En la carta que 168 de los 218 miembros de la bancada republicana -la que controla la Cámara de Representantes hasta que termine el año- le enviaron el pasado jueves al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, expresándole su apoyo en la revisión del TMEC, los legisladores indican estar de acuerdo en que no haya puesto un tiempo límite para concluir la primera fase de la revisión del tratado siempre y cuando se cumplan al menos cuatro objetivos: garantizar el acceso ininterrumpido a los productos estadounidenses a los mercados de México y Canadá; solucionar las barreras no arancelarias generadas por Ottawa y Palacio Nacional; atender las prácticas comerciales injustas e ilegales de China y otros países contra la economía de la región; y forzar a México y Canadá a que alineen sus aranceles con los de Estados Unidos.
Además, la carta que promovió el representante Rudy Yakym (Indiana), concluye enfatizando que quienes la firman esperan que el USTR mejore su comunicación con el Capitolio y haya un acercamiento que permita analizar las propuestas que se pongan sobre la mesa pues, aunque la actual legislatura ha dejado actuar a Trump en materia arancelaria sin objeción, la política comercial sigue siendo atribución del poder legislativo en ese país. La importancia del mensaje la avalan el número de firmas, que representa el 77% de los republicanos en la cámara baja, como quienes lo hacen: 23 de los 26 miembros republicanos del comité de Medios y Procedimientos, responsable del tratado en la cámara, el 80% de los miembros de los comités de Agricultura, Energía y Comercio y 17 de los 20 presidentes de los comités de esta.
Por su parte, desde hace más de dos meses, el discurso del secretario Ebrard ha destacado en repetidas ocasiones que debemos esperar que en el futuro los aranceles serán una constante para quienes hagan negocios con Estados Unidos. Por tanto, el objetivo es que México obtenga el mejor trato arancelario posible, a comparación del resto de países que comercian con la Unión Americana. Las declaraciones de Ebrard no han pasado desapercibidas, sobre todo cuando el proceso de revisión del tratado está en sus primeras etapas, posicionándose más como un apologista del USTR, por lo que algunos observadores en Canadá han cuestionado si México ha aceptado que el TMEC se transforme en acuerdos bilaterales, como pretende Trump.
Los objetivos que especifica la carta de los representantes republicanos son también de gran importancia para el gobierno mexicano. En el caso de las barreras no arancelarias, la solución de aquellas que son prioritarias para la Casa Blanca implica cambios en las leyes mexicanas que el congreso debe aprobar, lo que requiere el visto bueno de la presidenta. Por ello, luego de meses sin avances importantes, Estados Unidos escaló la negociación de estas con Palacio Nacional, aun cuando Sheinbaum había dicho que la enorme mayoría estaba resuelta. Hasta la fecha, la doctora ha recibido dos veces a Greer y se espera que tengan al menos una reunión más antes de que termine el año.
Por su parte, México depende más de China que Estados Unidos y cualquier solución que pretenda aplicar las mismas medidas en ambos países o que los dos ambos países usen los mismos aranceles, implicará un mayor costo para la economía mexicana que para la estadounidense. Durante el primer semestre del año, las importaciones chinas representaron el 7.2% de las importaciones totales de la Unión Americana, mientras que en el caso de México, representaron el 17%, lo que representa una caída de tres puntos en los últimos seis meses como consecuencia de los aranceles impuestos por el gobierno mexicano desde enero. México sigue siendo el principal comprador de productos chinos en el hemisferio, de autos en el mundo y uno de los diez principales compradores de productos chinos a nivel mundial, por lo que sigue pendiente una reunión de alto nivel entre ambos gobiernos.
México ha aceptado todas las medidas arancelarias que le ha impuesto Estados Unidos desde el año pasado, sin protestar. Trump quiere convertir a México en un proveedor de su economía de insumos y bienes de bajo valor agregado y reducir así el déficit y aumentar su dependencia, lo que desembocaría en una situación insostenible en el mediano y largo plazos, con graves consecuencias en todos sentidos para este país. Nuestras autoridades no pueden insistir en que el resultado de la renegociación del tratado se debe mirar sólo desde la perspectiva arancelaria.
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