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Edomex, 2017: Del Mazo, Josefina, Yeidckol



Si los priistas están deprimidos, que coman helado de vainilla; si están aturdidos, que se orienten; si están de vacaciones, que regresen al trabajo. Que alguien les recuerde que en el 2017 también hay elecciones. Además de Coahuila y Nayarit, que son importantes, estará en juego la gubernatura del Estado de México, que puede hacer la diferencia entre quedarse en Los Pinos o regresar a la fría banca de la oposición.

El Edomex es la entidad con mayor peso político por el hecho de que tiene un padrón electoral con más de diez millones de ciudadanos, casi once. Es la rebanada más grande del pastel electoral. Los partidos de oposición van a competir de manera rabiosa. Saben que si logran que el PRI se tropiece en la tierra del Presidente, será vulnerable en el 2018. Enrique Peña Nieto tiene la decisión de elegir al candidato del PRI. La tuvo también hace seis años cuando optó con el doctor Eruviel Ávila, entonces un poco conocido, a nivel nacional, alcalde de Ecatepec. Eligió con la cabeza fría. No se equivocó. Dejó de lado sus afectos y se fue con una carta ganadora. Ganó y pudo seguir adelante con sus planes para la elección presidencial.

Grupo Atlacomulco.- Como todos saben, Peña Nieto es oriundo del meritito Atlacomulco. En su primer círculo de colaboradores hay media docena de mexiquenses, a quienes se les queman las habas por meterse a la contienda. Algunos del más alto nivel, piezas fundamentales en el equipo de gobierno, como Luis Videgaray y Alfonso Navarrete, secretarios de Hacienda y del Trabajo, respectivamente. También está Ernesto Nemer, de Profeco, que se ha esmerado por tener visibilidad, y Carolina Monroy, que a la salida de Manlio Fabio Beltrones pasó a ocupar la oficina principal del PRI nacional. Carolina también es de Atlacomulco, que cuenta mucho, y está casada con Nemer, el de Profeco. Si se quiere una opción local, como lo fue Eruviel, ahí está José Manzur, que ha resistido con donaire en el cargo de secretario general de Gobierno, donde todos los cohetones estallan. Con decirles que hasta Alfredo Castillo quiere.

A pesar de la gran cantidad de fichas, por el Paseo Tollocan, se dice que esta vez sí le tocará a Alfredo del Mazo. Hace seis años estuvo muy cerca de ser el bueno. Unas horas antes de que se dijeran las palabras mayores, Del Mazo era el más mencionado. Forma parte de una dinastía de prominentes políticos mexiquenses y está cerca del ánimo de Peña Nieto. Son amigos desde chamacos. Del Mazo fue alcalde de Huixquilucan y después director general de Banobras, de donde pasó a San Lázaro. Asumió con disciplina que las “fuerzas vivas”, es un decir, se pronunciaran por otro aspirante, mostró disciplina que seguramente le será recompensada. No requiere una campaña para darlo a conocer, porque todo mundo lo conoce en el Edomex.

El PRI se tiene que poner las pilas para sacudir eso que se llama estructura territorial y que en la elección del 5 de junio brilló, pero por su ausencia. ¿Será un muerto viviente o todavía tiene cuerda? El Edomex tiene dos corredores políticos que tradicionalmente votan por la oposición: en el oriente la izquierda suele tener buenas resultados y en la zona de Naucalpan, Tlalnepantla al PAN le va muy bien, por eso le dicen corredor azul. Del Mazo tendría dos rivales muy serias: Josefina Vázquez Mota, que iría por el PAN, acaso en alianza con el PRD, y Yeidckol Polevnsky, que es la carta más visible de Morena, por su cercanía con Obrador.

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