A pesar de una despiadada oleada de malos y bajos comentarios, y en medio de un conflicto bélico y geopolítico, finalmente la velada México vs. El Mundo se llevará a cabo en unas horas en Riad, Arabia Saudita.
Debo agregar que, desde lo más profundo de mi corazón, espero que todo se realice sin problema alguno y que el boxeo sea un destello de luz en estos momentos tan complicados que vive la humanidad, pues la violencia no es exclusiva de Arabia. Hoy, mientras escribo estas letras, amanecí con la triste noticia de la enorme violencia y los bloqueos que se vivieron en Tamaulipas, en la frontera con Brownsville, Texas.
Tratar de restarle importancia a la pelea de Canelo vs. Mbilli, por los eventos que ya mencioné, me parece una necedad. Aclaro que una sola vida está muy por encima de cualquier evento deportivo, así sea la final de la Copa del Mundo. Sin embargo, hoy mi enfoque será entender la magnitud y la importancia de este combate para quien, durante los últimos años, ha llevado el estandarte del boxeo mexicano y, dicho sea de paso, con mucho honor, disciplina y profunda conciencia de lo que esto significa.
En un cerrar de ojos, Canelo pasó de ser aquel chamaco que a los 15 años ya peleaba con adultos, a hoy tener 36 años y estar a punto de protagonizar una de las peleas más importantes de su carrera, subiendo como retador, algo que no sucedía desde aquel ya lejano 21 de noviembre de 2015, cuando retó a Cotto por el título mediano del Consejo Mundial de Boxeo.
Saúl chocará, con 36 años, ante un tozudo guerrero de sangre africana, invicto, de pegada brutal y con 31 años, es decir, en su mejor momento deportivo y biológico. Esta no es una pelea más y es que, en mi opinión, Canelo gana o se retira. Así de importante es este combate, un punto de inflexión que marcará para Canelo la posibilidad de seguir siendo diferente.
Es bien sabido que la inmensa mayoría de los peleadores mexicanos no saben administrar ni su carrera, ni sus finanzas. Y hasta ahora, Canelo ha sabido administrar muy bien su patrimonio. Por eso subrayo la importancia de ganar esta pelea, que tiene un título del mundo incluido.
Yo creo, conociendo a Canelo, que no querrá retirarse con las manos vacías, por lo cual intuyo que ante Christian Mbilli saldrá como nunca, tanto en lo físico como en lo mental, con el único objetivo de dejar en claro que el orgullo de Guadalajara todavía tiene mucho que ofrecer.
Basado en una publicación de DAZN a las 4:30 PM, tiempo de Nueva York, 1:30 PM, tiempo de Los Ángeles, Canelo saltará al encordado para buscar coronarse nuevamente, como lo hizo por primera vez ante Matthew Hatton aquel 5 de marzo de 2011, seguramente con la misma ilusión, o quizá más que la primera vez.
Este 31 de octubre, en cuanto suene la primera campana, habrán transcurrido 7 mil 672 días, es decir, 21 años y 2 días desde el debut de Santos Saúl Álvarez Barragán.
Disfrutemos esta pelea que puede ser una de las últimas de aquel chamaco pelirrojo que algún día soñó con ser el mejor del mundo, y lo logró. Debo afirmar que Canelo nació “condenado” al éxito.
Saúl, recibe desde Las Vegas un abrazo de un mexicano que disfruta que les vaya bien a los mexicanos y sal a disfrutar de lo que tanto te gusta hacer, pues naciste para pelear.
@ErnestoAmador
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