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Las islas Mellizas son dos islotes bajos en mitad de la bahía de Guaymas, cubiertos de cardones tan apretados que desde el malecón parecen una sola mancha verde. Están a poco menos de tres kilómetros de la ciudad, a la vista de cualquiera que camine por el paseo marítimo.

En una de las dos islas se han contado cerca de 7,907 ejemplares por hectárea, una de las densidades más altas medidas para la especie, por lo que se trata de un lugar especial. Aunque no puedes poner un pie en las islas, te vamos a contar más sobre ellas y qué es lo que sí puedes hacer para conocerlas de cerca.

Un cardonal de récord

El cardón (Pachycereus pringlei) es una cactácea columnar de gran porte en el desierto sonorense. En tierra firme crece separado, con decenas de metros entre un ejemplar y otro. Pero no en las Mellizas.

Un censo de Raymond Turner y colaboradores, publicado en 2003 y retomado por los botánicos Benjamin Wilder y Richard Felger, calculó cerca de 7,907 cardones por hectárea en una de las Mellizas. La cifra casi triplica la de la isla San Pedro Mártir, en pleno golfo de California, que ya supera en un orden de magnitud a cualquier población continental o peninsular medida en 26 sitios distintos. La isla Tío Ramón, también en la bahía de Guaymas, llega a 10,250 individuos por hectárea.

La explicación tiene que ver con que en estos islotes no hay roedores nativos ni otros herbívoros terrestres que se coman las plántulas y los cactus jóvenes. Alrededor de dos terceras partes de la población son ejemplares pequeños, señal de que el bosque sigue regenerándose. Turner documentó además que la población de las Mellizas creció a lo largo del siglo XX, mientras las del continente se mantuvieron sin cambio.

Ese es el espectáculo que se ve desde el agua: dos lomas de roca rojiza erizadas de columnas verdes que bajan hasta la orilla misma, sin franja de transición.

Islas Mellizas, separadas por 260 metros

La bahía de Guaymas no es una sola. Desde el golfo de California se entra a la llamada bahía exterior. Se pasa el Morro Inglés y aparece la bahía interior, donde está el puerto. Después viene un angostamiento hacia la laguna de Empalme y, al final, el estero El Rancho.

En ese sistema flotan varias islas: San Vicente, Pitahaya, Ardilla, Almagre Grande, Almagre Chico, Pájaros y las Mellizas. Las profundidades oscilan entre 5 y 8.5 metros, poco para un cuerpo de agua marino.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas las registra por separado, como Mellizas Este y Mellizas Oeste. Sus coordenadas quedan a unos 260 metros una de otra, distancia que se cruza en un par de minutos de lancha. No hay muelle, ni sendero, ni caseta. Ninguna de las islas frente a la costa sonorense tiene población residente.

Especies de aves en las islas Mellizas

Las puntas de los cardones funcionan como perchas. En cualquier acercamiento se ven siluetas oscuras encaramadas en lo más alto de las columnas, encima de un bosque al que ningún depredador terrestre sube.

El personal del área protegida levanta censos periódicos en las islas de la bahía. El método es sencillo y paciente: se recorre el perímetro de cada isla a una distancia de 5 a 10 metros y se cuentan, con binoculares o a simple vista, las aves adultas, los pollos y los nidos. Las especies indicadoras son tres: la garza rojiza (Egretta rufescens), el pelícano pardo (Pelecanus occidentalis) y la gaviota patas amarillas (Larus livens), esta última endémica del golfo de California.

Los monitoreos arrancan a finales de marzo, cuando empieza la temporada reproductiva. Si navegas la bahía entre marzo y junio, verás la colonia trabajando.

Un refugio protegido desde 1978

El 2 de agosto de 1978 el gobierno federal decretó las islas del golfo de California como Zona de Reserva y Refugio de Aves Migratorias y Fauna Silvestre. El 7 de junio de 2000 recibieron una nueva categoría: Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California, con 374,553.63 hectáreas en total.

El conjunto también forma parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera de la Unesco, dentro del programa El Hombre y la Biosfera. Según la Conanp, estas islas albergan la mayor diversidad de aves marinas del país.

Cómo visitar las Islas Mellizas

El acceso a las islas frente a Sonora se hace con aviso previo a la dirección del área protegida, en embarcaciones propias, rentadas o de operadores con permiso vigente ante la Conanp. La actividad autorizada para sitios como estos es la circunnavegación, es decir, rodear los islotes en lancha y observar desde el agua. También hay visitas guiadas con prestadores acreditados.

El pago de derechos es de $225 MXN por persona por día. Los visitantes nacionales y los extranjeros residentes en el país pagan la mitad al acreditar su nacionalidad o residencia. Estudiantes y profesorado con credencial vigente pagan 25% de la cuota. Adultos mayores, personas pensionadas o jubiladas, personas con discapacidad y menores de 12 años quedan exentos. Ese pago se ampara con el Brazalete de la Conservación, que puede comprarse en línea en el portal de la Conanp.

Cómo llegar a las Islas Mellizas

En Guaymas, toma la avenida Serdán hacia el oriente hasta el malecón Malpica, donde está el Malecón Turístico. Desde ese punto, mirando al sur, las dos siluetas quedan a la vista sobre el agua. El punto de embarque depende del operador que contrates, así que conviene confirmarlo al reservar.

Qué más hacer cerca

  • Recorre el Malecón Turístico. Es el mejor mirador urbano hacia la bahía y hacia las Mellizas, sobre todo al atardecer.
  • Camina por el centro histórico. La Plaza de los Tres Presidentes y la catedral de San Fernando quedan a unas cuadras del malecón.
  • Visita el estero El Soldado. Este humedal de 322 hectáreas, área natural protegida estatal desde 2006 y sitio Ramsar, ofrece senderos, observación de aves y recorridos en kayak.
  • Conoce la granja de perlas. En la bahía de Bacochibampo funciona la Granja de Perlas del Mar de Cortés, donde se explica el proceso completo de cultivo.
  • Explora el cañón del Nacapule. En San Carlos, este cañón de un kilómetro y medio concentra vegetación tropical en pleno desierto sonorense.

Recomendaciones para tu visita

  • Contrata sólo operadores con permiso vigente ante la Conanp y pide ver el brazalete que ampara el pago de derechos.
  • Lleva binoculares. La observación se hace desde la lancha y a distancia prudente de la roca.
  • Sal temprano o al final de la tarde. La luz baja resalta el rojo de la roca y el verde del cardonal.
  • Evita el ruido. Los altavoces y los gritos alteran a las colonias que anidan.
  • No desembarques ni recojas nada. Plantas, animales, piedras y conchas se quedan donde están.
  • Regresa con tu basura al puerto, porque en los islotes no hay servicios de ningún tipo.
  • Consulta el pronóstico marino. La navegación en la bahía queda sujeta a las condiciones del clima.

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