de poner contra las cuerdas al mandatario es que varios gobernadores venzan el pánico y se suban al mismo tiempo al ring. Una vez arriba podrían atacar al gigantón por varios flancos. Igual y en una de esas uno de los golpes da en el blanco. Necesitan sumar fuerzas, de otra manera están fritos. ¿Lo harán?

 

jasaicamacho@yahoo.com

Twitter: @soycamachojuan

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