Martes 22 de Octubre, 2019 - México / España
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Revoluciona la biotecnología... y lo empujan a hacerlo en EU


México ha desarrollado una nueva biotecnología que no requiere ningún tipo de plaguicida ni herbicida, incluyendo al polémico glifosato, y fue obtenido por Luis Herrera Estrella, señala en entrevista Francisco Bolívar Zapata, investigador emérito de la UNAM y Premio Príncipe de Asturias. “Es una maravilla que tenemos en México y que no pertenece a las transnacionales; sin embargo, enfrenta obstáculos en el país para su desarrollo”, añade.

Luis Herrera Estrella es investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y realiza una estancia sabática en la Universidad Tecnológica de Texas. Desde esta institución, el científico (Premio Crónica) anunció en agosto el desciframiento del genoma del aguacate, investigación multinacional encabezada por su grupo en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), adscrito al Cinvestav.

Para entonces, Herrera Estrella mencionó que podría alargar su sabático para montar proyectos en esa universidad e hizo referencia a los vínculos académicos que desarrollaba con instituciones chinas. El biotecnólogo habría salido del país debido a la cerrazón del gobierno y de las autoridades de Conacyt ante la biotecnología de los transgénicos. Más allá del encono académico entre los grupos que están a favor y en contra de los organismos genéticamente modificados, Bolívar Zapata enfatiza que esta tecnología es importante no sólo para México, sino para el mundo entero, lo cual no ha sido reconocido de manera suficiente en nuestro país.

El científico de la UNAM es pionero en la obtención de insulina en el laboratorio mediante procesos transgénicos, principio médico que ha beneficiado a pacientes en el tratamiento de la diabetes; es además fundador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, donde se lleva a cabo esta entrevista. Por ese logro fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias en 1991. Por su parte, Herrera fue pionero en la obtención de las primeras plantas transgénicas y tiene un reconocimiento internacional. Ambos han sido los rostros más visibles en favor de este tipo de biotecnología, aunque con el respaldo de docenas de científicos dentro y fuera del país.

“La nueva tecnología de Luis es fantástica y debería de recibir el Premio Nobel por ello, puesto que es un avance muy importante para el planeta, independientemente de que en México no se entienda o acepte”.

Estas nuevas plantas, explica, no utilizan el fosfato para crecer, el cual absorben, incorporan y metabolizan para hacer ADN; en vez de ello, emplean fosfito, que está compuesto por un átomo menos de oxígeno. De esta forma, las malezas no pueden competir con la planta por nutrientes, porque no pueden utilizar el fosfito para crecer. Esta capacidad, añade, fue transferida de genes de bacterias halladas en las pozas milenarias de Cuatro Ciénegas, Coahuila. “Será una revolución en el planeta porque dejaremos de usar herbicidas contra las malezas, como el glifosato”.

El abuso del fosfato como fertilizante, añade Bolívar Zapata, es además uno de los principales contaminantes del suelo. El agroquímico penetra hasta los mantos freáticos y genera posteriormente el crecimiento de plagas de algas, lirios y otras plantas parásitas, como el sargazo. “El incremento de esta alga es por un uso inadecuado de fosfato en la agricultura proveniente del amazonas. Tenemos que bajarle y dejar de usar fosfato; la tecnología de Luis es una alternativa importante”.

El mundo se moverá hacia esta tecnología y no podemos meter la cabeza en la tierra y seguir utilizando herbicidas e insecticidas químicos, menciona. “Pero tenemos esta alternativa, una maravilla que es una verdadera oportunidad para que ni en México ni en ningún lado se utilicen herbicidas ni insecticidas para controlar malezas. Hay que abrir espacios para discutir esto o seguiremos degradando el planeta, la salud de campesinos y la nuestra”.

Francisco Bolívar puntualiza que las compañías trasnacionales quieren comprar la tecnología de Luis Herrera. ¿Qué sucederá si lo hacen? “Luis decidió irse de sabático porque aquí no va a obtener apoyo para sus investigaciones; ha estado en pláticas con empresas y el gobierno chino para comercializar la tecnología. Sea mediante trasnacionales o su propia empresa, que se convertirá en trasnacional por la magnitud de la tecnología, sea desde Texas o China, se comercializará. Para entonces, nos venderán plantas que no usen herbicidas ni insecticidas, ¿México dejará de comprarlas? Estados Unidos o Europa no dejarán de hacerlo. Ojalá que, al menos, México tenga un trato preferencial, que nos la vendan más barata, lo cual no dejará de ser patético, necesitamos una perspectiva más amplia con esta tecnología. Que nos quedamos chiquitos con el maíz, está bien, el planeta se va a mover hacia la generación de plantas sin agroquímicos y aparecerán en EU o China y van a ser de Luis”.

¿INTERLOCUCIÓN? Por otra parte, para el científico miembro de El Colegio Nacional la discusión sobre el maíz transgénico debe quedar atrás, puesto que la veda para su siembra experimental continuará; sin embargo, hay muchos otros cultivos y medicamentos que requieren desarrollo, por lo que no se puede prohibir esta tecnología, como se busca, a través de un decreto solicitado al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En 2015, la actual directora de Conacyt, Elena Álvarez-Buylla, encabezó una demanda de veto para la siembra de maíz transgénico en México, recuerda. “Ya está prohibido y no va a cambiar (…). Entendemos que el maíz es objeto de una ideología, no voy a pelear con eso, pero sí señalar que hay otros cultivares donde México no es centro de origen, como la soya, el trigo y el algodón, entre otros. Queremos abrir espacios para discutir esto y, si no, al menos lo decimos. Si la ideología es más importante que seguir utilizando pesticidas y herbicidas químicos, seguiremos contaminando”. Pero hay otra opción, enfatiza nuevamente, “la tecnología de Luis Herrera”.

Sobre el decreto promovido en julio pasado, más de 140 científicos del país firmaron una carta enviada al Presidente para explicar el peligro que significa prohibir esta tecnología. “Estamos pidiendo un espacio de discusión”.

—Obtener ese espacio parece improbable, el mismo Presidente se ha pronunciado contra los transgénicos y la evidencia científica parece insuficiente por tratarse de un tema abordado desde la perspectiva ideológica y política.

—Pero hay que decirlo.

—Aunque se abriera ese espacio, la calidad de ese debate ha sido pobre.

—En 2013 tuvimos un debate con miembros de la UCCS (Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad) —antagónicos a los transgénicos—, encabezado por Elena Álvarez-Buylla. Dijeron que nuestra postura no tenía sustento y que estábamos vendidos a las trasnacionales. El debate parece estéril, pero como académico tengo la obligación de seguir insistiendo en mi postura.

“Llevo toda mi vida trabajando en esto y seguiré porque es lo único que sé hacer y hay que seguir defendiéndolo de señalamientos parciales y equivocados, como los de Víctor Toledo (titular de la Semarnat), quien dice que la biotecnología es una ciencia anómala, cuando que el planeta la ha adoptado, no se pueden cancelar medicinas [existen más de 100 derivados de los transgénicos] y otros productos.

“Nadaremos de muertito este sexenio, pero ya lo hemos hecho anteriormente. Como académico tengo que seguir firme, aunque no les caiga el 20. Si no nos hacen caso, lo dijimos y esperamos que eventualmente estos esfuerzos se reconozcan”.

Por otra parte, puntualiza, necesitan un espacio con el Presidente para explicarle en qué consiste la labor de los científicos, puesto que sus comentarios y señalamientos sobre esta comunidad han sido desafortunados y mal informados, “son parciales y degradan nuestro trabajo”. La comunidad científica quiere externar al Presidente y a sus colaboradores que en vez de generar una visión equivocada de la labor de los científicos, “aprovechen nuestro conocimiento y experiencia, que no nos ignoren, somos valiosos y hemos hecho contribuciones valiosas sin importar el gobierno en turno. Lo seguiremos haciendo independientemente de la 4T, que esperamos camine y beneficie a la población; los científicos somos parte de una red global y el conocimiento generado ha ayudado a contender con muchos problemas importantes, así como en el desarrollo de medicamentos, vacunas y antibióticos. Lamentamos que se señale que no hemos hecho aportaciones a la sociedad e incluso, en el caso de los transgénicos, que vamos en contra de naturaleza”.