El Metro cumple 57 años este 4 de septiembre y detrás de su enorme mapa de líneas y estaciones existe una historia que comenzó en 1969 con apenas 16 estaciones entre Chapultepec y Zaragoza. Lo que entonces representaba una de las obras de infraestructura más ambiciosas de la capital terminó convirtiéndose en una parte inseparable de la vida cotidiana de millones de personas.
Durante más de medio siglo, la red creció debajo y por encima de las calles, atravesó antiguos barrios, alcanzó zonas cada vez más alejadas del centro y modificó la manera de desplazarse por la Ciudad de México. Sus estaciones también incorporaron una identidad visual propia y, en algunos casos, permitieron descubrir vestigios de las ciudades que existieron mucho antes de la llegada del transporte subterráneo.
Hoy resulta difícil imaginar la capital sin sus trenes naranjas, los transbordos o los símbolos que permiten reconocer cada estación. Sin embargo, todo comenzó con una sola línea y un recorrido considerablemente más pequeño que el actual.
El Metro cumple 57 años, ¿cómo era al inicio?
La fecha que marcó el inicio fue el 4 de septiembre de 1969, cuando comenzó a operar el primer tramo de la Línea 1 entre Zaragoza y Chapultepec. La red completa de aquel momento podía recorrerse a través de 16 estaciones: Chapultepec, Sevilla, Insurgentes, Cuauhtémoc, Balderas, Salto del Agua, Isabel la Católica, Pino Suárez, Merced, Candelaria, San Lázaro, Moctezuma, Balbuena, Boulevard Puerto Aéreo, Gómez Farías y Zaragoza.
El Metro cumple 57 años, así fue cómo se transformó este sistema de transporte colectivo durante los años. STC Metro.En conjunto sumaban 12.660 kilómetros. Pantitlán, Tacubaya y Observatorio, tres estaciones que actualmente resultan fundamentales para entender la Línea 1, todavía no formaban parte de ella.
La construcción comenzó poco más de dos años antes. El 19 de junio de 1967 se realizó el arranque formal de las obras en el cruce de avenida Chapultepec y Bucareli, donde comenzó uno de los mayores proyectos de infraestructura realizados hasta entonces en la capital.
Construir un transporte subterráneo suponía resolver dificultades considerables. El suelo blando de la Ciudad de México y su ubicación dentro de una zona sísmica habían alimentado durante años las dudas sobre la viabilidad de un proyecto de estas dimensiones. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participaron en los estudios de mecánica de suelos necesarios para hacerlo posible.
La obra avanzó rápidamente. Durante los momentos de mayor actividad llegaron a concentrarse hasta 12 mil técnicos y trabajadores, y después de 27 meses quedó terminado aquel primer recorrido entre Chapultepec y Zaragoza.
La Línea 1 comenzó a crecer y aparecieron nuevas rutas
El Metro que abrió sus puertas en septiembre de 1969 duró muy poco con aquellas dimensiones. Apenas unos meses después comenzó una expansión que transformaría gradualmente su mapa.
En abril de 1970, la Línea 1 avanzó de Chapultepec a Juanacatlán y en noviembre alcanzó Tacubaya. Observatorio se incorporó en junio de 1972, mientras que la extensión entre Zaragoza y Pantitlán tendría que esperar hasta agosto de 1984.
Al mismo tiempo comenzaron a construirse otras rutas. El primer tramo de la Línea 2, entre Pino Suárez y Tasqueña, abrió en agosto de 1970. Tres meses después inició operaciones el primer segmento de la Línea 3, entre Tlatelolco y Hospital General.
STC Metro.Durante las siguientes décadas aparecieron nuevas líneas y el Metro alcanzó lugares cada vez más distantes del centro. La red también dejó de ser exclusivamente subterránea, pues algunos recorridos fueron construidos a nivel de superficie o sobre estructuras elevadas. La más reciente en incorporarse fue la Línea 12, cuyo recorrido entre Mixcoac y Tláhuac se inauguró el 30 de octubre de 2012.
Metro cumple 57 años: De 16 estaciones a una red de 195
Las cifras publicadas por el propio Sistema de Transporte Colectivo permiten observar la magnitud de aquella transformación. Actualmente, el Metro, que cumple 57 años, cuenta con 12 líneas y 195 estaciones. De estas últimas, 48 son de correspondencia, es decir, permiten cambiar de una línea a otra; además, 24 funcionan como terminales.
La forma en que la red atraviesa la ciudad también es muy diversa. Del total de estaciones, 115 son subterráneas, 55 se encuentran a nivel de superficie y 25 son elevadas. Esto contrasta enormemente con aquel sistema que comenzó a funcionar en 1969 con una única línea, 16 estaciones y 12.660 kilómetros entre Chapultepec y Zaragoza.
La expansión también permitió que el Metro dejara de atender únicamente las zonas centrales. Sus vías alcanzaron distintos extremos de la capital e incluso cruzaron los límites de la Ciudad de México para llegar al Estado de México mediante las líneas A y B.
El crecimiento de la red modificó además los alrededores de numerosas estaciones. El propio Metro ha documentado cómo la llegada del sistema propició la aparición de comercios y transformó la actividad social y económica en diferentes zonas de la ciudad.
Casi 70 mil millones de viajes en 57 años
El crecimiento del Metro también puede medirse por la cantidad de personas que han pasado por sus estaciones. De acuerdo con cifras difundidas por el Sistema de Transporte Colectivo con motivo de su aniversario, desde septiembre de 1969 la red ha transportado a 69 mil 760 millones de usuarios.
La magnitud resulta difícil de imaginar. El propio Metro señala que esa cantidad equivale aproximadamente a 8.4 veces la población mundial actual, estimada en alrededor de 8 mil 310 millones de personas. Actualmente, más de 4.5 millones de usuarios utilizan diariamente sus 12 líneas, 195 estaciones y 226.5 kilómetros en servicio.
Los trenes también han acumulado una distancia extraordinaria. Durante estos 57 años han recorrido alrededor de mil 694 millones de kilómetros, suficientes, según el cálculo presentado por el STC, para completar más de 42 mil vueltas alrededor de la Tierra o realizar 2 mil 203 viajes redondos entre nuestro planeta y la Luna.
Wikipedia.Tan sólo entre enero y agosto de 2026, los convoyes recorrieron 27 millones 660 mil kilómetros. Estas cifras permiten dimensionar hasta qué punto aquella primera ruta de 16 estaciones inaugurada en 1969 terminó convirtiéndose en una infraestructura inseparable de la vida cotidiana de la Ciudad de México.
Los símbolos que hicieron reconocible al Metro
El Metro no solamente modificó la movilidad de la capital. También desarrolló una de las identidades gráficas más reconocibles del transporte mexicano.
Cada estación recibió un símbolo relacionado con su nombre, la historia del lugar o algún elemento característico de sus alrededores. De esta manera, el chapulín identifica a Chapultepec, una campana representa a Insurgentes, un cañón distingue a Balderas y una caja con manzanas permite reconocer a Merced.
Los símbolos permiten recorrer visualmente diferentes momentos de la historia de la ciudad. Algunos recuerdan antiguos edificios, personajes históricos, accidentes geográficos, canales, mercados o elementos que alguna vez caracterizaron las zonas donde se construyeron las estaciones.
Este lenguaje visual estuvo relacionado con el trabajo del diseñador estadounidense Lance Wyman, quien había participado en la identidad gráfica de los Juegos Olímpicos de México 1968, junto con el equipo encargado de desarrollar la señalización del nuevo transporte.
Este lenguaje visual estuvo relacionado con el trabajo del diseñador estadounidense Lance Wyman, quien participó en la identidad gráfica de los Juegos Olímpicos de México 1968. Lance WymanLa decisión resultó particularmente útil en una época en la que una parte de la población no sabía leer. Los usuarios podían reconocer las estaciones mediante imágenes sencillas sin depender únicamente del nombre escrito.
Con el paso del tiempo, aquellos símbolos trascendieron su función práctica. Hoy forman parte de la identidad visual de la Ciudad de México y permiten reconocer inmediatamente lugares como Coyoacán, Tacubaya, Mixcoac, Copilco o Chabacano a través de una imagen.
Cuando la construcción del Metro encontró la ciudad antigua
Excavar kilómetros debajo de una ciudad con siglos de historia también produjo encuentros inesperados con el pasado.
Las obras del Metro permitieron localizar diferentes vestigios arqueológicos, especialmente durante las excavaciones realizadas en el Centro Histórico y otras zonas que estuvieron ocupadas desde tiempos prehispánicos.
Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Pino Suárez. Durante la construcción apareció un pequeño adoratorio prehispánico asociado con Ehécatl, dios del viento, cuya estructura logró conservarse dentro de las instalaciones de la estación.
El hallazgo terminó formando parte incluso de su identidad. La imagen del adoratorio se convirtió en el símbolo que actualmente identifica a Pino Suárez.
No fue el único descubrimiento relacionado con la construcción de la red. Las excavaciones realizadas durante diferentes etapas permitieron recuperar numerosos objetos y evidencias arqueológicas, demostrando que debajo de la infraestructura de la ciudad contemporánea permanecían vestigios de asentamientos mucho más antiguos.
De esta manera, el Metro no solamente permitió recorrer la Ciudad de México moderna. Su construcción también abrió ventanas hacia algunos de los estratos históricos sobre los que fue levantada.
El Metro cumple 57 años moviendo a la Ciudad de México
El Metro cumple 57 años y lo hace con 12 líneas y 195 estaciones, una escala difícil de imaginar frente al pequeño mapa que podían consultar los primeros pasajeros en septiembre de 1969.
Este año, el Metro cumple 57 con 12 líneas y 195 estaciones, una escala difícil de imaginar frente al pequeño mapa que podían consultar los primeros pasajeros en septiembre de 1969. SCT Metro.Pero su historia no puede reducirse únicamente a kilómetros de vías y número de estaciones. Durante 57 años, el sistema ha modificado rutinas, acercado zonas que anteriormente requerían largos desplazamientos y creado puntos de encuentro que forman parte de la vida cotidiana de la capital.
También ha construido un lenguaje propio. Palabras como transbordo y terminal, colores como el rosa de la Línea 1 o el azul de la Línea 2 y símbolos como el chapulín de Chapultepec o el adoratorio de Pino Suárez se integraron a la manera en que millones de personas reconocen y recorren la ciudad.
El contraste permite dimensionar el camino recorrido. El 4 de septiembre de 1969, el Metro comenzó su historia con 16 estaciones entre Chapultepec y Zaragoza. Cincuenta y siete años después, aquella primera línea forma parte de una red de 195 estaciones que difícilmente puede separarse de la historia contemporánea de la Ciudad de México.
¿Sabías que existe una colonia de gatitos en una de las estaciones del Metro? Aquí te lo contamos
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