Jueves 12 de Diciembre, 2019 - México / España
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El turismo y Peña en la portada de Time



Una de las preguntas  que se  plantea  con frecuencia la comunidad  turística del país es: ¿cómo se construye la buena reputación de un país, de una ciudad  o de  un destino  turístico?  Sin embargo, es una pregunta que rara vez aparece como tema de debates o de análisis y que debería ser, me parece,  materia obligada incluso en las escuelas donde se preparan los  ejecutivos del  turismo del mañana. La respuesta  a esta  pregunta  es clave para contribuir  a mejorar la imagen de nuestro país en el exterior, o de algún destino en particular. La  buena imagen opera  a favor de la actividad  económica en su conjunto, pues  supone el acceso a más inversiones o el arribo de  más  visitantes. El tema da para más pero van unos comentarios.

No hablo de una campaña  exitosa aislada,   sino de una  reputación, de un prestigio. Si bien la  suerte  juega un papel, lo cierto es que lo que cuenta es la acumulación,  en el tiempo,  de noticias  buenas  que son ratificadas, y no desmentidas, por  la realidad. Hay casos extremos,  casi inexplicables,  de reputaciones blindadas que  se dan como algo casi natural.  Ahí está la imagen de la  ciudad de París como sede ideal para encuentros románticos,  o la calidad imbatible de  los  vinos franceses. Uno da por hecho que esos vinos son  caldos  prodigiosos,  incluso sin  haberlos  probado jamás; vamos, ni siquiera es necesario  tener la costumbre de beber  vino. Algo similar ocurre con la moda  francesa que se reconoce exquisita o vanguardista,  cuando tal vez lo era  hace medio siglo. Qué decir de la comida francesa  que la gente asume  como deliciosa,  superior  a otras, aunque nunca la hayan probado. ¿Por qué ir a París siempre es una buena idea?

Una vez  le hice esta pregunta a un viajero frecuente. Me respondió diciendo que por la estupenda relación de calidad y precio. Lo cual suena bien,  a no ser que esa misma persona relataba con lujo de detalles el mal servicio que ofrecen  muchos establecimientos parisinos cuyos empleados son descorteses, cuando no francamente patanes, que sirven porciones minúsculas a precios exorbitantes.  No tengo nada en contra de  Francia,  sólo trato de entender las  causas reales de su buena reputación y de su éxito persistente, incluso superando guerras mundiales,   como destino turístico. ¿Es necesario contar  con una maquinaria  cultural  de gran alcance?  

El caso de Brasil,  competidor directo de México en América Latina,  que  gozó por una década de una magnífica fama  derivada de la modernización de su maquinaria económica  combinada con  la  idea del carnaval eterno y las  chicas  de Ipanema con sus cuerpos esculturales en bikinis brevísimos   y por supuesto  los magos  del  futbol.  Brasil se quedó por años con inversiones que pudieron ser para México.

Me refiero a lo anterior por los jaloneos  que ha  suscitado  la decisión de la revista  Time de poner en su portada de  febrero una foto de Enrique Peña  bajo el título “Saving Mexico”.

La polémica se desató aquí,  entre nosotros, y no en Estados  Unidos.  Adversarios políticos del presidente o gente que simplemente le cae mal el mexiquense  ya despotricaron y dieron lugar  a una polémica.  Están en su derecho. ¿Que el presidente de México aparezca en la portada de una revista  internacional importantes es resultado de la buena imagen del país o precisamente la publicación puede ayudar a  construir esa  buena  imagen? Valdría la pena invertir dinero en eso.  La revista puso el ojo en Peña porque logró pasar  su ambicioso paquete de reformas y la foto en la portada  es  un empujón para que esas reformas se transformen en beneficios concretos.  El mérito de las reformas abarca a la clase política en su conjunto, con lo que volvemos al principio: ¿cómo se construye  una  buena reputación?

jasaicamacho@yahoo.com

@juan_asai

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