Sábado 17 de Agosto, 2019 - México / España
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Manuel Espino



Quien tenga alguna duda de la forma como Espino piensa del actual presidente, no como jefe del Ejecutivo, sino como su correligionario y alguna vez jefe político en el partido, sólo debe leer el libro más reciente de Julio Scherer.


Antes de juzgarlos éticamente, es necesario mirar los hechos políticamente: el ex presidente del Partido Acción Nacional, ganador de una elección presidencial llena de accidentes y problemas, fue expulsado del paraíso, condenado a la hoguera y proscrito entre los suyos.

Hoy pide el voto útil a favor de Enrique Peña Nieto.

Actúa, según su dicho, para frenar al adversario común, Andrés Manuel.

Pero además –como todos sabemos—, actúa para lastimar a un enemigo personal: Felipe Calderón.

Sin embargo en el juego de la política muchas cosas son así. Un amigo de Espino, experto en relaciones públicas, me dijo hace unos días:

“… Van a decir, Manuel no tiene razón para irse a apoyar al PRI, un partido al cual históricamente el PAN combatió en un empeño que es a la vez definición  y razón de ser. Pero Felipe tampoco tenía derecho de ensañarse con Manuel de esa manera, hasta la expulsión”.

Quien tenga alguna duda de la forma como Espino piensa del actual presidente, no como jefe del Ejecutivo, sino como su correligionario y alguna vez jefe político en el partido, sólo debe leer el libro más reciente de Julio Scherer. En sus páginas se destila la amargura de un hombre maltratado.

Además debe notarse el jalón de cobija, cómo él fue con priistas de hace seis años a promover la utilidad del voto para Felipe Calderón. Y en ese empeño, lo sabemos, no estuvo sólo.

Cuando tras el desastre de las elecciones intermedias Espino se fue de frente contra el actual sistema panista dominado por el presidente Felipe Calderón, hizo un diagnóstico condenatorio en cuyas líneas se adivinaba su intento de desprenderse de la ortodoxia y formar una corriente cuya dimensión (aparentemente recuperadora del pasado y sus dogmas) la haría fácil satélite de cualquier fuerza con mayor peso.

Esa pequeña luna (ahora de miel) no pudo soportar la fuerza de atracción del planeta Peña Nieto en torno del cual ahora orbita.

“Con la lección que nos han dado los ciudadanos (se refería a la estrepitosa derrota de aquel 5 de julio de 2009) se abre una nueva etapa para Acción Nacional que nos exige generosidad y nos impone el deber de recuperar, primero, nuestra propia identidad.

“Hacia adelante tenemos la oportunidad de reconstruir nuestros lazos de unidad y hermandad, sobre la base de los valores y las prácticas que en el pasado nos dieron prestigio: la democracia interna, la autonomía frente al poder, la elección de candidatos y dirigentes por el voto de los militantes, sin favoritismos ni amiguismos. Urge rescatar esas arraigadas tradiciones democráticas que fueron el sello de la casa durante décadas.

“Es así como debemos preservar el orgullo de ser panistas.

“He escuchado voces airadas de reclamo a nuestra dirigencia y coincido esencialmente en sus planteamientos, pero no creo que ese sea el camino de la solución. Los agravios causados por las decisiones y actitud segregacionista de nuestro presidente nacional son cosa del pasado.

“Enfrente tenemos el reto de cerrar filas con nuestros servidores públicos para bien de todos los mexicanos, comenzando con el presidente Felipe Calderón, pero desde una renovada relación con el gobierno. Con sentido de corresponsabilidad, asumiéndonos interlocutores y aliados, pero no como instrumento del poder sino de los ciudadanos.

“Les invito a darnos un voto de confianza y emprender de nuevo la marcha que iniciaran nuestros fundadores. Corrigiendo lo que haya que corregir para recuperar la confianza de los mexicanos a nuestros postulados y propuestas.

“Será como volver a empezar, pero con las convicciones de siempre; como volver al origen pero partiendo de cuento hemos logrado y aprendido”.

Hoy Espino en verdad vuelve a empezar, ahora de la mano de Enrique Peña, quien a su paso, como un remolino sideral, atrapa planetoides, cometas extraviados y hasta pedacería cósmica.

Ayer no solo Espino estaba con él, también Rosario Robles, también René Arce y Ramón Sosamontes, quien les acaba de hacer el servicio de abortar el sabotaje de Dolores Padierna contra Peña en Acapulco.

Por eso Espino habló así:

“En el Comité Nacional decidimos ir por el voto útil. Fui a hablar con dirigentes nacionales del PRI, con legisladores, con gobernadores, con alcaldes y los priistas le dieron el voto a Felipe Calderón, hoy Presidente de la República y, como hace seis años, a partir de hoy comenzaré a promover por México el voto útil para Enrique Peña Nieto.”

racarsa@hotmail.com

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