La presidenta Claudia Sheinbaum planteó ayer, una vez más, que aspirar a la Presidencia de la República o a una gubernatura es incompatible con tener doble ciudadanía porque entonces se estaría sirviendo a otro país; pero ¿eso va a acabar con el injerencismo de Donald Trump, que en México estaría ocurriendo por la vía de hacer que morenistas entreguen información a Estados Unidos?
“Dicen que estamos quitando derechos políticos”, alegó la presidenta este martes. “No. Si alguien con doble nacionalidad quiere aspirar a la Presidencia de la República, pues que renuncie a la otra nacionalidad. ¿Pero cuál es el problema? Tú, cuando te vuelves ciudadano de otro país, juras a la bandera de ese país. Entonces ahí sí hay un conflicto de interés. No puedes ser presidente y jurar a dos banderas, solo a una: la mexicana.”
Son épocas, recalcó la mandataria, en las que “hay o se pretende que haya mayor injerencismo”; por eso “gobernadores o presidentes, gobernadoras o presidentas, solo tienen una patria si quieren gobernar el país; no tienen dos, no tienen tres, tienen una, y solo tienen un pueblo a quien conducir y obedecer”.
Ayer esa propuesta de ley enfrentó una primera resistencia cuando el senador Manuel Velasco, del partido Verde, reveló que algunos de sus compañeros tienen reservas. Está por verse si este caso también va a fracturar la mayoría oficialista necesaria para un cambio constitucional.
Lo que no cuadra es el gasto político que pretende Sheinbaum para un cambio legislativo que limitará derechos a migrantes mexicanos y a personas en la frontera, cuando al mismo tiempo ha surgido otra denuncia periodística sobre una morenista de alto perfil que, dobles nacionalidades aparte, tendría un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para ofrecer información confiable a cambio de beneficios.
Televisa dio a conocer el lunes en su noticiero más importante que la senadora de Baja California Julieta Ramírez –según algunos la más fuerte aspirante a la candidatura de Morena en ese estado en la elección de 2027– tiene un “proffer agreement” con autoridades de Estados Unidos que inició, según el reportaje, luego de que fuera notificada de que la investigaban.
La senadora ha negado la versión periodística y ha emplazado a Televisa a dar a conocer el documento que probaría esa negociación. Se trata, en todo caso, de una nueva filtración sobre otro preclaro integrante del obradorismo que estaría, supuestamente, colaborando con Washington.
En esta ocasión, por decirlo con un popular dicho en inglés, la manzana no cae lejos del árbol. Ramírez es la favorita de Marina del Pilar Ávila, la gobernadora que desde mayo de 2025 informó que a ella y a su entonces marido les fue retirada la visa, y quien en este tiempo ha sido evidenciada por negociaciones en las que, según audios, llegó a ofrecer a Estados Unidos información de seguridad a cambio de beneficios.
Otros trabajos periodísticos, de México y de Estados Unidos (por ejemplo Los Angeles Times) han publicado que los mandatarios de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, respectivamente, habrían entrado en negociaciones con Estados Unidos por visas o investigaciones. Como Marina del Pilar Ávila hizo con sus audios, los mandatarios referidos negaron las versiones.
La pregunta es: la presidenta Sheinbaum, que quiere prohibir la doble nacionalidad para que – supuestamente– ningún gobernante sirva a Estados Unidos, ¿sabe cuántos de sus compañeros, con o sin cargo de gobernador, con o sin doble ciudadanía, ya son versiones mexicanas de Delcy Rodríguez –la presidenta interina venezolana que, sin ruborizarse, funge como marioneta que el Departamento de Estado mueve a su antojo–?
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