Los pueblos cholultecas de San Miguel Xoxtla, Nealtican y Acuexcomac se movilizaron en una caravana para denunciar tres décadas de extracción intensiva de sus acuíferos. Las comunidades exigen frenar el saqueo que secó sus manantiales y ríos
Texto y fotos: Laura Buconi
PUEBLA. – En un contexto de creciente escasez de agua y disputa por los recursos naturales, las comunidades cholultecas de San Miguel Xoxtla, Nealtican y Acuexcomac realizaron una Caravana en Defensa del Agua que reunió, según observadoras internacionales de derechos humanos, a más de 3 mil asistentes y alrededor de 100 unidades entre coches, camionetas, remolques, bicicletas y motos.
La movilización, que arrancó este 31 de agosto, no fue un hecho aislado: forma parte de una lucha de largo aliento que los pueblos originarios de la región sostienen desde hace décadas frente a la explotación intensiva de sus mantos acuíferos.
El recorrido de la caravana —que partió de San Miguel Xoxtla, pasó por Nealtican y culminó en Acuexcomac— tuvo como objetivo recordar a los gobernantes que quien manda es el pueblo, y que el pueblo exige agua, porque el agua es vida. “El agua es un tesoro que vale más que el oro”, fue una de las consignas coreadas a lo largo del trayecto.
Las denuncias
La protesta denunció una realidad que las comunidades arrastran desde hace años: la grave falta de agua derivada de la explotación masiva de los acuíferos por parte del SOAPAP y de la empresa Concesiones Integrales S.A. de C.V., conocida como Agua de Puebla. El origen del conflicto se remonta a hace tres décadas, cuando el SOAPAP firmó un convenio para perforar nueve pozos profundos en Acuexcomac y Nealtican con el fin de abastecer a la ciudad de Puebla.
El acuerdo comprometía a suspender la extracción si los niveles de los pozos locales descendían. Las comunidades denuncian que el convenio fue impuesto mediante la fuerza y la extorsión, con presos políticos de por medio. Con la extracción autorizada de más de 15 mil millones de litros de agua al año, se secaron los ameyales y desapareció el río que nacía en Acuexcomac, junto a un ahuehuete centenario que hoy agoniza como testigo del saqueo.
Las comunidades sostienen que el agua extraída no se destina a las colonias populares de Puebla, sino a la zona más opulenta de la ciudad: Lomas de Angelópolis, desarrollada por Grupo Proyecta, donde se han construido cascadas y lagos artificiales, albercas y campos de golf, mientras la sequía se recrudece en los pueblos originarios.
Pese a las denuncias, las autoridades nunca han detenido la extracción. Por el contrario, los pueblos acusan que cada exigencia de justicia es respondida con criminalización y persecución judicial. En ese marco, la caravana sirvió también para recordar un hecho central: las concesiones otorgadas para la explotación de los recursos hídricos están próximas a vencer el 12 de diciembre. Los pueblos de Nealtican y Acuexcomac se han amparado para evitar su prórroga y han obtenido suspensiones judiciales que ordenan el cumplimiento del convenio firmado en 1994.
Los antecedentes
El antecedente inmediato en San Miguel Xoxtla es ilustrativo: el año pasado, intensas movilizaciones impidieron que Agua de Puebla continuara con la excavación ilegal de pozos, lo que derivó en operativos represivos con presencia del ejército, policía y Guardia Nacional. Los defensores del agua Pascual Bermúdez y Renato Romero fueron criminalizados y actualmente enfrentan cargos penales por parte de CAPUFE, que les reclama pérdidas por cerca de un millón de pesos en la autopista México-Puebla.
La jornada comenzó alrededor de las diez de la mañana, con reuniones paralelas en San Miguel Xoxtla y en el plantón ubicado frente al megabasurero de Cholula, clausurado dos años atrás gracias al esfuerzo colectivo. Participaron campesinos, familias enteras y comunidades vecinas como San Mateo Ozolco, que enfrenta la tala ilegal de su bosque por parte de un descendiente de hacendados españoles. “Hay que ir todos a que conozcan la situación del bosque, hay que ir a plantar los árboles que talaron”, propuso uno de los asistentes.
A las once, la caravana partió formalmente. La banda de música dio el inicio oficial con canciones que algunas parejas acompañaron bailando, entre risas y gritos de resistencia. En Nealtican, los cincuenta vehículos iniciales se encontraron con un número similar que los esperaba.
La comitiva cerró una de las avenidas principales y se concentró frente a la presidencia municipal para exigir ser escuchados. La presidenta municipal no atendió el llamado, pero los asistentes no se dieron por vencidos y recorrieron las calles principales del pueblo acompañados por la banda.
El mitin final tuvo lugar en Acuexcomac, en el extinto manantial y nacimiento del río El Batán, donde se encuentra el ahuehuete que da identidad a la comunidad y sirve como testimonio vivo y urgente del saqueo de agua. Para ese momento, alrededor de las tres de la tarde, el zócalo estaba repleto de infancias, jóvenes, adultos y personas mayores. Todos los pueblos habían acudido al llamado para manifestar su necesidad de agua, tierra y soberanía.
El cierre fue contundente: no son los gobernantes quienes deben tomar las decisiones, sino el pueblo. Y el pueblo, organizado, se ha fijado una fecha: el 12 de diciembre, cuando vencen las concesiones, pondrá fin al ciclo de explotación de grandes empresas y megaproyectos sobre sus territorios.
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