El mapa de los parques industriales se parece mucho al mapa de la economía productiva de México.
Un análisis de Observatorio AMPIP, que cruza la presencia territorial de nuestros asociados con información oficial económica, arroja un dato revelador: las 28 entidades donde AMPIP tiene presencia concentran 97.7% del PIB manufacturero del país y 99.5% de las exportaciones manufactureras.
La coincidencia se repite cuando observamos la inversión extranjera directa. Entre 2020 y 2025, esas mismas entidades recibieron 96.8% de la inversión extranjera directa registrada en México y 98.3% de la destinada a manufactura.
Este análisis no significa que los parques industriales expliquen por sí solos los resultados en productividad, exportaciones e inversión. Sin embargo, sí confirma algo relevante para entender su sentido de desarrollo económico y negocio: están ubicados donde se han formado las capacidades productivas del país y son parte de la infraestructura que permite que esas capacidades funcionen como verdaderos habilitadores de prosperidad y crecimiento.
Así, con certeza podemos afirmar que México cuenta con una considerable plataforma para la industria.
Actualmente, los asociados de AMPIP tienen 491 parques industriales en operación en 28 estados. Dentro de ellos operan más de 4,000 empresas que participan principalmente en actividades manufactureras y logísticas que, en conjunto, generan alrededor de 3.8 millones de empleos.
Quizás el dato más interesante no sea el tamaño actual de la red inmobiliaria industrial, sino lo que viene detrás.
Hoy existen 82 nuevos parques industriales en distintas etapas de construcción, distribuidos en 13 entidades federativas del país. En conjunto representan más de 18 millones de metros cuadrados de superficie en desarrollo.
Nuestros asociados estiman haber invertido alrededor de 5 mil millones de dólares durante 2026 en bienes raíces industriales. Estas son cifras que hablan menos de una coyuntura y más de una capacidad que México ha construido durante décadas.
Una empresa que evalúa instalar una nueva operación no busca solamente un edificio. Necesita saber si podrá conectarse a la red eléctrica, disponer de agua, mover mercancías, contratar personal, comunicarse digitalmente, operar con seguridad y, en su caso, crecer si el proyecto tiene éxito. En otras palabras, necesita un ecosistema.
Ahí está una de las grandes fortalezas de los parques industriales mexicanos. Han evolucionado de ser espacios para alojar fábricas, a convertirse en plataformas que integran infraestructura, servicios, seguridad, conectividad y administración especializada.
Ese proceso se vuelve más relevante cuando cambia el tipo de inversión que busca México.
Una empresa automotriz no necesita lo mismo que una operación aeroespacial. Una compañía farmacéutica tiene requerimientos distintos a los de una empresa electrónica. Un centro de datos plantea necesidades completamente diferentes en energía, telecomunicaciones, redundancia y seguridad.
Por eso, la siguiente etapa de la infraestructura industrial mexicana no consistirá solamente en aumentar la construcción. Consistirá en construir de manera cada vez más especializada.
México ya ofrece ejemplos de cómo ocurre este proceso.
En distintas regiones se han formado concentraciones productivas alrededor de sectores como automotriz, aeroespacial, electrónico, de dispositivos médicos y logístico. La presencia simultánea de empresas, proveedores, talento, infraestructura, universidades y servicios especializados genera capacidades que en consecuencia atraen nuevas inversiones.
Una empresa atractora puede generar empleos y exportaciones. Varias empresas relacionadas con su cadena de suministro comienzan a generar proveedores. Cuando esos proveedores incorporan conocimiento, tecnología y especialización, se forma algo más valioso: un ecosistema productivo.
Ese ecosistema es mucho más difícil de romper, trasladar o replicar en otras ubicaciones.
En lo que va de este año, con cierre al mes de septiembre, AMPIP ha entregado al Gobierno de México 38 nuevos parques industriales que han concluido su construcción y entrado en operación, contribuyendo así a la meta nacional de desarrollar 100 nuevos parques industriales del Plan México. Los nuevos parques se localizan en 27 municipios y alcaldías de 14 entidades federativas. Del total, 20 fueron entregados en febrero y 18 en septiembre de 2026.
Estos desarrollos, pertenecientes al portafolio de 24 asociados de AMPIP, representan una inversión superior a 1,300 millones de dólares. En conjunto, proyectan 7.8 millones de m² de superficie disponible para nuevas naves industriales, capacidad para albergar alrededor de 400 empresas con una generación estimada de más de 87 mil empleos.
“Entregar” estos parques industriales significa anunciar que, tras su fase constructiva y desarrollo inicial, entran en operación —en términos de AMPIP esto se traduce a que cuentan al menos con una empresa instalada y funcionando en su interior—, forman parte de la planta productiva nacional.
Más que una cifra inmobiliaria, esos proyectos muestran cómo se construye capacidad productiva: primero se desarrolla la infraestructura y después, en ella, pueden instalarse las empresas.
Esto también invita a ampliar la manera en que promovemos a México.
Normalmente pensamos en atraer a la empresa que fabricará productos demandados en el mercado nacional o en otros mercados internacionales, generalmente con los que México tiene un tratamiento comercial preferente. Pero existe un paso previo que resulta igualmente importante: identificar quién desarrollará la infraestructura, la energía, la conectividad, la logística y los servicios necesarios para que esa empresa pueda operar.
Son dos flujos de inversión complementarios: uno instala capacidad productiva, el otro crea las condiciones para que esa capacidad se instale y efectivamente pueda producir. La oportunidad está en mejorar su conexión.
Durante años, México construyó una base manufacturera extraordinariamente amplia. El siguiente paso debe ser profundizarla: desarrollar más proveedores nacionales, incrementar la especialización, incorporar tecnología, formar talento y fortalecer clústeres regionales capaces de competir por proyectos de mayor valor agregado.
En este proceso, los parques industriales juegan un papel relevante porque se encuentran precisamente en el punto donde convergen las decisiones.
No son el único factor, pero difícilmente existe una estrategia industrial sin la ubicación donde las empresas puedan instalarse y operar. Por eso resulta significativo mirar el mapa completo.
Como ha quedado demostrado, las entidades con presencia AMPIP concentran prácticamente la totalidad del PIB manufacturero y de las exportaciones manufactureras. Esto no es una casualidad geográfica, es el resultado de décadas de acumulación de infraestructura, empresas, conocimiento y cadenas productivas.
No hay motivo para que México comience de cero: ya cuenta con una plataforma industrial extensa, experiencia manufacturera, talento, corredores logísticos y empresas capaces de desarrollar infraestructura de clase mundial. La siguiente oportunidad consiste en conectar mejor esas capacidades.
Porque atraer inversión es importante, pero conseguir que una inversión encuentre proveedores, talento, infraestructura y condiciones para crecer es lo que la convierte en desarrollo de largo plazo. Hay que facilitar una plataforma y, en buena medida,México ya es esa plataforma.
Contenido sindicado vía RSS de El Financiero. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/colaborador-invitado/2026/10/23/mexico-plataforma-industrial-lista-para-operar-hoy/