ÚLTIMA HORA
Investigan por intento de homicidio lanzamiento de cóctel molotov en protestas en Francia; crece tensión tras manifestaciones Borrón a Ocon: Así ‘desapareció’ el piloto de Haas en menos de 12 horas del GP de México 2026 “Los populismos de hoy adoptan formas de comunicación similares a la de los regímenes totalitarios del siglo XX”: Jacobo Dayán Precio del dólar hoy 1 de noviembre de 2026 México se aferra al efectivo, alerta economista; asegura que CoDi y DiMo no han logrado consolidarse en el país Irán mantiene negociaciones con EU para reabrir el estrecho de Ormuz; será por dos días “Los populismos de hoy adoptan formas de comunicación similares a la de los regímenes totalitarios del siglo XX”: Jacobo Dayán Eliminado 8 de ‘La Granja VIP’ HOY: ¿Dónde y a qué hora ver la gala EN VIVO? Cartón político contra una “Ley antimemes” AICM realiza nuevas obras en estacionamientos; construirá uno nuevo en la Terminal 2
8 min de lectura

La Calavera Catrina se ha convertido en la imagen mexicana más importante y reconocida en el mundo entero. Apenas asoman las fechas cercanas al Día de Todos Santos, que en México tan sólo decimos "Día de muertos", y las calaveras parecen brotar a diestra y siniestra.

Y estas calaveras, se han convertido en figuras de las que poca gente sabe quién es el autor. Diego Rivera, en 1930, afirmó: "Posada fue tan grande, que quizá un día se olvide su nombre".

Si bien es cierto que suele recordársele, por lo menos en México, también es verdad la cantidad de disparates que se dicen en su nombre. José Guadalupe Posada Aguilar, nació en la Ciudad de Aguascalientes, en 1852, y murió en Tepito, en la Ciudad de México, en 1913.

De su Calavera Catrina se afirma una cantidad de desatinos, y ante esas historias, se le han inventado innumerables ficciones, ya desde que se le empezó a conocer, que no fue hace mucho pues su historia se remonta, prácticamente, a 1947, como veremos más adelante.

La Calavera Catrina apareció, por vez primera, con ese nombre, en la página 160 de la Monografía de 406 grabados de José Guadalupe Posada, con introducción de Diego Rivera. Ni en la advertencia, escrita por Frances Toor, ni Rivera le otorgan mayor reconocimiento que al resto de los grabados que aparecen en el libro, publicado en 1930 por la revista Mexican Folkways y los Talleres Gráficos de la Nación. De esa calavera apareció solamente el busto, tal como la realizó Posada, sin la hoja publicada por Antonio Vanegas Arroyo.

Hay que señalar que, mientras vivió, nadie le hizo alguna entrevista a Posada, y apenas tuvo algunas menciones. Tal vez la más importante es el texto escrito en 1888 por Arturo Paz, en el periódico Juventud Literaria, donde profetizó que sería el "primer caricaturista, el primer dibujante que tendrá México".

Posada pasó silencioso por este mundo, mientras su obra volaba en hojas de papel por los aires de México y del mundo. Nadie lo ubicaba como el gran autor que hoy, indudablemente, es el artista mexicano más reconocido y reproducido en el mundo.

La ignorancia, provoca equívocos e invenciones pues, además, no hay testimonio alguno que dejara Posada. Su historia, comenzó con información, muchas veces errónea, de la familia Vanegas Arroyo quienes, para fortuna nuestra, conservaron la mayor parte de su obra conocida.

La historia de Posada, se ha ido reconstruyendo poco a poco.

La imagen de la Calavera que hoy conocemos como Catrina y que debe ser el nombre que quede registrado, apareció en octubre de 1913. En una hoja impresa cuya cabeza señalaba: Remate de calaveras alegres y sandungueras, con el subtítulo: "Las que hoy son empolvadas garbanceras pararán en deformes calaveras"..

Posada había muerto, en Tepito, el 20 de enero de ese año. No se sabe por qué razón no se publicó el año anterior, en que fue realizada, lo que significa que el artista nunca vio impresa su obra.

Posada entregó el grabado original al impresor Vanegas Arroyo, quien lo usaba como creía más conveniente, en hojas de papel barato y con textos atractivos que solían ser repetidos por niños vendedores en las calles de la ciudad de México.

El cliché fue resguardado por el impresor, quien murió en 1917. Un año después, su hijo Blas lo reimprimió como Calavera Fifí, con versos de Chónforo Vico; en 1924, volvió a circular la imagen, pero con otro título: El panteón de las pelonas, refiriendo a las llamadas Flappers, un movimiento de mujeres que llevaban el cabello recortado. Un par de hojas aparecen sin fecha: Han salido por fin las calaveras (sin fecha), El panteón de las pelonas (1924), que son las descubiertas, hasta ahora, impresas en hojas volantes.

Las calaveras, y demás obras dibujadas por Posada, se imprimieron y reimprimieron según las necesidades del impresor, quien pagaba el cliché a su autor y lo utilizaba cuantas veces fuera necesario.

Reitero, Posada nunca puso nombre a sus obras. Era el editor quien las bautizaba de acuerdo a sus necesidades del texto que publicaba.

A la imagen que llamamos la Catrina nadie la conocía con ese nombre; era una calavera más, del montón, que destacaba por su maestría y belleza.

Hubo otras reimpresiones más, como señalamos antes, pero nada tienen en común los discursos narrativos de cada impresión; lo único en que concuerdan es la presencia de la imagen de la Calavera Catrina, que aparece en cada hoja.

Las calaveras del montón, resultan, pues, un montón de títulos, para unas muy pocas calaveras. Nombres que nada tienen que ver con las elucubraciones que hablan de vendedores de garbanzo, por decir una de las tonterías mayores.

Es probable que aparecieran más imágenes en otras tantas hojas pero es imposible saberlo; la mayoría de esas publicaciones tuvieron una vida efímera, la fugacidad de un papel corriente que se fue difuminando en el aire.

Muchos años después de la muerte de don Lupe, en una vecindad de Tepito, el pintor francés Jean Charlot, solía toparse a diario, mientras pintaba los muros de San Ildefonso, con hojas volantes, como las que se veían en París; empezó a investigar y escribió Un precursor del movimiento del arte mexicano: el grabador Posadas (sic), uno de los primeros textos acerca de la obra del artista. Visitó el Taller de Vanegas Arroyo y empezó así a hurgar para saber quién era Posada.

Ya desde los años veinte, el discurso nacionalista del Estado mexicano comenzó una suerte de apropiación ideológica, con un perorata que priorizaba lo indígena, los hoy llamados pueblos originarios, cual si fuera la única identidad de este país. Un discurso pueril que sigue utilizando el gobierno mexicano.

Del 7 de abril al 7 de junio de 1943 se realizó una exposición en homenaje a Posada en el Palacio de las Bellas Artes, y en el catálogo publicado, por vez primera, se le otorga un lugar preponderante a la Catrina, al ubicarla en la portada.

José Guadalupe Posada, ese desconocido, comienza a ser tratado como una estrella del arte mexicano, autor de "una estética mexicana pura, personalísima, hondamente popular y llena de emoción y carácter –el de la voz más mexicana–, reunió también técnica y oficio perfectos".

En 1947 se inaugura el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, en el Salón Versalles, del Hotel del Prado, donde la Calavera Catrina, es la figura central. Sin embargo, en principio, pasa desapercibida ante la discusión que genera la frase que portaba Ignacio Ramírez, el Nigromante: "Dios no existe", retomada por Diego Rivera, y que provocó que el Arzobispo Luis María Martínez se negara a bendecir el Hotel, mientras un grupo de católicos indignados fueran a borrar la frase y a pintar el rostro del niño Diego.

Ese Diego niño, el autorretrato de Rivera, se tomaba de la mano de la Catrina, que se interpone entre él y Posada. Empero, esa Catrina, nada tiene que ver con la calavera de Posada. Vale la pena decir que ese es el modelo tomado y multiplicado desde entonces, ya que la Catrina de Posada era solamente un busto, mientras que la Catrina de Diego, en ese onírico mural, se presenta de cuerpo entero, elegantemente vestida, una estola de plumas que semeja una serpiente, con cabeza de pluma fuente y el del esternón cuelgan unos lentes tipo Quevedo.

Esa Catrina, de Diego, es la que ronda el mundo desde entonces, y hasta nuestros días.

Una calavera que gestó un mito y un sinfín de disparates que se leen en las convocatorias de instituciones que quieren "honrar a Posada" y, sobre todo, en las redes, propulsoras de un mundo que muestra que la inteligencia, de la mayoría de quienes participan en las redes, es artificial.

Son muchos los mitos, uno de ellos, la afirmación de su origen prehispánico, cuando se ha demostrado que Posada está más cerca de Pieter Brueghel el Viejo, del Bosco, y de las danzas macabras, que de las tradiciones precolombinas.

El mito convertido en una banalidad cultural, gestado por las políticas culturales que sólo buscan la espectacularidad y no los resultados, y alimentado por películas como 007: Spectre, que gracias a ello ahora tenemos un desfile "milenario" que tiene menos de una década, o por Coco, de Disney.

Hoy, muchos gobiernos se cuelgan del fenómeno Posada-Catrina, un dueto que está en boca de todos, pero no se termina de conocer. Se inventa "la Catrina más grande del mundo", en el gobierno de la Ciudad de México, mientras mantienen en el abandono instituciones culturales, (como la Escuela de Música Ollin Yoliztli) o en el caso de Aguascalientes, estado natal de Posada, que derrocha presupuesto en un Festival de Calaveras al tiempo que la casa donde nació, y el Museo de Posada, se encuentran en el abandono total, sin presupuesto y con una museografía anacrónica.

La globalización, también, ha generado una simbiosis con el Halloween en todo el mundo; una banalidad capaz de inventar, comercialmente la Barbie Catrina o calaveras, calaveritas, estampas, papeles y todo tipo de adorno "Made in China".

En tanto, Posada, quiero creer, muerto de risa, entre las calaveras del montón, como polvo de estrellas, mira cómo mucha gente en el mundo lo recuerda, a veces sin conocer, siquiera, su nombre.


Contenido sindicado vía RSS de El Universal Cultura. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/confabulario/historia-verdadera-de-la-calavera-catrina/

Publicidad
Nota sindicada de El Universal Cultura · Leer la nota original ↗
Escrito por
El Universal Cultura
Fuente externa · Sindicación RSS · Carta de México

Contenido sindicado vía RSS desde El Universal Cultura. Los derechos pertenecen a su editor original.