Los ataques terroristas perpetrados contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, no sólo implicaron un dramático inicio para el siglo XXI, sino que reconfiguraron las agendas de seguridad y desarrollo a nivel internacional, quizá de manera definitiva. A continuación, se presentarán las 25 consecuencias más importante para EEUU y el mundo de esos acontecimientos.
1. Estados Unidos dejó de ser la única nación indispensable y los dichos de la otrora canciller estadunidense Madeleine Albright tras el fin de la guerra fría, cuando se pensaba que al desaparecer la Unión Soviética no habría tema ni país alguno que pudieran desafiar a Washington, tuvieron que ser desechados.
2. El terrorismo se transformó en la máxima amenaza a la seguridad internacional, lo que fue ratificado por la resolución 1373, aprobada el 28 de septiembre de 2001 por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Esta resolución nunca definió el concepto de terrorismo -el cual sigue sin contar con una caracterización de consenso por parte de la comunidad internacional- pero permitió monitorear en cada miembro de la institución el estado que guardaba hasta ese momento su compromiso en la contención del terrorismo.
3. El presidente estadunidense George W. Bush, cuya victoria en los comicios de noviembre del año 2000 fue impugnada inicialmente por Albert Gore y también por parte de la población estadunidense, logró la legitimidad de su régimen tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del siguiente año.
4. Rusia, el segundo país en comunicarse con el mandatario Bush para expresar sus condolencias -el primero fue Nueva Zelanda en la voz de Helen Clark- apoyó la cruzada estadunidense contra el terrorismo y el presidente Vladímir Putin decretó que las banderas en sitios públicos en Rusia ondearan a media asta. Estas acciones también permitieron a Moscú enfrentar el separatismo de Chechenia, justificando las acciones punitivas contra los líderes chechenos.
5. México presenció el declive de una relación bilateral con EEUU que parecía prometedora, básicamente por tres razones: previo a los ataques terroristas, el entonces mandatario Vicente Fox dio un discurso en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington D. C. donde manifestó que el país se retiraría del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por carecer de utilidad y legitimidad. Un año después, México hizo efectiva su salida de la alianza militar de referencia. En segundo lugar, Brasil aprovechó la coyuntura de los atentados terroristas al invocar el artículo 3 del TIAR el 17 de septiembre, dejando a México en ridículo. En tercer y no menos importante lugar, México fue de los últimos países del mundo en expresar sus condolencias a la administración de George W. Bush, la que recriminó al gobierno de Fox por su falta de solidaridad e “ingratitud”, señalando que cuando el país requirió apoyo financiero, por ejemplo, ante el “error de diciembre de 1994” fue EEUU quien le tendió la mano.
6. Incluso países considerados como enemigos por Estados Unidos manifestaron su solidaridad con Washington. El líder cubano, Fidel Castro, condenó los cobardes ataques que enfrentó la Unión Americana. En Irán, el mandatario Mohammad Jatamí y el líder supremo Alí Jamenei expresaron su rotundo rechazo a los ataques. El pueblo iraní incluso realizó vigilias espontáneas con velas en Teherán en solidaridad con las víctimas. El régimen de Corea del Norte emitió un comunicado oficial expresando su oposición a todas las formas de terrorismo y transmitiendo su pésame por la trágica pérdida de vidas. Los líderes de Libia y Siria, Muamar el Gadafi y Bashar al-Asad respectivamente, condenaron severamente la agresión de Al Qaeda y señalaron que se trataba de un acto inhumano. Incluso el régimen talibán, que daba refugio a Osama ben Laden, condenó inicialmente el ataque afirmando que no apoyaba el terrorismo internacional, intentando sin éxito desmarcarse de la operación para evitar la invasión militar.
7. El único país del mundo que no envió condolencias a Estados Unidos fue Irak, gobernado por Saddam Hussein. Ello daría pie a que dos años después (2003), Estados Unidos argumentara que existía una conexión entre el régimen de Hussein y los ataques terroristas del 11 de septiembre -cosa que no era verdad-, además, claro, de que se dijo que Irak poseía armas de destrucción en masa -cosa que tampoco era cierta- para justificar el uso de la fuerza contra Bagdad.
8. En medio de la histeria colectiva generada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, entre el 18 de septiembre y el 9 de octubre fueron enviadas mediante el servicio postal de EEUU cartas con esporas de ántrax a medios de comunicación y legisladores. A pesar del reducido número de sobres, el polvo altamente refinado provocó la contaminación cruzada en los sistemas postales, lo que causó la infección de 22 personas y el fallecimiento de 5 de ellas. El caso denominado por la Oficina Federal de Investigación (FBI) como Amerithrax indició como responsables a varias personas pero terminó señalando al microbiólogo Bruce Edward Ivins, quien se suicidó en 2008 antes de que el gobierno de Estados Unidos pudiera fincarle cargos formales. Este hecho posicionó al bioterrorismo y la bioseguridad como una amenaza a la seguridad de EEUU, muy por encima de agentes bacterianos, biológicos o toxinas que existen o se desarrollan naturalmente y que producen diversas enfermedades en plantas, animales y humanos.
9. En el seno de la OEA, EEUU impulsó al terrorismo como la agenda primigenia en materia de seguridad, lo que llevo a que los miembros de la institución promovieran un concepto multidimensional de la seguridad, justamente para evitar la “terrorización” de la agenda, por lo que, en la Conferencia Especial sobre Seguridad celebrada en México en octubre de 2003 se adoptó la Declaración de México en la que, si bien el terrorismo fue incluido como amenaza a la seguridad de la región, también se colocó en la lista a una gran cantidad de flagelos tales como epidemias y pandemias, seguridad cibernética, seguridad alimentaria, seguridad económica, pobreza, delincuencia organizada, lavado de activos, tránsito de barcos con residuos peligrosos por el Canal de Panamá, y un largo etcétera.
10. A efecto de coordinar la respuesta frente a la amenaza terrorista en EEUU fue creado en 2002 el Departamento de Seguridad de la Patria, el cual resultó inoperante ante flagelos posteriores como el Huracán Katrina de 2004, o bien, la influenza A H1N1 de 2009. Hoy, aunque estos temas forman parte de su agenda, la realidad es que el énfasis parece seguir puesto en temas como el migratorio, la seguridad fronteriza y las deportaciones de personas presumiblemente indocumentadas, tomando como eje la premisa de que pueden ser individuos que buscarían acceder a EEUU para hacerle daño.
11. La lucha contra el terrorismo tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, dio al traste con la agenda a favor de la seguridad humana y la promoción del desarrollo que tuvo una fuerte ascendencia en la década que siguió al fin de la guerra fría. Incluso el informe La responsabilidad de proteger, que es un subproducto del concepto de seguridad humana y que se dio a conocer en diciembre de 2001, pasó inadvertido ante la emergencia internacional suscitada por los ataques terroristas contra Estados Unidos. Así, la seguridad humana también fue una víctima de la agenda contra el terrorismo enarbolada por Estados Unidos y la comunidad internacional.
12. Los países que cerraron filas con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo pagaron un alto precio por esa solidaridad. España padeció los famosos ataques terroristas en la estación de trenes de Atocha, en Madrid, el 11 de marzo de 2004, los que dejaron un saldo de 193 muertos y más de 2 000 personas heridas. Londres fue otro lugar que padeció por represalias del terrorismo el 7 de julio de 2005, cuando terroristas suicidas detonaron explosivos en tres trenes del metro y un autobús de dos pisos. Murieron 52 personas y más de 700 resultaron heridas. Australia por su parte pagó el precio de cerrar filas contra Washington en la cruzada contra el terrorismo: el 9 de septiembre de 2004 una furgoneta bomba explotó por la acción de un atacante suicida con un saldo de 9 personas (incluyendo al atacante) muertas y más de 150 heridas, esto en la misión diplomática de Canberra en Jakarta.
13. La respuesta estadunidense a los ataques del 11 de septiembre de 2001 empoderó al terrorismo, dotándolo de un perfil y protagonismo de los que carecía. Esto propició un aumento en el gasto en seguridad en EEUU para hacer frente a la amenaza terrorista. El presupuesto militar se exacerbó. Esto también hizo que otras prioridades como el combate de la delincuencia organizada pasara a un segundo plano, lo que le permitió crecer mientras Washington se esmeraba por atrapar a Osama ben Laden. Incluso cuando logró darle muerte el 2 de mayo de 2011, el terrorismo mantuvo su alto perfil como amenaza a la seguridad internacional en contraste con la delincuencia organizada.
14. Los ataques terroristas del 11 de septiembre tuvieron importantes consecuencias para la agenda de salud pública del mundo. A efecto de dar con el escondite de Osama ben Laden en Abbottabad, Pakistán, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) organizó una campaña de vacunación falsa utilizando a un médico paquistaní real para intentar confirmar el paradero del susodicho. La agencia no usó espías disfrazados, sino que reclutó a un médico local legítimo, el doctor Shakil Afridi. Éste organizó la campaña casa por casa en la zona donde estaba el complejo donde se encontraba ben Laden, saltándose los protocolos normales de salud. La intención real de la vacunación simulada era obtener muestras de sangre o ADN de los niños que residían en el complejo. Al compararlas con el ADN de una hermana de ben Laden fallecida en EEUU, pretendían asegurar científicamente que la familia del líder de Al Qaeda estaba ahí. Tras el asalto de los Navy SEAL en mayo de 2011, el engaño se hizo público. El gobierno de Pakistán arrestó al doctor Afridi por traición, y actualmente sigue cumpliendo una larga condena en prisión. Además, el uso de la medicina como fachada de espionaje generó un severo rechazo internacional por parte de instituciones como The Lancet, debido a que desató una violenta ola de desconfianza hacia las campañas de vacunación reales (como la de la polio) y ataques extremistas contra trabajadores de la salud en la región. Hoy Pakistán y Afganistán son los países más aquejados por la polio a nivel mundial como consecuencia de estas acciones.
15. Las líneas aéreas modificaron drásticamente sus operaciones tras el 11 de septiembre de 2001 debido a la necesidad urgente de reparar las fallas de seguridad que permitieron los secuestros y para recuperar la confianza de los pasajeros en la aviación comercial.
16. Tras el 11 de septiembre de 2001, el terrorismo se balcanizó/atomizó. Surgieron nuevas organizaciones terroristas o bien se empoderaron las ya existentes, amén de que las personas que se identifican con el yihaidismo parecerían estar decididas a actuar a manera de “lobos solitarios” aunque afirmen que no pertenecen a una entidad terrorista de manera formal. También el epicentro del terrorismo en el mundo se trasladó de Medio Oriente y en especial de Afganistán, a la región del Sahel. Hoy, según el índice de terrorismo global, el país que más ataques terroristas experimentó a nivel mundial en 2025 fue Pakistán, seguido de Burkina Faso, Níger, Nigeria, Malí, Siria, Somalia, República Democrática del Congo, Colombia e Israel. Afganistán aparece en la 11ª posición, habiendo descendido de manera notable en la lista que hasta no hace mucho encabezaba.
17. Los grupos terroristas han evolucionado y hoy se benefician de la globalización y emplean tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para coordinar, financiar y difundir sus actividades y ganar adeptos. Usan internet y redes sociales para difundir mensajes extremistas, atraer seguidores y mostrar vídeos con efectos audiovisuales avanzados. Se comunican a través de chats en línea, foros e incluso plataformas de videojuegos para identificar y captar a personas vulnerables. Ocultan sus planes mediante aplicaciones de mensajería con cifrado de extremo a extremo y funciones de mensajes autodestructivos. Como explican los expertos, los terroristas utilizan el cifrado del Combating Terrorism Center, que son herramientas dificultan la labor de los servicios de seguridad. Emplean criptomonedas y plataformas digitales para recaudar fondos y transferir recursos de forma anónima a nivel global. Como es sabido, más allá de la web superficial, algunos grupos también aprovechan la red oscura (dark web) y nuevas herramientas de inteligencia artificial para potenciar sus operaciones y evitar la censura.
18. La diferencia entre el terrorismo y la delincuencia, otrora muy clara, hoy tiende a diluirse. El terrorismo es un método, un tipo de violencia con fines políticos. La delincuencia organizada en cambio, es una actividad ilícita que busca derivar beneficios mayormente económicos. Empero, en el mundo de hoy se han generados vasos comunicantes entre terroristas y delincuentes organizados: los grupos terroristas necesitan fondos para comprar armas, pagar a combatientes y planear ataques. El crimen organizado genera grandes ganancias con el tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro y el contrabando. Los terroristas cobran impuestos o protegen las rutas del narco a cambio de dinero en efectivo. El crimen organizado conoce los caminos ilegales para cruzar fronteras sin ser visto. Los criminales venden documentos falsos, como pasaportes o identificaciones. Los terroristas usan estas mismas redes para mover a sus miembros de un país a otro. Los criminales enseñan cómo sobornar a autoridades o lavar dinero en bancos. Los terroristas aportan tácticas extremas de combate o uso de explosivos que los criminales pueden adoptar para intimidar a rivales o gobiernos. Ambas organizaciones se benefician cuando la policía y el gobierno son débiles o corruptos. Al colaborar, distraen a las fuerzas de seguridad y evitan ser atrapados con mayor facilidad. Si el terrorismo no se hubiera empoderado tanto desde los sucesos del 11 de septiembre de 2001, posiblemente esta vinculación no habría sido tan atractiva para la delincuencia organizada como tampoco para el terrorismo.
19. La seguridad aeroportuaria cambió por completo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, transformando los viajes comerciales en procesos mucho más estrictos y vigilados. Sólo los pasajeros con boleto y pase de abordar vigente pueden pasar más allá de los puntos de inspección hacia las salas de embarque. Se implementó el escaneo obligatorio de maletas de mano y equipaje documentado en busca de explosivos u objetos prohibidos. Los viajeros deben quitarse zapatos, abrigos, cinturones y sacar dispositivos electrónicos grandes de sus maletas durante los filtros, todo esto mayormente en Estados Unidos, aunque algunas variantes intrusivas se adoptaron en buena parte de los aeropuertos del mundo. También en los aviones las cabinas de los pilotos se rediseñaron con puertas reforzadas y resistentes a impactos de bala para impedir el ingreso de personas no autorizadas. Se incrementó la presencia de agentes de seguridad encubiertos y protocolos estrictos de respuesta rápida ante cualquier amenaza en pleno vuelo. En Estados Unidos se creó la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) para unificar y profesionalizar la seguridad en todas las terminales aéreas. Por su parte, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) endureció las normas mundiales para estandarizar la protección en aeropuertos de todo el planeta.
20. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 propiciaron una estigmatización respecto al Islam, lo árabe y todo aquello vinculado con el Medio Oriente. Varias mezquitas y centros islámicos fueron atacados en Estados Unidos en las semanas y meses posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001. Si bien el día de los atentados el foco estuvo en la emergencia que se suscitó, de inmediato se desencadenó una ola nacional de crímenes de odio por represalia contra la comunidad musulmana, árabe y otras minorías percibidas como tales. Múltiples mezquitas y lugares de culto sufrieron ataques con cócteles Molotov, disparos, rotura de ventanas y pintas con mensajes de odio. Los fieles y líderes religiosos sufrieron acoso público, insultos y amenazas de muerte directas. La violencia no solo afectó a musulmanes, sino también a personas de la comunidad sij (quienes usan turbante) y de origen surasiático, debido a prejuicios y percepciones erróneas de los atacantes. A pesar de esta severa reacción violenta y del aumento de la islamofobia en el país, la comunidad musulmana estadunidense también recibió muestras de solidaridad interreligiosa. Con el tiempo, las instituciones islámicas siguieron expandiéndose, y el número de mezquitas en EEUU casi se duplicó en la década posterior, pasando de 1 209 en el año 2000 a 2 106 en 2011. Durante el gobierno de Donald Trump, sin embargo, diversos estudios e informes indican que la islamofobia ha aumentado. El uso de discursos restrictivos, como las prohibiciones de viaje a países de mayoría musulmana, ha exacerbado los prejuicios sociales y la polarización. Informes de organizaciones de derechos civiles han documentado repuntes significativos en agresiones, acoso e intimidaciones hacia la comunidad musulmana en momentos clave de su administración y campañas. Decisiones gubernamentales frente a protestas y tensiones geopolíticas han contribuido a un entorno de mayor hostilidad y vigilancia hacia las minorías islámicas en Estados Unidos.
21. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el derecho a la privacidad llegó a su fin. El gobierno de los Estados Unidos promulgó una serie de leyes y programas de vigilancia masiva que restringieron de forma severa el derecho a la privacidad y flexibilizaron las protecciones constitucionales de la Cuarta Enmienda. La medida central fue el acta PATRIOT la cual otorgó a las agencias de inteligencia poderes sin precedentes para interceptar comunicaciones de ciudadanos y extranjeros sin necesidad de demostrar causa probable tradicional. Dicha acta facilitó la recolección masiva de registros telefónicos, financieros, médicos y de bibliotecas de millones de personas que no eran sospechosas de ningún delito. El gobierno utilizó órdenes de emergencia para obligar a las empresas de telecomunicaciones a entregar metadatos.
22. Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el presidente de EEUU recibió amplios poderes para hacer frente a la crisis de seguridad, mismos que empoderaron al poder ejecutivo frente al legislativo y el judicial. Esta transformación alteró el equilibrio de poderes (checks and balances) consagrado en la Constitución estadunidense, otorgando a la presidencia facultades sin precedentes en materia de vigilancia interna, detenciones y uso de la fuerza militar en el extranjero. La Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF), aprobada por el Congreso pocos días después de los ataques, otorgó al presidente George W. Bush un “cheque en blanco” para combatir al terrorismo global. Los mandatarios posteriores la utilizaron de forma unilateral para justificar operaciones militares en decenas de países sin necesidad de una declaración formal de guerra por parte del Congreso.
23. Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, la administración de George W. Bush argumentó que, en tiempos de crisis bélica, las facultades constitucionales del presidente como Comandante en Jefe eran prácticamente absolutas. Esto sirvió para justificar programas secretos de entrega extraordinaria de prisioneros, la creación de tribunales militares y el centro de detención en la Bahía de Guantánamo. En el caso de Afganistán también se creó la prisión militar de Bagram, una suerte de “tierra de nadie”. Para albergar, interrogar y procesar a los combatientes capturados, el ejército estadunidense habilitó a principios de 2002 un antiguo taller de maquinaria soviético dentro de la base, bautizándolo inicialmente como el Punto de Recolección de Bagram (más tarde llamado Instalación de Internamiento de Bagram). Concebido originalmente como un centro temporal, terminó operando durante más de una década. Se convirtió en la prisión militar más grande de Estados Unidos en Afganistán y sirvió también como punto de tránsito para sospechosos de terrorismo de alto perfil (como Khalid Sheikh Mohammed) antes de ser enviados a prisiones secretas de la CIA o a la Bahía de Guantánamo.
24. Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 derivaron en un aumento masivo e histórico en la contratación y despliegue de empresas de seguridad privada. Este acontecimiento transformó radicalmente la percepción del riesgo global y dio un impulso, de suyo muy prominente, a la privatización de la seguridad, en muchos casos, en sustitución de la seguridad pública y de las fuerzas armadas gubernamentales.
25. Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 fueron la pauta para que EEUU desarrollara, como se explicaba, la incursión bélica en Irak que comenzó el 20 de marzo de 2003 y que llevó al derrocamiento y muerte de Saddam Hussein. Ello propició un vacío de poder regional que rápidamente llenó Irán, quien exacerbó su presencia en la región, ya sin el contrapeso tradicional que le imponía el régimen de Bagdad. En este sentido, la decisión de Washington de deponer al gobierno iraquí, contribuyó al empoderamiento de Irán y a la crisis que hoy enfrenta en sus relaciones con Teherán.
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