Miércoles 11 de Diciembre, 2019 - México / España
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La Guardia, la carreta y los bueyes



La ronda de consultas ciudadanas sobre la Guardia Nacional será del 8 al 11 de enero. Falta poco. Algunos días después se realizará un periodo extraordinario en el Congreso para pasar a la faceta de las votaciones. Morena es mayoría en ambas cámaras y tiene alianzas con PT, PES, PVEM y algo de lo que queda del PRD. La pregunta es ¿No podía AMLO esperarse a que la consulta concluyera antes de empezar el proceso de reclutamiento de la Guardia Nacional? La respuesta es que sí podía, pero no quiso.

Al poner la carreta delante de los bueyes, el gobierno envía un mensaje que debe preocuparnos: allá ustedes, la Guardia va en mis términos. Lo ha hecho antes con otros temas e incurre en un desgaste innecesario de la imagen personal del mandatario, pero también de esa alternativa democrática que son las consultas que por lo que vemos sólo sirven para perder el tiempo.

¿Hay algún problema de fondo si el reclutamiento para la Guardia Nacional arranca cuando ese cuerpo ya sea una realidad? No hay ningún problema, además es lo lógico. En la política también hay sintaxis. Si en lugar de sujeto, verbo y predicado, el gobierno se lanza a ofrecer preventas de algo que puede o no puede ocurrir da muestras de irresponsabilidad.

Que conste que no descalifico el plan de la Guardia como única opción a la vista para encarar la crisis de seguridad que padecemos, digo que la vida institucional tiene reglas y si el jefe del Estado no las cumple perderá autoridad moral para pedirle a otros actores que las cumplan.  Iniciar el reclutamiento cuando la Guardia no existe es una manera de mandar al diablo a las instituciones, desde las instituciones.

Por si fuera poco, al hacerlo el gobierno le da municiones a sus adversarios en el Congreso y también a los organismos no gubernamentales dedicados al tema de la seguridad que se sienten excluidos porque el gobierno sencillamente ni los ve, ni los oye. María Elena Morera se preguntaba en su cuenta de tuiter: Al no existir una ley de la Guardia Nacional surgen dudas: Bajo qué criterios reclutan, qué controles de confianza se usarán para no reclutar delincuentes,  cómo los van a preparar, qué tareas les van a encomendar.

No digo que el gobierno se quede de brazos cruzados aguardando el proceso legislativo. Nada de eso, hay mucho por hacer, sobre todo en el trabajo de planeación, de gabinete, pero los pasos formales frente a los medios de comunicación con el presidente y el titular de la Sedena se tienen que hacer hasta que haya algo concreto. No por mucho madrugar amanece más temprano.

Lo importante ahora es hacer trabajo político en el Congreso y con los gobernadores y alcaldes para formar un frente unido, sobre todo bien coordinado, a favor de la Guardia con argumentos sólidos y creíbles.  El proceso de reclutamiento será mucho más sencillo y exitoso cuando haya claridad de a qué institución se incorporarán los reclutados.

Crear la Guardia es apenas un primer paso. Disminuir los niveles de violencia de manera significativa es un proceso que, de ser exitoso, no se concluirá este sexenio, que tal vez obtenga por ahí algunos éxitos relativos. En la raíz de la violencia hay variables que el gobierno mexicano no controla. Se necesita un nuevo esquema internacional para el tratamiento de las drogas. Si EU sigue siendo el principal mercado de drogas ilegales del planeta y México comparta con ese mercado una dilatada frontera, no hay manera de ofrecer una solución de fondo.

 

jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

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