Hay un hilo que conecta a Madrid con la Ciudad de México: la destrucción de las ciudades y civilizaciones que les antecedieron, es decir, Mayrit, la antigua ciudad del Al Andalús, y Tenochtitlán, la ciudad mexica. La colonización, con su respectivo borrado y limpieza étnica de estas civilizaciones es un periodo que investiga y aborda la artista española Asunción Molinos Gordo (España, 1979) a través losetas de barro, cerámicas cuarteadas y esculturas de nidos de golondrinas, que exhibe en la galería Travesía Cuatro (Valladolid 35, Roma Norte).
De aquellos barros, estos lodos es el título de la exposición; se trata de un refrán sobre cómo lo que se hizo en el pasado tiene un impacto en el presente —pertinente sobre todo en tiempos en los que la palabra genocidio ha vuelto a cobrar relevancia no sólo al vocabulario, sino a la realidad—, y una frase que también es referencia al material usado en las obras de arte.
Tras caminar sobre tezontle, el visitante llegará a un pasillo y una habitación cuyo suelo está hecho de losetas de barro, con piezas de cerámica que recrean al hueso astrágalo y que forman un patrón típico andaluz, que conforme uno avanza, se va borrando en el camino. Este borrado, explica Claudia Llanza, directora de la galería en Ciudad de México, es una referencia al borrado de una civilización sofisticada y a la supresión de la memoria de ésta. La pieza se titula 1521. Mayrit/Tenochtitlan y muestra la “destrucción simultánea en dos geografías distantes”, que tuvieron lugar en 1521.
Aunque en una postura un poco más optimista, Llanza señala que la perspectiva cambia si uno se para al fondo de la habitación, porque el desvanecimiento de los huesos de cerámica en el suelo, y por lo tanto de la memoria, pasa a verse como una reconstrucción de ésta.
La práctica de Molinos Gordo está relacionada con la investigación histórica y antropológica, siendo éste el punto de partida de sus series artísticas que se han exhibido en museos como el Guggenheim de Bilbao (España), el de Arte Carrillo Gil y el de Arte de Zapopan (México).
“Junto a la investigación histórica, arqueológica y científica, Asunción recurre con frecuencia a la ficción especulativa como herramienta creativa. Sus obras no se limitan a documentar lo que ocurrió sino que abren un espacio para imaginar lo que no ocurrió, o lo que aún podría ocurrir”, escribe Llanza en el texto de sala de la muestra.
Mil Leches es una obra textil hecha con lana de oveja. El título de esta serie, explica Llanza, proviene de un insulto español que se usa para referirse a las personas de orígenes diversos. Este insulto tiene origen en el sistema de razas que se inventó en España para el mercado ovino en el siglo XVII, con el argumento de crear especies de “sangre pura”, aunque científicamente no existen las razas entre las ovejas. La exposición está abierta hasta este 17 de octubre. La entrada es libre.
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