En México, nos acostumbramos tanto a tener campeones mundiales que hemos dejado de dimensionar el verdadero valor de sus conquistas.
Diversos estudios han considerado al boxeo como el deporte más difícil del mundo. Una disciplina donde se pone en riesgo la vida y que, por consiguiente, no se puede jugar. "No Puedes Jugar Boxeo".
Convertirse en campeón mundial es complicadísimo, pero hacerlo en México representa una proeza deportiva y de vida. No basta con derrotar rivales sobre el encordado; también hay que vencer el hambre, las carencias y en muchas ocasiones, a los malandrines que viven de estafar al boxeador.
Claro que existen personas honestas que ayudan a los púgiles, pero también abundan quienes anteponen sus intereses a los del atleta, que finalmente es quien arriesga la vida.
Emanuel “Vaquero” Navarrete, orgullo de San Juan Zitlaltepec, es un extraordinario ejemplo de la cultura del sacrificio. Sabe lo que significa dejar a la familia, malcomer y apostar prácticamente todo por un sueño que, para millones de mexicanos, jamás deja de serlo.
Navarrete no heredó sus campeonatos. Se los ganó a golpes, con sudor, sangre y una determinación que solamente entienden quienes han tenido que pelear contra la pobreza.
Este 24 de octubre, en San Antonio, Texas, el mexicano enfrentará a O’Shaquie Foster en un combate unificatorio de los superpluma. Estarán en juego los cinturones de la OMB y la FIB, propiedad del "Vaquero", y el verde y oro del CMB, que ostenta el estadounidense.
Navarrete, con marca de 40-2-1 y 33 nocauts, ha conquistado tres divisiones: supergallo, pluma y superpluma. Incluso intentó una cuarta corona ante Denys Berinchyk, pero perdió por decisión dividida.
Foster, con 25-3 y 12 nocauts, representa un reto enorme. Su boxeo técnico y escurridizo suele complicar a los mexicanos. Ya derrotó a Miguel “Mickey” Román, Rey Vargas y Eduardo “Rocky” Hernández. Además, conquistó el título interino ligero del CMB ante Stephen Fulton.
En ocasiones, me parece que hemos perdido la capacidad de asombro. Tres cinturones no son tres pedazos de cuero y metal. Representan años de sacrificios, privaciones, lágrimas, derrotas y victorias.
Navarrete no peleará solamente por unificar títulos. Estará buscando engrandecer su legado y acercarse al campeonato indiscutible en una división históricamente muy mexicana.
Digan lo que digan los momios, en mi opinión se impone Navarrete y, si me apuran, hasta por la vía del cloroformo. Recordemos que cuando el "Vaquero" no salta al encordado como favorito, se motiva todavía más y demuestra que los números, en la previa, son solamente eso: números que jamás podrán medir el tamaño del corazón. No olvidemos que Navarrete estaba abajo 2 a 1 en las apuestas ante Eduardo “Sugar” Núñez.
@ErnestoAmador
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ernesto-amador/no-dimensionamos-el-valor-de-ser-campeon/