Domingo 16 de Junio, 2019 - México / España
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Wiracocha: el demiurgo de la tierra, aire, fuego y agua



Dedico este escrito a la memoria de la admirada Dra. Ma. Luisa Rivara de Tuesta, mi amiga y maestra en la valoración de nuestras raíces y culturas autóctonas.

Quinientos años después del desembarco occidental que fragmento las civilizaciones indígenas del “Nuevo Mundo”, los filósofos latinoamericanos cuestionan la existencia de una filosofía autentica en Latinoamérica, cuestionando además si existió filosofía en las civilizaciones indígenas precolombinas.

Estos cuestionamientos se responden  en función de lo que se entiende y define por filosofía. Ya que si entendemos filosofía como un preguntar acerca de los problemas más universales y profundos de la humanidad, todo grupo humano ha tenido filosofía; pero si entendemos filosofía como la creación cultural dada en las colonias griegas de Jonia solo Occidente, Europa y Estados Unidos, poseen este saber, siendo la filosofía griega fundamento de la civilización occidental

La polémica Augusto Salazar Bondy - Leopoldo Zea

Siglos después de injertarse la filosofía occidental en el Nuevo Mundo a través de las universidades y en la vida política como ideologías, el filósofo peruano Augusto Salazar Bondy,  planteó que la filosofía fue importada por los españoles para la dominación, por ello no es extraño que la filosofía hispanoamericana sea el relato del paso de la filosofía europea por Latinoamérica y no una filosofía generada del espíritu del Nuevo Mundo (1).

Estas tesis del peruano generan la respuesta ontológica del filósofo mexicano, más universal Leopoldo Zea, quien señala que Salazar Bondy aborda un aspecto inédito de la filosofía. Un preguntar sobre la posibilidad de filosofar que implica la idea de ser distintos de otros seres humanos [2]. Ya que preguntarnos sobre la existencia de una filosofía original y auténtica implica preguntarnos por la capacidad del latinoamericano de poder acceder al logos (la razón); que es lo que define a los seres humanos [3]. Además, la filosofía latinoamericana nace huérfana, por lo que tiene que recurrir a tradiciones extranjeras y ajenas a los fabulosos imperios que originaron Latinoamérica [4].

En el Perú, con la independencia los criollos heredan el poder manteniendo la estructura colonial. Ajenos a la cultura y realidad andina, los criollos afirman que la única cultura y filosofía es la occidental. Así, a pesar que desde el siglo XX la migración indígena a las grandes ciudades va gestando una nueva conciencia, los filósofos criollos no valoran la cultura indígena, de ahí que los mitos andinos no sean fundamento para la filosofía peruana. En ese sentido, el filósofo Wagner de la Reyna afirma que el indio y el mestizo no tienen pensamientos propios sino emociones, por lo que hay que terminar la formación iniciada en la colonia. A pesar de saberse que la hipótesis de la degeneración del indio peruano, fue el argumento de Occidente imperialista para la dominación.

En consecuencia existen dos países en un mismo territorio, por una parte, el Perú oficial del Estado, con  bancos, empresas, universidades y otras instituciones. Y un Perú marginal, del campesino y la masa urbana de economía informal y sumergida, pueblo analfabeto y a veces monolingüe quechua, aimara o amazónico, que aguarda el Ikam.

En Perú se desarrollaron variadas culturas precolombinas con peculiaridades propias de su entorno, desde las humedades de la selva amazónica de los Chachapoyas hasta los áridos desiertos de los Nazca y Mochicas. Éstos últimos  rindieron culto al antiguo dios de los cetros, en Moche le llamaban Aia Paec: símbolo de la fertilidad, del poder y de la muerte, pero es el mismo dios que emergerá luego en Tiahuanaco y Huari. Este Dios es conocido también como el dios llorón pues asemeja lágrimas en sus ojos conformados por felinos voladores, que Julio C. Tello señalo como un dios felino, fecundador de la tierra y por tanto posibilitador de la vida. El Inca Garcilaso de la Vega, escribió que Ukurunku es como se conoce al jaguar, felino que la sociedad andina agrícola divinizo. El andino asocio el rugido del otorongo al sonido del trueno, construyendo el mito del felino volador de la tempestad fertilizante .

El personaje felinizado de los dos cetros es un símbolo religioso constante en la cultura andina desde tiempos remotos. Aparece a veces con armas, ramas u otros objetos, pero siempre simbolizando “el poder en ambas manos”, como en el monolito Raimondi que algunos estudiosos piensan que es Wiracocha, el mismo personaje de la Puerta del Sol de Tiahuanaco . Wiracocha, entidad omnipresente en la mitología andina se desenvuelve en el tiempo, de ahí que trascendente, por lo que no era ubicable en el espacio  Y al ser trascendente esta fuera del mundo, por lo que la concepción andina no es panteísta, ya que según los cronistas Wiracocha luego de crear todo lo existente se pierde en el mar para no volver. Interesante este aspecto que recuerda mucho al mito de nuestro Quetzalcoátl.

El Sol era el dios supremo de los incas hasta la reforma religiosa de Pachacutec, en que se retorno a un antiguo dios andino Apu Kon Titi Wira Cocha, supremo señor del fuego, de la tierra y del agua, residente en Tiahuanaco, a orillas del lago Titikaka, la gran fuente de origen (paqarina) de todo lo que existe. Wiraqocha y pachaqamaq, son nombres de un mismo dios, Wiracocha es su nombre propio, y pachakamaq es nombre de su voluntad creadora. Como fuerza ordenadora del universo (pacha Kamaq), es el principio omnipresente y viviente en todo, aunque no crea de la nada sino que su función es mantener el orden cósmico (pacha) a partir del caos.

Conocido en la antigüedad como el Dios de los Cetros “Apo Con Ticsi Huiracocha Pacha yachachic” -Señor ordenador de la tierra, aire, fuego y agua-  o como señala Lino Casafranca: Atic Teqse Wiracocha “Señor del universo que todo lo puede”, o Kon Teqsi Wiracocha, “el ser que mueve el universo”.

Se le representaba por un ovalo en el altar de Coricancha y en Cacha donde tenía su templo y era representado además como un humano barbado. Viracocha Pachayachachi está simbolizado como una figura ovoide alargada, elíptica, y acompañado por el Sol, la Luna, el lucero, el verano, el invierno, la nube, el arco iris, la Pacha Mama, la Mama Cocha, un hombre, una mujer, un felino, un árbol, siete ojos, el rayo, el trueno, relámpago y Collcapata representada como una red . De la piedra Wiracocha crea a los seres humanos y al nombrarlos le da vida, de estos elige dos para que le ayuden en la creación de animales y plantas, junto a ellos recorre caminos paralelos a ambos lados de la cordillera de los Andes y él por el centro de sur hasta la costa norte cerca a Puerto viejo donde caminando sobre las aguas se pierde en el océano, mito que fue fundamento del imperio inca.

Cosmovisión andina

Dios (Wiracocha), mundo (pacha) y hombre (runa) constituyen el tema central del pensamiento incaico que partiendo del mito culmina no sólo en reflexiones sino en “principios abstractos de índole racional”.  En ese sentido, Filosóficamente pacha es el universo ordenado espacio–temporal pero no sólo físico y astronómico sino que es equivalente homeomórfico del vocablo latino esse (ser); es, todo lo existente en el universo, la realidad. Pero Pachamama no sólo era naturaleza, sino espacio transformado por la presencia y trabajo del hombre.  Así, en una impresionante analogía con el civilización del Anáhuac,en la cosmovisión andina, el universo era concebido verticalmente en una división tripartita: el suelo de arriba (hanan pacha), el plano de abajo (hurin pacha) y el suelo celestial (hinan pacha). Cielo, tierra e inframundo era el esquema del cosmos tanto para los runas como para múltiples tribus de la selva .

Estos mundos estaban comunicados por las dos serpientes gigantescas que surgen del Ukju pacha, una repta por el Kay pacha en forma del gran rio Ucayali (Amaru Mayu), tomando el nombre de Yaku Mama (madre de las aguas); la otra serpiente se desplaza verticalmente, tiene dos cabezas, aparentando ser un árbol seco y se le conoce como Sacha Mama (madre de la vegetación), ascienden ambas al mundo de arriba, donde Yacu Mama se transforma en Rayo o (Illapa) y Sacha Mama en Arcoíris (Koychi). El rayo es la serpiente que como lluvia es el poder que fertiliza la tierra, a su vez la serpiente arco iris es la tempestad que produce las lluvias y también monstruo sideral que regularmente emerge en el firmamento personificado en la constelación de las cabrillas o pléyades. Mientras que el pacha el runa nace auxiliado por el cordón umbilical que cicatriza luego en ombligo, a nivel terrestre el ombligo del Kai Pacha es el Cusco de donde parten los cuatro suyos como extremidades de un cuerpo humano, como un runa extendido horizontalmente, con la espalda descansando en el Kai Pacha, sobre la Mama pacha contemplando el Janan Pacha.

Conservado por los pueblos amazónicos el mito de las madres del agua y de la vegetación amplían nuestra visión sobre la serpiente monocéfala (madre de las aguas) y la bicéfala (madre de las plantas) que una vez que ascienden al cielo asumen su divinidad y a la primera se le suplica lluvias y a la segunda frutos . Mientras que el sol por la noche se sumergía en la tierra transformándose en un felino-serpiente, que dominaba el inframundo, dinamizando las energías de la tierra, para emerger en el día reiniciando el ciclo.

En consecuencia, la civilización andina a similitud de la civilización del Anáhuac y del mundo griego alcanzo la abstracción de elementos, fuerzas, demiurgos y la idea de la transformación cíclica y ordenada de la materia y no de creatio ex nihilo como los filósofos presocráticos, pero a diferencia del mundo griego, el mundo andino lo hizo sin influencia oriental, africana o europea. Entonces, la creación heroica en Latinoamérica fue precolombina. De ahí que, la reflexión filosófica hecha a partir de estos mitos, sería la expresión propia del pensamiento andino. Tal reflexión, sería una nueva filosofía peruana y latinoamericana.

Notas:

SALAZAR BONDY A: ¿Existe una Filosofía de nuestra América? Ed. Siglo XXI. 1era. ed. 1968, 16 reimpresión 2006 México D.F. p. 38.
ZEA, Leopoldo: La Filosofía americana como filosofía sin más. Ed. Siglo XXI .México D.F. 1989 p.10
Ibid. p.11
MIROQUESADA,Francisco: Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano. Fondo de Cultura Económica.  México D.F. 1974 p.p.25 y 26
RIVARA DE TUESTA, María: Pensamiento prehispánico y filosofía colonial en el Perú. Fondo de Cultura Económica.  Lima 2000 p.p. 100 y 101
Ibid.25
Ibid.117