Domingo 08 de Diciembre, 2019 - México / España
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AMLO coleccionista de hamacas



Cambiarse  de  casa  es  un trabajo de  Hércules.  Supone un  gasto  enorme de  energía,  tiempo y  dinero.  Cuando  uno  emprende  esta  operación,  cae  un cuenta  de  todos los  tiliches  que tiene,  toda la  ropa  que hace  meses  no se pone y  el  desorden  peligroso  de libros  y  papeles, incluso  los  importantes. La pregunta  obligada  es: ¿Cómo  podían caber  tantas  cosas  en  una casa  tan pequeña?

Les  sucede  casi a  todos.  El Presidente Electo,  que es un  señor maduro  que  ha  tenido  puestos muy  importantes  en la  política,  es una  de las  excepciones  que  confirman la  regla. Como  a la  hora  buena  decidió  que siempre  sí  quiere  vivir  en Palacio Nacional,  que  contiene  oficinas  de la  Secretaría  de  Hacienda  y  un museo dijo, para  que la  gente  no se preocupe,  que  no le  hará  daño al  inmueble  pues  sólo  llevará  un  catre  y  una  hamaca y en la cartera  su mágico  y  rendidor billete  de  doscientos  pesos.

De manera  que no  hay que preocuparse de  nada.  No  será  invasivo. Igual  y  usa parte  de la  actual  oficina  del  presidente para  colgar  la  hamaca y echarse  una  siestecita  pues  ha  dicho  que  comenzará  a  trabajar  desde las  6:30  de la  mañana  con los  integrantes del  Gabinete  Seguridad,  que igual  le  piden  un cuartito  en  Palacio para  no llegar  tarde  a las  juntas.  Claro  que el presidente  tiene  derecho  a  vivir  donde  quiera y  si  el Palacio le  gusta  porque  está  bien  ubicado,  pues  qué le vamos  a hacer.

Dicen  que  hay  todavía  aposentos  de los  usados por  Benito  y Margarita,  para  tomar  el  café  y una  cama  de latón  para  cuando se  canse  de  la hamaca.  Había  dicho  que  viviría donde  vive, allá por  Tlalpan,  mientras  su hijo  siguiera  en la primaria, pero  ya no quiere  esperar.  Acaso se  deba  a  que por la  nueva  política  de  austeridad  ya se le complique pagar la  renta  o los  servicios,  pues  el  agua, la  luz  y el  gas  han  subido  muchísimo. ¿El  rinconcito donde  cuelgue  su  hamaca tendrá  un  medidor  aparte o pondrá  un  diablito y se  colgará  de la  luz  del Palacio,  que  gasta  mucho  en  septiembre  y  diciembre  por  el  alumbrado  público  especial?

Imagino que  el inmueble  debe  tener  serios problemas  de humedad e  incluso de  plagas.  Es  viejísimo,  comenzó a construirse en 1522  porque  Hernán  Cortés  tampoco  quería  desplazarse  lejos del centro  ceremonial  azteca.  Sería  bueno saber  quién se  encargará  del  aseo del  rinconcito presidencial  en Palacio. Por  lo pronto  las  señoras  del  outsourcing no, porque esa  figura  ya  va  de  salida. ¿ Cuánto  le  tienen  que pagar  a  alguien que limpie  las  lámparas  y  los candelabros?  Los  techos son altísimos, se  jugarían la  vida.  Eso sí  el  jetta blanco se podrá  estacionar  sin problemas e  incluso de  reversa.  La  hamaca  será  uno  de  los  objetivos  más  preciados  en los próximos años. Su  uso  se  popularizó  entre  la  gente  de  mar  porque  la  hamaca,  dicen los  que  saben,  se  mueve  al mismo  tiempo  que el  barco y  esto  reduce  el  riesgo  de  caerse  y  disminuye  los mareos.  En  telares  del  istmo  se  fabrican  las  mejores  hamacas de  México. Puede  usted  apostar  doble  contra  sencillo  a que el Presidente Electo  recibirá  de  navidad  un montón  de las  mejores  hamacas  del país.  Ojalá le den  una  que  se  doble  fácilmente para  que la puede  meter  en el  equipaje de mano del  avión, porque  según se  ve,  pasará  buena  parte de  su  sexenio  en  cabinas de  avión que  aguarden  su  turno para  despegar.

 

jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

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