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Sobre la calle Belisario Domínguez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se encuentra la sede nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El noveno piso del edificio alberga un área desde 2010 donde la camaradería comunista sostiene su lucha: la oficina central del Partido Comunista de México (PCM).

En la planta baja habita una pareja de gatos cuyo trabajo es ahuyentar a las ratas y dar una afectuosa bienvenida a quien visite el lugar. La entrada se ornamenta con algunos retratos felinos y al subir las escaleras se encuentran, en las paredes de cada piso, cientos de fotografías a blanco y negro de movilizaciones de la CNTE junto con frases como: “Educación primero al hijo del obrero, educación después al hijo del burgués”.

Marco Vinicio Dávila, miembro del comité central del PCM y ex candidato no registrado a la presidencia en 2024, cuenta en entrevista para EL UNIVERSAL que se decidió que la sede central del partido se estableciera en ese lugar debido a su estrecha relación con la CNTE. El edificio funciona como punto de contacto con trabajadores. Ahí también se realizan conferencias, presentaciones de libros, talleres y clases de formación política.

Pese a que el partido no cuenta con registro oficial desde 1981, cuando el original PCM se disolvió, Vinicio Dávila señala que él y sus camaradas aún persiguen un objetivo claro: “la búsqueda permanente del poder”. Sus principales referentes ideológicos se mantienen intactos: Marx, Engels, Lenin y Stalin.

“Se trata de que los trabajadores que conocen la problemática, que saben cómo están los temas, estén al frente de las instituciones y no políticos profesionales que que no saben nada y que solamente están buscando la forma de seguir ascendiendo”, dice el excandidato.

Dávila asegura que el partido tiene presencia en otros estados y cuenta con sedes en Guadalajara y Tijuana. Las tareas cotidianas de sus militantes se concentran en distribuir “El Machete”, su periódico partidista, así como reunirse con trabajadores para intervenir en conflictos laborales y solidarizarse con las huelgas.

Entre los grupos que han apoyado, resalta Dávila, se encuentra el caso de la huelga que actualmente mantiene el Sindicato Nacional de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, que arrastra un conflicto de más de 10 meses y cuya legalidad del paro ha escalado hasta la Suprema Corte.

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El legado de un partido histórico

Las actividades del actual PCM no distan mucho de las que realizaba la organización original en el siglo XX, según relata Alejandro Encinas en entrevista para este diario. El actual representante de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue militante del PCM y vivió de primera mano el proceso volátil de su disolución que dio paso a la unificación de las izquierdas en el país.

Encinas describe su experiencia como “un proceso muy largo de deliberación política”. Comenzó escribiendo en la revista académica “Estrategia”, donde a partir de 1978 después de una discusión entre más de 300 compañeros estudiantes, decidieron afiliarse al partido comunista.

No obstante, su primer acercamiento al partido se debe a un antecedente familiar, ya que su padre fue militante en los años 50. “La primera vez que yo voté por un candidato a la presidencia fue por Valentín Campa Salazar, candidato independiente y sin registro del Partido Comunista Mexicano en 1976, cuando fue contra el candidato José López Portillo, que era el candidato único a la presidencia. Se decidió entonces, con otras organizaciones de izquierda, buscar el reconocimiento legal del partido, que obtuvo más de 900 mil votos en esa elección”, relata el funcionario.

Después de la disolución del partido original, este pasó a ser el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) en 1981, luego Partido Mexicano Socialista (PMS) en 1987, que cedió su registro al Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989. Sin embargo, en 1996, un grupo de comunistas sin vinculación directa con las anteriores organizaciones decidió rescatar las ideas esenciales del PCM y refundarlo como el Partido Comunista de México.

Vinicio Dávila describe que una de sus metas es “construir un mundo donde los trabajadores gobiernen y no existan los empresarios”. En el partido no existe un sólo liderazgo, las decisiones se toman a través de un comité central constituido por 33 personas.

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Entre las tareas primordiales del actual PCM está la difusión del programa del partido, una labor que recae en las páginas del periódico “El Machete”. Este medio, que retoma el nombre del periódico de 1924 y cuya etapa actual arrancó en mayo de 2021, funciona como un altavoz abierto para que la militancia reporte sobre luchas obreras y conflictos locales, así lo describe en entrevista Ángel Chávez, militante y director del periódico.

El tiraje se distribuye a nivel nacional y una parte también pasa a Estados Unidos a través de la organización llamada Plataforma de Trabajos Comunistas de Estados Unidos.

La organización se sostiene principalmente de las donaciones de sus militantes y simpatizantes. “No existe una cuota fija. En el partido no hay un trabajo pagado. Todo es un trabajo de carácter voluntario, hemos organizado nuestra vida para poder dedicarle la mayor parte del tiempo posible”, detalla Ángel Chávez.

Buscarán presidencia en 2030

Vinicio Dávila nuevamente se prepara para una campaña por la presidencia, aunque admite que ve difícil un registro oficial del partido. Lo han intentado ya dos veces sin éxito a causa de dificultades económicas. “La ley electoral actual es prohibitiva para los partidos de la clase trabajadora”, señala.

A ello se suma un panorama que describe como represivo y que asegura que aún persiste. Un ejemplo de ello tuvo lugar en agosto de 2013, cuando el partido denunció que presuntos paramilitares asesinaron a miembros de la dirección regional de Guerrero durante la gestión del exgobernador Ángel Aguirre, recientemente vinculado a proceso por su relación con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Alejandro Encinas también fue testigo de la represión de los comunistas el siglo pasado. “Nosotros hacíamos un trabajo de acompañamiento, hacíamos mítines a puerta de fábrica, repartíamos volantes, apoyábamos los movimientos de huelga, pero quienes llevaban el trabajo difícil eran los compañeros que estaban dentro de los centros de trabajo que eran lamentablemente reprimidos, no solamente por los patrones, sino por los sindicatos charros, que no permitían nada, justo en esa época marcada por una amplia persecución”, recuerda.

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El PCM actual descarta una alianza con cualquier otro partido. “La gente nos dice: ‘¿por qué un partido comunista lanza candidatura si ya está una candidata de izquierda de Morena?’ Y hay que decir que Morena, la Cuarta Transformación, López Obrador y ahora la Dra. Sheinbaum, no son de izquierda, mucho menos son socialistas o comunistas”, dice Vinicio Dávila.

Por el contrario, Encinas considera que Morena es parte del legado del original PCM. “Yo nunca rompí con el Partido Comunista. Yo soy de esa generación de la transición que pasó de la guerra a la lucha política”, afirma, El funcionario sostiene que la ideología de izquierda no es propia de un partido político y se puede ejercer en el arte, la música y otros ámbitos,

Pese a ello, Dávila es enfático en su posición: “Los comunistas existimos para derrocar al capitalismo y la construcción del socialismo. No solo queremos mejores condiciones para los trabajadores y defenderlos, porque entre eso y el discurso de cualquier otro grupo socialdemócrata, como Morena, no habría diferencia”.


Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/queremos-ganar-la-presidencia-en-2030-partido-comunista-de-mexico-esta-vivo-y-busca-el-poder-permanente/

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Escrito por
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