Pues nada, que la mañanera de ayer no resultó ser la “especial” para detallar el caso Fobaproa (“cómo fue que se rescató a quien no debía rescatarse, nombres de quienes se rescató en aquella época”, según anunció la presidenta Sheinbaum el pasado lunes), aunque sí se tocaron algunos aspectos del tema, pero no la parte toral, es decir, la transparencia y trazabilidad de a quienes los mexicanos pagaron, pagan y pagarán (en un ciclo perpetuo que ya se prolonga por 31 años), toda vez que al reconocerse como deuda pública tienen todo el derecho de saber, a detalle, los nombres de los beneficiarios del ilegal “salvamento” zedillista de 1995, diseñado para ser un asalto a la nación.
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