Jueves 19 de Septiembre, 2019 - México / España
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Camilo Sesto, excéntrico mito español de la balada romántica


El cantautor español falleció este domingo (hora de España) en Madrid, a los 72 años, a causa de una complicación renal. En México, que se convirtió en su segundo hogar, conoció a la madre de su único hijo.

"Y sabe Dios que como México no hay dos; donde hay valor, hay fe en la vida y el honor”, escribió el célebre cantautor español Camilo Sesto en el tema “México”, con el que rindió tributo a este país, donde también consagró su leyenda musical. En tierras mexicanas no solo vendió miles de discos sino que también encontró el amor con Lourdes Ornelas, con quien tuvo a su único hijo reconocido Camilo Blanes.

Anochecía en México y amanecía en España cuando se dio a conocer el deceso del cantante en Madrid, a los 72 años, a causa de una complicación renal. Cabe decir que en los últimos años su estado físico se encontraba muy deteriorado a causa de complicaciones renales, por las que había sido ingresado durante unos días el año pasado y que finalmente condujeron a su muerte en un hospital de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

Camilo Sesto (Alcoy, Alicante, este de España, 1946), nombre artístico de Camilo Blanes Cortés, fue un ídolo de larga y exitosa carrera en la que vendió millones de discos (fue el primer cantante español que logró el disco de platino), registró más de 340 obras y publicó 40 álbumes con los que consiguió cincuenta “números 1” en distintos países.

El intérprete se llamó, al principio de su carrera artística, Camilo Sexto, seudónimo que adquirió en su primera producción con Juan Pardo en 1970. Lo hizo por ser el hermano número seis de la familia, pero después tuvo que cambiarlo por Sesto para evitar confusiones con la Realeza, con la que evitaba a toda costa buscarse problemas; no abundó mucho al respecto pero siempre se quejaba de que históricamente, esa misma pregunta se la hacían  en promedio cinco veces al día.

Superestrella desde el inicio de los años 70, pocos artistas han logrado firmar rotundos éxitos en cinco décadas como Camilo Sesto. Con 18 años se trasladó a Madrid, donde participó en la década de los 60 en el concurso de Televisión Española, Salto a la Fama. Desde entonces su popularidad nunca dejó de crecer. De “Algo de mí” a “Mola mazo”, pasando por el éxito intergeneracional “Vivir así es morir de amor” o los temas “Jamás”, “Melina” o “¿Quieres ser mi amante?”, Camilo Sesto deja un legado de grandes canciones.

Su carrera musical subió como la espuma a mediados de los setenta y se convirtió en un ídolo de masas, especialmente para las jovencitas de la época, que llenaban sus conciertos y le esperaban durante horas a las puertas de los teatros en los que representó el musical Jesucristo Superstar.

Una persecución de sus fans femeninas que no tenía paralelismo con su vida privada ya que apenas se le conocían relaciones, ni femeninas ni masculinas —el rumor nunca confirmado de su homosexualidad lo persiguió siempre. Su personalidad andrógina le permitía tener un equilibrio de características masculinas y femeninas. Esta excentricidad hizo que el artista se convirtiera en una especie de David Bowie español. “Lo ayudó, como a Miguel Bosé, el no tener vergüenza a la hora de ponerse la ropa que se ponía y de hacer las canciones que hacía”, afirmaba un guitarrista de su banda.

Más allá de su espectacular voz y del lugar privilegiado que ocupó en el mundo de la música hispana, Camilo Sesto fue conocido por sus polémicas declaraciones, por el secretismo entorno a su vida y hasta por sus cambios estéticos en sus últimos años.

Después de su “Algo de mí” (1972), en Cuba cayó en el saco de las prohibiciones cuando dio un concierto en Chile, a pocos meses de instaurarse el régimen de Augusto Pinochet, en el mismo estadio donde fuera asesinado Víctor Jara. Los activistas de Derechos Humanos a nivel mundial, llegaron a ponerle el sobrenombre de Camilochet. Pero por otro lado también fue el primer español en recibir la Gaviota de Oro del Festival de Viña del Mar, en 1974.

El éxito en el festival chileno le abrió las puertas en México. Ese mismo año llegó a ganarse discos de oro y el cariño del público. Pero también se enamoró de Lourdes Ornelas, quien trabajaba en la oficina que lo representaba en nuestro país. Después de finalizar su gira por México, el cantante y Ornelas viajaron para tomar unas vacaciones de dos semanas en las islas Canarias en España. Y desde entonces dividió su vida entre su país natal y México.

Cortinas blancas tanto en la limusina de lujo como en el camerino y en la habitación del hotel, frutas exóticas, cerveza en abundancia, cocteles Bloody Mary preparados a su llegada, montones de cajetillas Malboro Light o una selecta variedad de chocolates eran algunas de sus exigencias cuando emprendía una gira para promocionar su disco en turno. A lo largo de su carrera vendió más de 100 millones de copias, grabó 29 discos y realizó más de 6 mil conciertos por todo el mundo.