Jueves 18 de Abril, 2019 - México / España
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Creer en el Hombre



La riqueza de la existencia es inexpresable. La vida misma te enseña vivir, ser y morir. Muchas veces desconfiamos en ella y buscamos la sabiduría en lugares que no nos pertenecen, sin buscarla en nuestra existencia. Pienso que la vida misma tiene la sabiduría de enseñarnos sabiduría. El hecho de que nos formamos en escuelas, en universidades, en grandes instituciones es un privilegio que tenemos y un acceso al conocimiento y a la cultura universal. Pero hay momentos cuando esto no basta. Hay experiencias que la vida misma nos obliga a pasar para poder aprender, crecer, madurar para devenir lo que somos, es decir, humanos….

Hace días, la experiencia me enseñó como, a veces nuestra vida, a través de su vivencia diaria, cotidiana, banal, nos comunica, por medio de un lenguaje oculto y silencioso, la más profunda enseñanza. Y el ser humano es tan grande en su grandeza, como tan pequeño en su pequeñez. Basta un instante de elección para saber si queremos la grandeza o la pequeñez. 

Teóricamente nos llenamos de conceptos, sabemos de memoria qué significa la responsabilidad, la honestidad, la dignidad, el compromiso…Pero, bien sabemos que desde la teoría hasta la práctica hay un camino largo, tan largo que todavía nos falta vida para caminar. Unos son peregrinos, unos novicios, otros no se atreven y otros ni  piensan caminar….porque es un camino difícil. 

Sé que el hombre es el ser más afortunado de todos los seres….Dotado con palabra, como afirmaba Aristóteles, y por lo cual con capacidad de pensar, el hombre conquistó su libertad. Pero saber hacer uso de esta misma, es lo que hace al hombre ser HOMBRE. La libertad nos invita a un gran compromiso, a la responsabilidad, nos llama hacia lo más profundo de nuestra conciencia, nos revela nuestra propia dignidad y nos invita a comprender la finitud. Todavía no aprendemos a ejercer nuestra libertad…Pensamos que la única manera que encontramos para vivirla es a través del dominio y del poder. Pero la libertad no es una satisfacción producida por nuestros deseos (buenos o malos). La libertad es el compromiso mayor que tiene el hombre con su existencia. Solo en libertad me encuentro con Dios, solo en libertad sé amar, solo en libertad se tomar en mis manos la vida misma. 

Pero…¿cuánto más necesita un hombre para saber que el único responsable de sus actos es él mismo, y cuanto más va a faltar hasta cuando el hombre entienda que no hay camino para huir de la verdad?

Frente a esta pregunta, silencio … y sufrimiento. Huimos de la verdad como de una peste, como si la verdad estuviera para destruirnos, sin pensar que la única salvación que tenemos es la búsqueda misma de la verdad. Verdad, bien, belleza, bondad….palabras olvidadas. En cambio somos maestros de la bondad disfrazada, de aquel bien que nos conviene y mostramos una belleza ausente de verdad.

Y, todavía, creo en aquel ser humano que en cada acto de su existencia deja signos de su humanidad. Y, todavía, tengo la esperanza de que en un día vamos a tener el valor de perdonarnos y reconocer nuestra finitud….Y, todavía, tengo la esperanza de que va a venir el día cuando vamos a hablar con la verdad….Y, todavía, quiero creer que el ser humano es el único que entiende el sentido del valor, que es el único que tiene conciencia, el único capaz de hacerse responsable…que es el único capaz de extender su alas tan alto, hasta que logra tocar a Dios.

Miro con dolor los ojos vacíos de muchos hombres…y sé que allá se refleja la mirada de su interioridad…tan vacía, tan pobre, pero todavía potente de bondad…. A lo mejor, sus alas están creciendo…a lo mejor no. Para unos ya es tarde…para otros todavía hay tiempo….Si vencemos el miedo de dejarnos crecer y ser HOMBRES.