Jueves 12 de Diciembre, 2019 - México / España
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Misael botea, boxea, exhibe



El boxeador Misael Rodríguez, a quien apodan Chino, oriundo de Parral, Chihuahua, venció al egipcio Hussein Abdim, campeón africano de peso medio, y aseguró la obtención de una medalla para la delegación mexicana que participa en los Juegos de Río 2016.

Como se trata de una cerveza helada a la mitad del desierto, la noticia inundó las redes sociales. Pocos minutos después, cuando apenas paladeábamos el gusto del triunfo, comenzaron a publicarse fotos del Chino boteando en los camiones para juntar dinero y continuar con su preparación olímpica. De no creerse. La gente pasó de la alegría al pasmo. ¿Cómo diablos pudo ocurrir algo así? En las fotos no sólo aparece el ahora medallista, sino otros integrantes del equipo mexicano de box. Misael botea y boxea, pero también exhibe de manera descarnada el desastre en el que se encuentra el deporte olímpico mexicano.

El dinero los divide.- La causa es el jaloneo rabioso entre la gente de pantalón largo. Directivos de la Conade, que es el organismo público oficial encargado del deporte en el país, y  jefes de las diferentes federaciones deportivas articuladas al Comité Olímpico traen pleito desde hace años. Hay temporadas en las que los roces son mínimos, apenas perceptibles, y otras en las que se pegan hasta con la cubeta y generan escándalos de vecindad. Estamos entrando a uno de esos.

Los problemas surgen por el diseño institucional del deporte en México. Esto es, el gobierno pone el dinero, lo reparte entre las distintas federaciones y éstas no se sienten con la responsabilidad de rendir cuentas, de explicar en qué gastan ese dinero, que por cierto es público. Quieren ser autónomas y no reconocen a los funcionarios públicos como sus jefes. No están bajo ninguna línea de mando que no sea el Comité Olímpico. Como resultado de lo anterior, jefes de federaciones se eternizan en los cargos, aunque no entreguen resultados positivos.

Lo anterior explica las bochornosas fotos de los boxeadores boteando. Cansado de que la Federación de Box no transparentara sus manejos financieros e imperara el caos administrativo, la Conade le levantó la canasta; o sea, los dejó sin dinero. Entonces, los boxeadores salieron a conseguirlo en la calle para vergüenza de todos. Con el éxito de Misael en la bolsa, la Federación de Box no resistió la tentación. En redes sociales exigió que la Conade no se fuera a colgar la medalla del púgil de Chihuahua.

Villano favorito.- De lo anterior se desprende una realidad que a muchos les resultará anticlimática: Alfredo Castillo es un villano ideal. Le cae mal a medio mundo, aunque tiene un amigo influyente que le aguanta todo. Es grosero, abusivo. En una palabra, gandalla. Pero no es ni con mucho responsable único de los resultados desalentadores de la delegación mexicana. Lo digo para no alimentar la expectativa falsa de que cortándole la cabeza a Castillo comenzarán a llover medallas. Nada más alejado de la realidad. Hay que quitarlo, eso es un hecho, pero lo que sigue es cambiar el actual diseño del sistema deportivo por otro funcional.

Lo primero es efectuar una evaluación rigurosa, pero fría, del desempeño de cada atleta, cada entrenador, cada directivo, cada médico y de ahí pasar a la propuesta de otro sistema. Si quieres obtener resultados diferentes, no hagas las cosas igual. La evaluación no la deben realizar los implicados, sino expertos que puedan actuar de manera imparcial. ¿Lo haremos?

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