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Una de las primeras imágenes de El amor que permanece ( Ástin sem eftir er, Islandia-Dinamarca-Suecia-Francia, 2025) cuarto largometraje del siempre sorprendente cineasta islandés Hlynur Pálmason muestra el instante en el que la techumbre de una casa / bodega prefabricada es separada de ésta para ser demolida en breve; se trata del primer indicio de un sutil rompimiento amoroso y emocional de una pareja con dos niños, una adolescente y un hermoso pastor islandés (los hijos reales de Pálmason y su propio perro Panda ganador en Cannes del Palm Dog). No obstante y a diferencia de la inmensa mayoría de películas sobre la crisis de la pareja, el planteamiento del realizador es mostrar ese amor que permanece y se niega a desaparecer.


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