Viernes 21 de Febrero, 2020 - México / España
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Obtienen secuencia genómica de poblaciones indígenas de México


Un equipo multinacional encabezado por el Cinvestav obtuvo los exomas de cinco poblaciones representativas de todo el país . Hallan gen que ayudaría a tarahumaras a ser grandes corredores.
 
Investigadores encabezados por  Cinvestav-Langebio realizaron una secuenciación genómica de cinco grupos indígenas: maya, rarámuri o tarahumara, huichol, nahua y triqui. Uno de los datos más importantes que arrojó la investigación fue la identificación de variaciones genéticas con la adaptación al entorno por parte de estas comunidades, como el caso de un gen que ha acumulado cambios exclusivos en los rarámuris o taraumaras, y cuya función molecular se concentra en el músculo esquelético. Esto podría ser una explicación de porqué son tan buenos corredores. 
 
El estudio, publicado en la revista científica Molecular Biology and Evolution, permitirá entender las particularidades evolutivas que hasta la fecha mantienen algunos pueblos de origen precolombino, señala el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) en un comunicado.
 
La investigación consistió en la secuenciación de los exomas, encargados de indicar qué funciones realiza la proteína en el organismo, de 78 individuos pertenecientes a dichas comunidades, las cuales son representativas del norte, centro-sur y sureste del país, con lo que se cubre gran parte del territorio nacional. 
 
“En total se identificaron cerca de 121 mil variantes de un solo nucleótido, con lo que fue posible identificar cambios genéticos relacionados a rasgos particulares de cada una de las comunidades indígenas estudiadas”, señala Andrés Moreno Estrada, investigador de la Unidad de Genómica Avanzada del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) y uno de los coordinadores del proyecto.
 
“Cuando se comparan dos individuos, la gran mayoría de la secuencia va a ser idéntica, pero lo que se busca en este tipo de estudios de secuenciación es identificar las posiciones en un gen que varían entre cada individuo y entre poblaciones. Nosotros encontramos más de 120 mil variantes en los genes, y con eso fue posible modelar computacionalmente la historia evolutiva de las poblaciones estudiadas e identificar la ruta y los tiempos de separación entre grupos indígenas”, detalló el investigador.
 
“DE PIES LIGEROS”. Uno de los datos más importantes que arrojó la investigación fue la identificación de variaciones genéticas en genes relacionados con la adaptación al entorno por parte de estas comunidades, como el caso del gen BCL2L13 que ha acumulado cambios exclusivos en los rarámuris o tarahumaras, y cuya función molecular se concentra en el músculo esquelético.
 
“Como sabemos, esta población del norte del país es reconocida por su impresionante resistencia física al correr largas distancias, incluso sin un entrenamiento profesional; lo que encontramos fue una acumulación de diferencias genéticas propias de los rarámuri en un gen que expresa proteínas de manera específica en el músculo esquelético. Quizá sea especulativo, pero es probable que estos cambios genéticos a lo largo de su evolución hayan contribuido a su adaptación ecológica a través de mecanismos relacionados con la contracción muscular y resistencia física”, dijo el experto del Cinvestav.
 
En tanto, en la comunidad triqui, originaria de Oaxaca, observaron que uno de los genes más diferenciados en el linaje de esta población (el KBTBD8) ha sido asociado con estatura baja en otras poblaciones del mundo, como por ejemplo en coreanos. Esto coincide con una de las características morfológicas de los triquis, ya que su estatura promedio es comparable con la de poblaciones pigmeas de África o Melanesia; sin embargo, esto no significa que ha habido una mezcla genética de poblaciones, sino que a veces los genes se adaptan de manera similar en diferentes latitudes.
 
Esta investigación fue encabezada por los doctores Andrés Moreno Estrada, Karla Sandoval Mendoza (ambos del Cinvestav) y María Ávila Arcos (UNAM), y contó con la participación de expertos de las universidades Autónoma Metropolitana, Nacional de Córdoba (Argentina), Stanford, Colorado y California en San Francisco.