Por segunda ocasión en siete meses, un derrame de petróleo afecta aguas del Golfo de México en la región de Cantarell.
Petróleos Mexicanos ha informado con detalle el proceso que se realiza para reparar el ducto dañado del campo Ek-Balam, pero no ha revelado cuánto petróleo cayó al mar, la extensión de la superficie afectada, cuántos pozos tuvo que cerrar ni cuál puede ser el impacto sobre el ecosistema marino.
El campo Ek-Balam, uno de los sistemas productores asociados al Activo Cantarell, se ubica aproximadamente a 46 millas náuticas al norte de Ciudad del Carmen, Campeche, y de acuerdo a los últimos reportes oficiales, produce alrededor de 69 mil barriles diarios de crudo.
Pemex cree que el mar es su drenaje. Mientras el crudo no llegue a la playa, lo demás no les importa.La fuga fue detectada la mañana del 10 de septiembre, cuando se registró una caída de presión en un ducto submarino que recolecta hidrocarburos procedentes de cinco plataformas.
Pemex informó posteriormente que aisló y despresurizó la tubería, cerró válvulas de seguridad y desplegó embarcaciones y buzos especializados para localizar el punto donde se había perdido la contención.
De entonces a la fecha, Pemex ha informado prácticamente paso por paso cómo avanza la reparación del ducto. Dio a conocer que concluyó la remoción del lastre de concreto, terminó la fabricación de una envolvente metálica para cubrir la sección afectada y comenzó su colocación a unos 50 metros de profundidad.
La precisión con la que la empresa informa sobre los trabajos de reparación contrasta, sin embargo, con la ausencia de información necesaria para dimensionar las consecuencias del derrame.
Pemex no ha revelado públicamente el volumen estimado de petróleo vertido al Golfo, la superficie marina afectada, la cantidad de hidrocarburo recuperado ni el impacto ambiental provocado por la fuga.
Además, tampoco ha dicho que para controlar la emergencia no solamente fue necesario aislar y despresurizar el ducto, sino también suspender operaciones petroleras, pero no ha informado el número de pozos cerrados ni el tiempo que durará el paro.
Fue la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, ASEA, la que reveló el 12 de septiembre que durante una inspección realizada en las instalaciones marinas constató que el derrame había sido controlado mediante “la despresurización del ducto y el cierre de diversos pozos asociados”.
La ASEA tampoco consideró concluido el episodio con el control inicial de la fuga. Después de inspeccionar la zona impuso a Pemex “medidas de urgente aplicación” para garantizar que continuará las acciones necesarias para controlar el evento y mantener bajo vigilancia el ducto.
La mancha se aleja de la costa, pero contamina el mar
Otro de los elementos relevantes apareció en el comunicado emitido el 11 de septiembre por el Observatorio Permanente del Golfo de México, organismo que informó haber realizado cuatro observaciones satelitales mediante imágenes de Radar de Apertura Sintética y sistemas multiespectrales para seguir la evolución de la mancha.
Los científicos utilizaron además tres modelos para pronosticar la trayectoria del petróleo y determinaron que tendría un desplazamiento neto hacia el oeste durante los siguientes cinco días. Con base en esas simulaciones, el Observatorio consideró “muy poco probable” que alcanzara la costa o alguna “área sensible”.
Para José Antonio Aranda, especialista en seguridad industrial y medio ambiente, reducir la discusión ambiental a determinar si el hidrocarburo llegará o no a las playas ofrece una visión incompleta de las consecuencias del accidente, porque el petróleo ya se encuentra dentro de un ecosistema y su desplazamiento mar adentro no elimina la contaminación, solamente cambia el sitio donde permanece y se dispersa.
Aranda señala que el Golfo de México no puede considerarse simplemente como una zona de tránsito de la mancha mientras se evalúa como favorable que ésta se aleje de tierra.
El hidrocarburo derramado puede permanecer en superficie, incorporarse a la columna de agua, degradarse, sedimentarse o interactuar con organismos marinos, por lo que la ausencia de petróleo en las playas no significa ausencia de daño ambiental.
El especialista considera que Pemex debe transparentar el volumen derramado, la extensión de la superficie contaminada, la cantidad de hidrocarburo recuperado, el número de pozos cerrados y la producción petrolera suspendida, pero principalmente presentar información suficiente para evaluar los efectos sobre el ecosistema marino.
Imágenes satelitales y manchas todavía sin explicación
Desde los primeros días de septiembre comenzaron además a circular imágenes satelitales en las que se observan manchas sobre distintas zonas petroleras del Golfo de México, particularmente en la región de Cantarell y Ek-Balam.
Especialistas consultados consideran que las características y ubicación de las manchas permiten mantener abierta la posibilidad de que exista más de una fuente de contaminación, pero hasta ahora no existen elementos suficientes para afirmarlo como un hecho.
Determinarlo requeriría comparar las imágenes satelitales, las coordenadas, las fechas de detección, las corrientes marinas y, eventualmente, realizar análisis químicos que permitan identificar el origen de los hidrocarburos.
Para los pescadores, que no llegue a la playa no significa que no haya daño
La preocupación tampoco se limita a especialistas ambientales. Joaquín Madrigal, dirigente de pescadores de Centla, Tabasco, sostiene que utilizar como principal referencia que el hidrocarburo no alcance las playas deja fuera precisamente el espacio del que dependen miles de familias dedicadas a la pesca.
Madrigal advierte que los derrames permanecen y se dispersan mar adentro, donde pueden afectar zonas de reproducción, larvas y especies marinas que posteriormente sostienen la actividad pesquera. Desde esa perspectiva, una mancha que se aleja de la costa no necesariamente representa una contaminación menor, sino una afectación que resulta mucho menos visible para la población.
El dirigente pesquero considera que Pemex debe informar no solamente cuánto crudo salió del ducto y cuánto logró recuperar, sino también la superficie contaminada y las evaluaciones realizadas para determinar las consecuencias sobre las especies y las zonas de pesca.
Para quienes viven del Golfo, sostiene, el impacto de un derrame no puede medirse únicamente por la presencia o ausencia de petróleo sobre una playa.
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