Jueves 12 de Diciembre, 2019 - México / España
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Caminito de la escuela



Mañana  arranca el  nuevo  ciclo escolar. Es  un día  especial  para  cientos de  miles de  familias  mexicanas. Este domingo  todavía  se  realizan  las  compras  de  última  hora   de útiles escolares.  Las  ilusiones se  reciclan. Las  expectativas  se  renuevan. Una  cosa  es  indiscutible.  Los padres  de  familia  le  siguen  apostando  a la  educación  como  la mejor  opción  que  tendrán  sus  hijos para  salir  adelante  en la  vida.  La  educación  cumple  así entre nosotros  una  función  estabilizadora.  Es  un  obstáculo para  aventuras  políticas  pues  la  gente,  incluso la más  pobre,  conserva  la  ilusión  de  que  gracias  a la  escuela  sus  hijos vivirán mejor  que  ellos.  En muchos  casos  es una realidad,  en  otros,  por  desgracia,  no.   Pertenezco a  una  generación  para  la  cual la  educación universitaria  era  una  garantía  para  dar  un paso  adelante  en el  bienestar, en la calidad de  vida,  que habían  tenido  padres  y  abuelos. 


Aterrizar  la  reforma.- El  comienzo  del  ciclo  2015 -  2016 escolar  es particularmente  importante  porque  supone la  posibilidad  de  que la  reforma  educativa  comience  a  tomar  tierra.  Se instrumente  en los  hechos.  Hasta  el momento,  la  reforma   ha  puesto  énfasis  en  aspectos  vinculados  a la relación  laboral de los maestros  con  su patrón,  o sea  el  Estado  mexicano. La  idea  es  que el  Estado recupere  el control  de las  carreras  de los maestros,  control que  cedió  a  las  cúpulas  empresariales,  tanto del  SNTE  como de la  CNTE, con la esperanza,  que a las postres  resultaría  fallida,  de  que los dirigentes  controlaran  a  sus  seguidores  a cambio de   ganancias  políticas  y  económicas.


En  el  caso de la  Coordinadora  el acuerdo  fracasó  porque  los  líderes  tienen una  agenda  política  contraria  al  sistema  al que  decidieron  extorsionar,  exprimir,  al parecer  con éxito.  En Oaxaca, por  ejemplo,  se  llegó   al extremo  alucinante  de  que  el  Instituto de  Educación se  entregó en charola de plata  a la  Sección  22  que así  se  convirtió  al mismo  tiempo en empleador  y empleado,  en patrón y  trabajador.  Una  irregularidad  atroz  que le  dio  a la  Sección  22  una  inusitada  fuerza  política  y  dejó  a  los tres  órdenes de  gobierno  mirando.  Viendo  con los  brazos  cruzados cómo se perpetraban toda  clase  de  abusos. Por  años nada  se  hizo.  El  pánico  paralizaba  a los  funcionarios  que prefirieron  voltear  para  otro lado  y dejar  a  su suerte  a  los niños  de la entidad.

 

Golpe  de  timón.-  Esa  actitud  terminó.  El  rescate  del Instituto  de Educación  del  Estado  de  Oaxaca  cambió  de tajo  las  reglas  del  juego. Los maestros  ya no podrán  cobrar  sin trabajar. No podrán  ir a plantones  y  abandonar  a sus alumnos,  cobrar  sus quincena s y premios  por  su  activismo.  El  gobierno dijo: ¡Basta!  Pronto  sabremos  si lo dijo  en serio  o  fue una  frase pensando en las primeras  planas  de los  diarios.  Están acantonadas  en Oaxaca  fuerzas  federales,  miles de ellos, bien pertrechados, que  tienen  la  encomienda  de  asegurarse  que mañana  arranquen las clases  en  todas  las  escuelas  de la entidad  y que  los activistas  de la  CNTE,  en su papel de vándalos,  no hagan de las  suyas.


Es probable  que  en los próximos  meses  se  haga  énfasis en la parte  meramente  educativa  de la reforma. Hay que  demandar  que  todos  los planteles  estén en condiciones  dignas  para  operar.   Es  cierto:  el  primer  día  de clases  es  un día muy  importante para  cientos de  miles  de  familias  mexicanas,  entre ellas  tal  vez  esté  la del amable  lector  de estas líneas,  ¿cuáles  son  sus  expectativas?  ¿Mantiene  la esperanza  en la  educación  como  vía privilegiada  de  movilidad  social de  sus  hijos?

 

jasaicamacho@yahoo.com
@juan_asai

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