Las muerteadas en Oaxaca son comparsas de enmascarados que recorren los pueblos del Valle de Etla durante la noche del 1 de noviembre. Avanzan detrás de una banda de aliento y se detienen en las casas que las reciben. En cada parada representan una farsa en verso sobre un borracho que muere y, después de muchos intentos por salvarlo, resucita.
El primer aviso es sonoro. Mucho antes de que la comparsa doble la esquina, ya se escucha el repique de los cascabeles cosidos a los trajes de los diablos, mezclado con el estruendo de los cohetes. La fiesta dura toda la noche y, en San Agustín Etla, puede alargarse hasta el mediodía del 2 de noviembre.
¿Qué son las muerteadas en Oaxaca?
La muerteada es una procesión nocturna de Día de Muertos que se celebra en varios pueblos de los Valles Centrales de Oaxaca, sobre todo en el distrito de Etla. Cada barrio organiza su propia comparsa con semanas de anticipación. En San Agustín Etla, los preparativos arrancan con las fiestas patrias de septiembre, unos 45 días antes de la fecha.
Los organizadores, conocidos como encabezados, convocan a los participantes y juntan el dinero de las cuotas para pagar a la banda. En barrios como San José la búsqueda de los músicos para el año siguiente empieza desde diciembre.
xr:d:DAFcukjiJBE:149,j:3449038448974926887,t:23102418En la mayoría de los pueblos, la comparsa sale del atrio de la iglesia. Antes de salir, un rezandero encabeza las oraciones al santo patrón y pide perdón por adelantado por todo lo que se dirá durante la noche. Después truenan los cohetes y la banda toca la primera pieza del recorrido.
De casa en casa, los dueños reciben a la comparsa con pan, chocolate, fruta de su ofrenda, mezcal o una cooperación en efectivo. En San Agustín Etla algunas familias sirven caldo de pollo o de camarón con pan para reponer fuerzas.
En muchos pueblos, el recorrido termina al amanecer en el panteón. Es el momento en que los participantes se quitan la máscara y los vecinos descubren, por fin, quién estuvo debajo de cada disfraz.
Por tradición, los hombres interpretan todos los papeles, incluidos los femeninos. Desde los años noventa, las mujeres organizan sus propias muerteadas.
La Relación, la farsa en verso de las muerteadas
La Relación es la obra de teatro popular que la comparsa representa en cada parada de su recorrido. La historia se repite cada año y los versos cambian de casa en casa. Muchos se improvisan en el momento y van dedicados a los dueños, a quienes los muerteros llaman caseros.
La función arranca cuando los diablos llegan cargando o arrastrando al Muerto, un borracho de ropa desgarrada que nunca suelta su botella. Lo dejan caer sobre un petate frente a la puerta y bailan a su alrededor. Entonces aparece la Viuda dando alaridos y los corre a bolsazos. Luego pide permiso a los caseros para velar a su marido y, de paso, les pide dinero, porque el difunto no le dejó ni para el entierro.
A partir de ese momento, el Muerto adopta la identidad del dueño de la casa. Los versos se burlan de lo que le pasó durante el año, casi siempre con doble sentido: pleitos de pareja, noviazgos escondidos, borracheras o divorcios que todo el pueblo conoce.
Después entra en escena el Viejo, padre de la Viuda y avaro sin remedio. Antes de soltar un peso para curar al yerno, llama al caporal, que acude recitando versos y discutiendo con su patrón. El Doctor se presenta con una enfermera coqueta y, después de recetar remedios absurdos, diagnostica que lo del Muerto es pura borrachera. Más tarde aparece el Cura, que regatea el precio de los responsos y termina por declarar que el Muerto no tiene salvación.
La solución viene de la mano del Curandero, también llamado brujo o espiritista. Con un manojo de hierbas y unos versos, devuelve la vida al Muerto, quien pide perdón a la Viuda y jura que no volverá a tomar. La promesa le dura poco, porque el Diablo o la Muerte se le acercan con una botella de mezcal y se lo llevan.
Al terminar, el Viejo agradece a los caseros con unas rimas y ordena a la banda que toque. Los enmascarados bailan con el público mientras un encargado pasa a recibir la cooperación de la casa.
Los personajes cambian según el pueblo. En Santo Domingo Barrio Alto, por ejemplo, ha sobrevivido el Chivero, encargado del ganado del Viejo. En las comparsas de la ciudad de Oaxaca aparecen un Juez y su Secretario, empeñados en averiguar dónde escondió el difunto su herencia.
Los diablos de cascabel de las muerteadas
Los diablos son los personajes más llamativos de las muerteadas. Su traje de colores encendidos va cubierto de cascabeles y, en ocasiones, de pequeños espejos. Sus máscaras conservan el diseño del diablo popular: cara roja, bigote, nariz larga y cuernos.
En San Agustín Etla, el traje de una persona de 1.60 metros lleva alrededor de 3,000 cascabeles cosidos uno por uno. Los más cargados pueden pesar hasta 40 kilos y tardan meses en confeccionarse. En 2024, el puro material de un traje costaba entre $5,400 y $9,000 MXN, sin contar el trabajo del sastre.
Hay muerteras que explican que el brillo de los espejos y el ruido de los cascabeles sirven para ahuyentar las malas energías.
La Muerte se reconoce por su máscara de cráneo y su guadaña, aunque su traje clásico es negro con un esqueleto pintado encima. Junto a los personajes de la farsa desfilan calaveras en zancos, brujas, luchadores y toda clase de monstruos.
Para cuidar el anonimato, los muerteros no se disfrazan en su casa. Se visten juntos en la casa de alguno de los organizadores, de modo que nadie sepa qué personaje le tocó a cada vecino.
Origen de las muerteadas en Oaxaca
Nadie sabe con exactitud cuándo salió la primera muerteada. Los documentos escritos son escasos y casi todo lo que se conoce viene de la memoria de los pueblos.
En Santo Domingo Barrio Alto, un muertero nacido en 1933 contó a un investigador de la UNAM que su padre y sus abuelos ya participaban en las comparsas. Con base en esos testimonios, el estudio ubica la tradición alrededor de 1900, o incluso antes.
La misma investigación encuentra en las muerteadas rasgos heredados del carnaval, como el uso de máscaras y la burla pública. También propone que la farsa nació como una crítica a los hacendados de finales del siglo XIX. El Viejo avaro sería el patrón y el caporal o el chivero, los trabajadores que por fin podían reírse de él detrás de una máscara.
En San Agustín Etla, una tesis de la ENAH relaciona el origen de la fiesta con las fábricas textiles de San José y Vista Hermosa, instaladas entre 1873 y 1883. La llegada de obreros de otros pueblos y estados provocó roces con los habitantes originarios. Esos conflictos, sumados a la escasez y la caída de la población durante la Revolución, fueron el caldo de cultivo de la fiesta. Según esa investigación, la muerteada nació como una práctica festiva para mantener unido al pueblo.
Otras voces le dan una edad distinta. Algunos vecinos de San Agustín Etla fechan las primeras muerteadas en la década de 1940. La autoridad cultural del municipio, en cambio, habla de antiguas procesiones encabezadas por familias enteras con máscaras de jaguar.
La muerteada de San Agustín Etla, la más concurrida del valle
San Agustín Etla es un municipio de los Valles Centrales ubicado a unos 18 kilómetros al norte de la ciudad de Oaxaca, en las faldas de un cerro. Su muerteada es una de las más grandes del Valle de Etla y la que más visitantes atrae.
La zona urbana se reparte entre los barrios de San Agustín y San José, a los que se suma Vista Hermosa, donde funcionó una de las fábricas textiles del pueblo. De todos ellos salen comparsas. Una de las más numerosas es la de Los Testarudos, que reúne a cerca de 300 hombres y parte desde El Panteón.
Durante las cerca de 18 horas que dura la fiesta, los encabezados son la máxima autoridad del pueblo. Tienen facultades para calmar los pleitos y, si hace falta, encerrar a los rijosos en la cárcel municipal.
Cada barrio representa la Relación frente al palacio municipal y después se dispersa por las calles para visitar las casas que lo esperan. Los jóvenes se integran a la muerteada de los adultos alrededor de los 12 años, cuando entran a la secundaria. Desde entonces trabajan para pagar su disfraz y su cuota.
Uno de los momentos más esperados es el Encuentro entre las muerteadas de los barrios de San Agustín y San José. Las dos bandas se enfrentan en un duelo musical y los disfrazados de cada barrio se miden frente a frente. Al cierre, los organizadores se felicitan por haber cumplido y las bandas interpretan Dios nunca muere, la canción insignia de Oaxaca.
Otros pueblos con muerteadas en Oaxaca
Además de San Agustín Etla, la tradición sigue viva en buena parte del Valle de Etla y en algunos pueblos vecinos. Las fechas y los nombres de las comparsas cambian de un año a otro, así que revisa los anuncios de cada municipio antes de ir.
- Soledad Etla. Sus barrios sacan comparsas propias, entre ellas las del Barrio de Arriba y el Barrio de Abajo. En 2025, el pueblo repitió la fiesta en la octava, el 8 de noviembre, desde las 16:00 horas.
- Guadalupe Etla. En 2025, una de sus comparsas salió de San José El Mogote el 1 y el 2 de noviembre.
- Nazareno Etla. Sus barrios organizan comparsas la noche del 1 de noviembre.
- Villa de Etla. La fiesta se extiende más allá de Día de Muertos. En 2025 hubo comparsas el 8 de noviembre y una muerteada femenil el día 15.
- Santo Domingo Barrio Alto. Ha conservado personajes que en otros lugares se perdieron, como el Chivero.
- San Jerónimo Yahuiche. Esta localidad de Santa María Atzompa sacó su muerteada el 2 de noviembre en 2025.
- San Lorenzo Cacaotepec. En 2025, su comparsa Los Calaveras salió en la octava, el 8 de noviembre.
Muerteadas femeniles en el Valle de Etla
Las muerteadas femeniles son comparsas organizadas e integradas por mujeres, que suelen salir una o dos semanas después de Día de Muertos. Surgieron a mediados de los años noventa, cuando las vecinas de varios pueblos decidieron organizar su propia fiesta.
En San Agustín Etla, un grupo de mujeres sacó su primera muerteada en 1994. En San Sebastián Etla, Las Charrudas salieron a la calle por primera vez en 2001 y desde entonces no han faltado un solo año.
Hoy existen colectivas como Las Diablas, en San José Etla, y Las Meras Meras, en Villa de Etla. En la colonia Cinco Señores, de la capital, la comparsa femenil y de la diversidad llegó en 2025 a su octava edición.
Vestirse de diabla tiene su precio. En 2025, un traje completo rondaba los $15,000 MXN y la máscara se cotizaba aparte, en unos $1,500 MXN. A eso se sumaba la entrada de $500 MXN que pagó cada participante disfrazada.
Comparsas y muerteadas en la ciudad de Oaxaca
En algunos barrios y colonias de la capital también salen muerteadas. Suelen durar menos que las del valle, de siete a ocho horas, y empiezan en una casa y terminan en otra, porque los panteones no permiten quedarse de noche.
En años recientes, el Gobierno de Oaxaca ha organizado el 31 de octubre la Gran Comparsa, que sale de la Fuente de las Ocho Regiones y termina en el Zócalo. En 2025 participaron más de 50 contingentes con la música y las danzas de sus comunidades.
Consejos para vivir las muerteadas en Oaxaca
- Llega temprano. En ediciones recientes, San Agustín Etla ha cerrado las entradas al pueblo desde las 19:00 horas del 1 de noviembre.
- Acuerda tu regreso antes de salir. Contrata con anticipación un taxi de ida y vuelta, porque de noche las aplicaciones de transporte son poco confiables en el valle.
- Fija un punto de reunión con tu grupo. Con la multitud es fácil perderse y la señal del celular suele saturarse.
- Deja trabajar a los muerteros. No interrumpas la Relación ni te metas en la representación si nadie te invita.
- Modera el mezcal. Circula toda la noche, y en ediciones como la de 2022 la venta de alcohol se suspendió a partir de las 23:00 horas.
- Lleva ropa abrigadora y calzado cómodo. La caminata dura hasta el amanecer.
Cuándo es y cómo llegar a la muerteada de San Agustín Etla
La muerteada de San Agustín Etla se celebra cada año la noche del 1 de noviembre. Las comparsas comienzan a salir entre las 20:00 y las 22:00 horas y recorren el pueblo hasta la mañana del 2 de noviembre. Presenciarla desde la calle no tiene costo.
Para llegar en auto desde el centro de la ciudad de Oaxaca, toma la carretera federal 190 Oaxaca-México rumbo al norte. En la desviación de San Sebastián Etla, sal de la carretera y sigue los letreros del balneario Vista Hermosa, que te llevan hasta San Agustín Etla. El camino sube entre árboles por la ladera hasta el pueblo, y el trayecto completo es de unos 18 kilómetros.
Los taxis colectivos guinda con blanco que van a San Agustín Etla salen de la Prolongación de Valerio Trujano, junto a la Central de Abastos. Su última parada es Vista Hermosa. Para la noche de la muerteada, lo más práctico es contratar un taxi de ida y vuelta, ya que el regreso de madrugada es complicado.
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