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La nueva planta de Volvo Group en Nuevo León ya produjo sus primeras unidades y comenzó a realizar exportaciones de prueba hacia Canadá , mientras la compañía mantiene sin cambios su estrategia de utilizar México como plataforma de manufactura para abastecer principalmente el mercado de Estados Unidos. “No hacemos cambios en nuestros planes por un periodo presidencial”, asegura Rafael Kisel, presidente de Volvo Group México, con una mirada tranquila que parece contrastar con estos tiempos. Mientras algunas armadoras instaladas en México que tenían a Estados Unidos como su principal destino han modificado sus planes ante los cambios en la política comercial estadounidense, Volvo mantiene su decisión de exportar hacia ese mercado.

Las primeras unidades ya salieron de la planta

La decisión ocurre en un momento distinto al que existía cuando Volvo anunció la construcción de la fábrica. Hace dos años, la compañía informó una inversión de 700 millones de dólares para levantar la planta en Nuevo León, destinada principalmente a abastecer el mercado estadounidense. El año pasado, el monto anunciado para el proyecto ascendió a 1,000 millones de dólares. “No se cambian los planes. Son a largo plazo, entonces, no hacemos cambios en nuestros planes por un periodo presidencial. Sabemos que ahora está el periodo del presidente Trump, que básicamente está llegando a la mitad, y después habrá algo diferente . En los siguientes 30, 40 o 50 años van a suceder muchas cosas, pero la planta va a seguir”, asegura en entrevista con Expansión. La puesta en marcha de la fábrica avanza conforme al calendario anunciado por Volvo. Las primeras unidades ya fueron fabricadas en Nuevo León, aunque todavía no corresponden a una producción en serie. “Acabamos de mandar las primeras unidades a Canadá, aún no están en los registros de Inegi, porque apenas las acabamos de exportar y lo que vamos a empezara a ver es un ritmo de producción de try outs, es decir, pruebas en las líneas de producción”, señala Kisel. La empresa todavía no define cuántos empleos generará la fábrica cuando opere a plena capacidad. El proyecto, no obstante, ya representa una de las instalaciones de manufactura más importantes de Volvo. De acuerdo con Kisel, la planta de Nuevo León es la más moderna de la compañía a nivel mundial y también la de mayor superficie techada, con un edificio de 160,000 metros cuadrados. “Los planes van muy bien. Yo diría que tal vez este sea el proyecto (construido en tiempo) récord porque se puso la primera piedra en octubre del 2024 y ya estamos en producción. Para una planta de este tamaño y dimensión hemos cumplido en tiempo y forma… Va a ir creciendo conforme vayamos escalando el nivel de producción”, resalta.

Estados Unidos se mantiene como destino Una planta complementaria para Volvo y Mack

El entorno comercial actual es distinto al que existía cuando Volvo definió el proyecto. Los aranceles y las medidas proteccionistas han llevado a algunas empresas a replantear sus estrategias de manufactura y exportación. Volvo, en cambio, mantiene su intención de utilizar la nueva planta para atender el mercado estadounidense. Kisel considera que el escenario actual puede no ser el más favorable para exportar, pero confía en que las condiciones comerciales volverán a normalizarse. “Una inversión como esta no se hace con base en políticas de un gobierno que tiene una duración de cuatro años… Tenemos la confianza que en el futuro las cosas se van a normalizar y vamos a poder seguir haciendo exportaciones para Estados Unidos de una manera que sea conveniente”, asevera. La estrategia de manufactura de Volvo en México ya tiene otro frente de exportación. La compañía también opera una planta en el Estado de México, desde donde fabrica modelos que ya comenzaron a enviarse a Europa. La nueva fábrica de Nuevo León producirá vehículos de Volvo y Mack , una de las subsidiarias del grupo. La intención es que la capacidad mexicana complemente la producción que ambas marcas ya tienen en Estados Unidos. “Sería una tercera planta y la intención con ella es tener la capacidad instalada para poder crecer en el mercado de Estados Unidos. La producción de Volvo va a ser una producción que va a ser 100% exportada para Estados Unidos, básicamente para la costa oeste y para el sur, mientras que la producción de MACK va a ser tanto para Estados Unidos como para México y algunos países en en Sudamérica”, asevera. Kisel no revela todavía cuántos modelos serán ensamblados en Nuevo León ni cuál será el volumen de producción de la fábrica. La capacidad, explica, irá aumentando conforme avance el escalamiento de las operaciones. La apuesta de la compañía también busca aprovechar las capacidades que ya existen en México. Además de la manufactura, Volvo cuenta con equipos de diseño en el país que colaboran con otras áreas de la organización a nivel global. “La inversión de Volvo en México, esa planta, demuestra la confianza que Volvo Group tiene en México, en la capacidad de la mano de obra mexicana, de los diseñadores, porque tenemos equipos de diseño en México que trabajan con otros equipos de diseño de Volvo a nivel global”, subraya. De cara a los siguientes años, la compañía prevé consolidar su manufactura de camiones y autobuses en México, al mismo tiempo que incrementa su proveeduría regional. La primera etapa de la planta de Nuevo León ya está en marcha. El siguiente paso será escalar la fabricación y llevarla al volumen previsto para abastecer los mercados de exportación.

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