Domingo 16 de Junio, 2019 - México / España
Un vínculo entre México y el Mundo
Facebook Twitter Whatsapp

Star Wars: Una épica moral de redención



Decía Kierkegaard que la ocasión es la nada de la creación, por ello con la ocasión del próximo estreno del episodio VII de la Saga de Star Wars y como parte de la generación de los setentas no he podido resistir escribir el presente ensayo. Porque para bien y para mal, mis años de formación los viví bajo la cosmovisión y el orden moral creado por los filmes de Star Wars. Mí perspectiva en este ensayo es la de aquél que vuelve no por la nostalgia de aquellos tiempos sino por el sentido de humanidad y universalidad de la estructura mítica del universo fantástico de Star Wars.


¿Qué nos motiva a seguir una historia como la de Star Wars? ¿Qué nos puede explicar la continuidad del interés que despierta en generaciones de tiempos lejanos, los nacidos en los 70s y los que están por venir? ¿Qué motiva a tener una relación prácticamente de culto con una creación fantástica? ¿Es acaso la fascinación por la tecnología, los personajes extraños o la necesidad de un escape de la realidad? ¿Es sólo una gran industria del entretenimiento basada en aspectos deficientes de la creación fílmica? ¿Qué explica que sea tema de debate en universidades? ¿Sólo por el placer de saber que pertenecemos a una especie de cofradía de geeks al estilo de The Big Bang Theory? Si bien cualquiera de estas razones puede ser legítima y existir de hecho, me parece que hay algo más que  ha permitido a Star Wars ser una saga, que desde su creación en 1977, ha multiplicado las posibilidades narrativas, los sueños y la comprensión del mundo e inclusive la cosmovisión de valores de diversas generaciones alrededor del mundo y que lo ha convertido en un clásico de la cinematografía.


Star Wars contiene algo más que mercadotecnia o figuras de mundos fascinantes con grandes efectos especiales, se encuentra dentro de las historias que han  explotado el sentido de la creación de mitos, como se denota en una abundante bibliografía sobre el tema como la de Star Wars. The Magic of Myth (Mary Henderson, Bantam Books, 1997) o el libro de Star Wars and Philosophy (Kevin S.  Decker, Jason T. Eberl & William Irwin (editores), Open Court, 2005) y como buena heredera y fiel al legado de lectores de J.R.R. Tolkien y Joseph Campbell. Para quienes los mitos no son falsas historias, sino narraciones en un tiempo original que en su representación o en su recreación nos permiten comprender el sentido de las grandes cuestiones humanas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Por qué debemos sufrir? Etc. Rol que jugaban en otros tiempos los narradores orales, las tradiciones, los juglares y la literatura. Pero desde la década de los 70s, parte de ello ha sido desplazado por la velocidad de nuestro ritmo social al cine y la televisión. Por lo que como dice Robert McKee, el afamado profesor de guionismo cinematográfico, si bien el cine puede ser un entretenimiento masivo no debe ser sólo eso, sino que el buen entretenimiento es aquél que nos dice algo de nuestra condición humana. Pues el arte de contar historias es hoy más necesario que nunca porque vivimos tiempos de confusión y de caos en cuanto a los valores y el sentido último de la existencia. Por lo mismo, el escritor de historias debe tener una responsabilidad sobre el sentido filosófico con el que pueda plantear, mediante la creación de imágenes arquetípicas, las preguntas universales sobre la condición humana en situaciones particulares.


Star Wars responde a esta necesidad vital mediante una fantasía épica moral de redención con elementos particulares de nuestros tiempos como lo es la tecnología espacial y que enfatizan la particularidad de los conflictos universales en nuestras épocas.  El horizonte fantástico en que nos sitúa el inicio de cada filme de Star Wars con el famoso: “en una galaxia muy muy lejana”, es el  ámbito donde germinan los mitos como imágenes verdaderas de nuestro mundo, pues al no identificarse con ninguna realidad específica y seguir sus propias reglas, nos diría Tolkien en su texto “Sobre los cuentos de hadas”, nos pone en la situación idónea de reflexionar las posibilidades de sentido o significado de nuestras propias actitudes e historias, es decir como un modo auténtico de búsqueda de la verdad. El sentido de verdad de la fantasía no es ni la identificación literal de las imágenes a una realidad o el sentido alegórico que podrían tener como metáforas específicas, como algunos han dicho sobre el emperador y los regímenes totalitarios, sino su poder de comprensión universal para cualquier situación y época, por lo que si bien en Star Wars los Jedi nos pueden parecer guerreros inspirados en la cosmovisión de los Samurais o Yoda parecer un maestro Budista, no son ni uno ni otro, sino que la fantasía trasciende las propias influencias del artista o el narrador y plasma un modo de comprender las preguntas universales. Por eso mismo las historias como la de Star Wars abren esta búsqueda permitiendo la creación y re-creación de mundos alternos en un tiempo eterno como ha sucedido con el universo de Star Wars y cada personaje puede ser explotado en su propio sentido mítico.


Con todo esto lo que quiero decir es que el espacio y los temas que pueden encontrarse para interpretarse en una obra como Star Wars son inabarcables, no por ello cada quien puede decir lo que se lo ocurre, porque la saga sigue un cierto hilo conductor que es el que a mí parecer se puede explicar cómo una épica moral de redención, y que es lo que le da su fuerza inagotable.


Por un lado es una historia épica porque las acciones y dramas de los personajes están conectados y motivados en última instancia por la búsqueda y realización de un sentido fundamental de la existencia y por la cual cada historia individual cobra importancia o dignidad. Este sentido trasciende todas las pequeñas historias, por lo cual nada de lo que sucede en el universo de Star Wars parece ser un hecho aislado. Y lo que nos motiva de manera constante a seguir y recrear la historia es que ese sentido fundamental se aclare, se haga presente y en última instancia que volvamos a creer en ello.


Por otro lado es una épica moral porque los personajes tienen en diferentes modos una responsabilidad de tomar decisiones en favor o en contra de la realización de ese sentido último. Los conflictos con los que se enfrenten serán los enfrentamientos entre la realización o no de ese sentido, entre su comprensión o no, finalmente entre el bien y el mal. Que tiene múltiples formas de presentarse: como la dialéctica entre la ley y la pasión, entre el individuo y la totalidad, entre el amor universal y el amor egoísta, entre el poder y la humildad, las cuales se engloban entre creer y no creer en ese sentido final. Este conflicto será mayor y evidente en los héroes de la narración épica como lo son, al menos en estos seis filmes, Anakin Skywalker (Darth Vader), Luke Skywalker, Obi Wan Kenobi y Yoda. Pero el héroe sólo lo es en la medida en que a pesar de las tentaciones o sus perdiciones, logra realizar el sentido último que le da vida y continuidad a la historia y por ello se vuelve ejemplar. Pero los héroes no son dioses eternos, sino creaturas del universo de Star Wars finitos, débiles y cuya virtud es puesta a prueba constantemente por lo que su heroicidad no se reduce a su individualidad. Como es el caso de Darth Vader, que como héroe o elegido de la primera parte de la saga se pierde y con ello pierde al universo  y su sentido final, sin embargo queda siempre la esperanza abierta a su redención por la repetición de las mismas posibilidades de vida en otro que tenga alguna relación filial o íntima con el héroe caído, como es el caso de Luke Skywalker.


En este sentido cuando decimos que Star Wars es una épica moral de redención queremos decir que la historia es una conexión de situaciones de decisiones trascendentales entre creer o no en el sentido fundamental de la vida y vivir a la altura de ello, en una repetición constante en cada individuo de las posibilidades logradas o fallidas de otros, por lo que la épica continua en la medida en que la perdición de un héroe sea la posibilidad de realización de otro y así de la redención de su individualidad y el cosmos como tal.


Probablemente este es uno de los elementos que mejor explican el sentido de Star Wars, más que una guerra como tal, es la guerra entre los que creen y los que no creen en la redención y el modo adecuado de creer en ello, lo cual es una necesidad y una pregunta universal sobre nuestra condición humana y que se encuentra de diversas formas en muchos relatos de la antigüedad, pero Star Wars lo recupera para la modernidad. Es decir, para un mundo cuya cosmovisión si bien ya no cree en un paraíso perdido o  en batallas en lugares remotos de las culturas griegas, lo que George Lucas se dio cuenta, es que se podía volver a creer en estas viejas historias situándolo en un ámbito fantástico que se denotara como posible no en el pasado, sino en el futuro, un futuro supra-tecnológico  ¿Cómo se representa esto a mí modo de ver en Star Wars? ¿Cuál es este sentido último?


Este sentido último  en la obra de Star Wars como hilo conductor que motiva la épica invita a la responsabilidad moral y nos permite esperar una redención ante la perdición es el amor universal a todas las creaturas en su bondad original y que Luke expresa de manera sorprendente, incluso para el mismo Yoda, como la compasión por la caída de su padre cuando tiene en sus manos todo el poder de destruirlo y asumir su poder, en esa batalla épica al final de El retorno del Jedi, renuncia a ello con la elección radical de dejarse llevar por el momento, por su enojo o su coraje, y tener el coraje de que aparezca un nuevo modo de actuar y que instaura a Luke como el último Jedi. Esto es lo que le da el equilibrio tan esperado a la Fuerza cuya presencia como fuerza vital de todo lo que existe se encuentra de formas misteriosas en todo lo que existe, pero la compasión es la que no sólo la equilibra sino que la potencia, la generosidad que da vida a sí le cueste a quien la da la propia vida, porque es vida que crea vida.


Este amor universal por compasión antes de Luke Skywalker se expresa de diferentes formas incompletas en la saga de Star Wars y por ello con el desequilibrio constante que da lugar a la presencia del lado oscuro que se oculta en un falso rostro del bien que es el de la política pragmática de Palpatine. La cual se basa en el miedo original del misterio de la fuerza –que es el amor- y por lo tanto el mal no será no creer en ella, sino más bien no creer que su bondad sea universal y trascendente. El mal se denota como la pretensión de un individuo de apoderarse de la fuerza para sus propios fines violando su propia naturaleza. En cierta forma es el mito de Fausto revisitado o el de Prometeo encadenado, aquellos que quisieron ver y ser como dioses y al darse cuenta de que no lo eran desesperaron convirtiendo su miedo en ira y ésta en un sufrimiento sin fondo y en vez de reconsiderar o arrepentirse, se dedicaron a hacer sufrir a los demás para ser un constante testimonio de que esa bondad no existe.

 

El conflicto interno del amor se da porque éste no es una cosa identificable o específica, sino es algo en lo que creemos y que se va revelando si estamos lo suficientemente bien dispuestos y entrenados para reconocerlo en las acciones, en otras palabras si hemos vivido bajo ciertas virtudes que se orientan específicamente al reconocimiento del amor en su universalidad original. Estas son las virtudes en las que todo Jedi debe prepararse, porque como se menciona en la saga, cada uno de ellos tiene alguna disposición natural a reconocer o sentir el fondo de la vida, de la fuerza por medio de los midiclorians, más que el promedio de las personas. El problema es que si ese sentido natural mayor al amor no es orientado adecuadamente puede convertirse en un modo de amor a algo particular, un apego, como si fuera absoluto y dar cabida al lado oscuro de la fuerza creyendo que la propia individualidad abarca y posee todo la fuerza de ese amor para los propios fines.


Estas virtudes son las que profesa el maestro Yoda como la paciencia, la prudencia, el deseo del conocimiento, el autogobierno y el uso de la fuerza para la defensa y el conocimiento. El lado oscuro es todo lo contrario ante la impaciencia y la imprudencia, es decir no actuar en el momento adecuado con la espera necesaria de la naturaleza de las cosas dándoles su tiempo y reconociendo que todo tiene un tiempo específico, se convierte en el miedo, el enojo y el odio por controlarlo todo y controlar a los otros haciendo de este poder un deseo irresistible.


Este miedo central al amor como origen del mal y conflicto moral fundamental es paradigmático en el caso de Anakin Skywalker y que lo termina convirtiendo en Darth Vader. Si bien Qui Gon Jinn cree en él desde niño como el elegido, es decir como aquel que tiene una sensibilidad para el fondo de la fuerza mayor que otros, sin embargo como Yoda lo percibió desde el inicio en él se anuda ya un amor de apego a su madre que lo hace inseguro y que poco a poco va creciendo y desarrollándose en los tres primeros filmes de la saga como un conflicto entre el amor y la virtud real, contra el poder y la tecnología como sustituto de esta virtud. Esta forma del conflicto se ve en todo Star Wars, el mal está siempre en constante producción de tecnología que pretende superar y aniquilar toda virtud natural humana pervirtiendo tanto el orden del cosmos que por ello el drama de “Una Nueva Esperanza” y “El Imperio Contraataca”, es la construcción de un arma planetaria: la estrella de la muerte.


Este conflicto está en Anakin desde niño, en “La Amenza Fantasma” hasta el “Retorno del Jedi” en la batalla de su redención, pues tanto Anakin como Vader son un híbrido entre tecnología y humanidad. En La amenaza fantasma este miedo que es producto de la incertidumbre del amor para el que está elegido y el apego a su madre se sustituye por la capacidad técnica de Anakin para pilotear las naves espaciales, esto le va dando mayor seguridad inclusive que su entrenamiento Jedi.


En La guerra de los clones cuando Anakin ya es todo un padawan que asiste a Obi Wan Kenobi en ser los guardianes de la fuerza y de la galaxia va traicionando poco a poco las virtudes Jedi. Pues la esencia del Jedi es paradójica y original en Star Wars, pues ¿alguna vez se han preguntado por qué los guerreros de la galaxia más temidos y respetados son unos individuos que su única arma es un sable laser? Sobre todo en un cosmos donde la tecnología supera en capacidad de destrucción cualquiera de estos sables.  El Jedi tiene un entrenamiento en el cual sus virtudes son lo que le permite estar en sintonía con la fuerza para actuar en relación con el bien y la bondad de las creaturas, inclusive contra aquellos que han tomado el lado oscuro y utilizan los mismos poderes para destruir, como se ve en esa escena donde Qui Gon Jinn pelea contra el Sith Darth Maul y en un momento él se encuentra en meditación y serenidad mientras Darth Maul enardece de ira, o como cuando Obi Wan en una Nueva Esperanza con serenidad acepta la inmolación a manos de Darth Vader con el fin de provocar el desapego en Luke y ayudarle como voz espiritual en su entrenamiento Jedi. En otras palabras el Jedi es el más temido y respetado porque finalmente no hay tecnología que pueda vencer a la virtud, inclusive cuando debe hacer un acto contra su voluntad por el bien de la fuerza, como cuando Obi Wan Kenobi es enviado a matar a su padawan Anakin para el bien de la fuerza, Obi Wan no duda en hacerlo aunque le duele en el corazón, por lo cual falla en cuanto haberlo entrenado y falla en cuanto haberlo aniquilado.


Anakin va adquiriendo los poderes Jedi pero sin las virtudes Jedi que se convierten en el fondo de su mal y de su enojo cuando en “La guerra de los clones” siente la impotencia de salvar a su madre y “En la venganza de los Sith” siente la angustia de perder a Padmé, en el fondo ambos motivados por el amor pero errando en cómo creer en el amor, pues Anakin cree que puede controlar el futuro para evitar la pérdida del amor. Esta es la seducción y el engaño en el que cae por medio de Palpatine en aquella escena en donde el Jedi Mace Windu descubre que Palpatine es un Señor Sith y Anakin mata a Mace Windu salvando al futuro emperador motivado por sus falsos halagos por lo que el lado oscuro se va apoderando de él conra su propia voluntad.


Lo que se anuda en el corazón de Anakin es no comprender que el amor universal no se basa en el poder de ser efectivo en el mundo, sino en el poder de inclusive aceptar las propias limitaciones porque todos esos actos implican la revelación de un sentido más trascendental a nuestras propias aspiraciones, por ello el lado oscuro es confuso y nublado, y el lado de la luz ilumina por algunos momentos pero nunca determina la libertad de las personas, por ello el  mismo Yoda aunque veía con mayor claridad las posibilidades futuras de sus padawanes, no pudo evitar que se fueran al lado oscuro o inclusive no esperaba la compasión de Luke.


El sentido moral y épico de la historia se denota porque los héroes se convierten en tales o se pierden por el modo cómo enfrentan las tragedias, que son inherentes a la vida. La tragedia son acontecimientos de tipo fatal que nos hacen conscientes de que no somos dueños de la realidad y que tenemos una responsabilidad sobre la misma. Por ello el lado oscuro de la fuerza se va apoderando de Anakin por no aceptar y no comprender el sentido trágico de su propia existencia y pretender controlar el futuro, como le dice Yoda en La venganza de los Sith::


Yoda: ¿Premoniciones?
Anakin: Premoniciones
Yoda: Estas visiones que tienes
Anakin: Son de dolor, sufrimiento…muerte.
Yoda: ¿De ti mismo hablas o de alguien que conoces?
Anakin: De alguien
Yoda: ¿Cercano a ti?
Anakin: Sí
Yoda: Cuidado debes tener al percibir el futuro, Anakin. El miedo a perder es un camino al lado oscuro.
Anakin: No permitiré que estas visiones se realicen, maestro Yoda.
Yoda: Parte natural de la vida, la muerte es. Regocíjate por aquellos que en la Fuerza se transforman. Llorarlos no debes, extrañarlos tampoco. El apego lleva a los celos.  La sombra de la codicia son.
Anakin: ¿qué debo hacer maestro Yoda?
Yoda: Entrénate para dejar libre…todo lo que temes perder.

 

Así Anakin se convierte en Vader como un híbrido artificial de la fuerza, mitad máquina, mitad humano. Que siente un deber y lealtad absoluta a Darth Sidious, el emperador, el senador Palpatine, quien le hace creer que su fuerza y su maquinaria se las debe a él, tal cual como el mito de Frankenstein o Fausto, el engaño central es creer que la vida se nos da por el poder de un ídolo o de un ser poderoso, cuando éste reside en un amor más trascendente en donde la muerte tiene un sentido, por ello el lado oscuro en el fondo como miedo al amor es un  miedo a la muerte como un deseo desesperado de desaparecerla de la existencia.


Desde esta perspectiva la épica tendrá que volver a vivir las situaciones en las que la decisión por el amor o por miedo al amor se conviertan en una nueva opción y por ello en una nueva esperanza. Es decir la redención de Vader, por dar un ejemplo, se presenta cuando Luke, su hijo, debe pasar por situaciones parecidas a las que pasó tanto Vader como Obi Wan o Yoda, para lo cual el entrenamiento de Yoda se da sobre todo en que Luke pueda confrontar antes de la realidad el origen de sí mismo y la historia de su padre, sólo asumiendo la historia de su padre y decidiendo diferente a él hay esperanzas para Luke y para Vader mismo de ser de nuevo Anakin, de encontrar un nuevo comienzo al amor.


El conflicto final entre Luke y su padre Darth Vader, se ha repetido antes en la historia como el conflicto entre Obi Wan Kenobi y Anakin Skywalker, o entre Yoda y el Conde Dooku, o entre Qui Gon Jinn y él mismo representado en Darth Maul, es decir cada héroe que se ha perdido de las manos de su maestro, cada padawan que se ha ido al lado oscuro de la fuerza representa una oportunidad de redención para las generaciones futuras, por eso al final de El retorno del Jedi el símbolo de la redención es la imagen de los tres maestros y padawanes reconstituidos en su imagen original: Yoda, Obi Wan Kenobi y Anakin Skywalker. Vamos esto no quiere decir que la historia termine ahí, porque como dice Yoda: “el futuro siempre está en movimiento”


La redención no se da por las propias fuerzas sino por la repetición que se abre a otro que se relaciona por amor a nosotros. Un amor que va más allá del reproche, el resentimiento y las exigencias. Vader recupera la fe por Luke y Luke debe perder la fe para ser fuerte en ella. La redención va más allá del mundo material pero tiene una presencia actual, pues la redención no es más que la posibilidad de volver a comenzar en el amor. El mal es la falta de amor al no reconocer el amor.


¿Qué puede ser lo que hizo diferente a Luke de Vader y de Obi Wan? Probablemente no sólo el entrenamiento sino un cierto velo de inocencia en su actuar al enfrentarse por primer vez con Darth Vader lo que define su entrenamiento Jedi con fuerza, pues en este viaje de autoconocimiento y de amor inocente se confronta con la verdad que se imaginaba en su interior pero que no la asumía, es en esta inocencia lo que le permite después asumirlo y darle una nueva vida a su padre en esa última escena donde le perdona la vida, ante la acción ejemplar de Luke, el Anakin que vivía en Vader supera la máquina y derrota al emperador, un último acto Jedi, que lo renueva y reconcilia con su pasado, dándole a Luke el futuro que ahora esperamos a ver en la nueva entrega de la saga.


Si bien me he centrado en Luke, este conflicto se puede ver entre Han y Leia, o entre Chewbacca, C-3PO y R2-D2, es decir es un hálito de historias de amor como amistad, como pareja, que se extienden en todo el universo Star Wars. Por eso lo que nos motiva en Star Wars es querer seguir creyendo que hay una búsqueda legítima de un amor universal como oportunidad de la propia redención en un mundo que parece absurdo por su inherente tragedia.

 

Rafael García Pavón es Coordinador del Centro de Investigación en Ética y Valores, AXIOS de la Universidad Anáhuac