“Aquí estamos y aquí seguiremos”, es la frase cantadita que cierra el spot televisivo con el que el empresario Ricardo Salinas Pliego da cuenta de la historia de su grupo, logros y fracasos incluidos, para reconocer a sus fundadores y desafiar el presente.
Retador, el personaje se regodea en su espacio de poder, con sus cámaras y sus empleados, y deja ver un futuro más allá de su mero rol de inversionista.
A la par, en Televisión Azteca —de la que es concesionario— se renuevan rostros y espacios informativos y de análisis, con actores que no tienen empacho en decir que, si antes decían la verdad, ahora nos dirán la verdad-verdad con más fuerza y con más ganas, aunque eso incomode al poder (sic).
El capital mediático del personajeAlgunas encuestas ubican a Ricardo Salinas como una alternativa con posibilidades de obtener una candidatura en la oposición.
De acuerdo con México Elige, el 67.3 % lo ve como el favorito dentro del sector empresarial y el 65.8 % de los simpatizantes del PAN avala su eventual postulación.
Sondeos de Massive Caller —con sus limitaciones demoscópicas consabidas— lo ubican con un 17.6 % de preferencias en un careo abierto sobre posibles liderazgos para enfrentar al oficialismo.
Su perfil confrontativo en redes sociales y medios —cercano a una especie de anarcocapitalismo de élite— le impone un alto rechazo en sectores populares.
Además, mantiene abiertos litigios fiscales con el Estado que, sumados a la paradójica vulnerabilidad de usar concesiones que pertenecen al propio Estado para litigar sus batallas privadas, suponen una constante fragilidad jurídica y política.
La maquinaria de la opinología. La pantalla y el reality show como trincheraUna batalla ideológica y cultural está en marcha.
De un lado, un gobierno que se da a sí mismo el carácter de profundamente transformador, aunque en el camino ha cometido yerros que lo regresan, de súbito, al punto de partida.
Del otro, un grupo de empresarios, opositores políticos, líderes de opinión e intelectuales de postal, seducidos por el poder de la pantalla televisiva y el espectro multimedial para establecer sus propias verdades y ganar adeptos para sus causas.
En esta migración del establishment intelectual hacia la infraestructura de un corporativo privado, cruzan hacia un nuevo espacio nocturno, después del noticiero “estelar” de TV Azteca —donde antes lucían con sus opiniones en tiempos del priismo y el panismo—, los analistas María Amparo Casar (presidenta ejecutiva de MCCI), Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda, referentes e ideólogos de la derecha.
El sueño de una candidatura presidencialDe Tolerancia Cero —como se llama el nuevo programa de análisis de Azteca— a La Derecha Diario, portal digital conservador que raya en la ultraderecha, puede haber, a la distancia, una candidatura política.
A Ricardo Salinas Pliego se le ha vinculado con los directivos del sitio que trajeron este modelo promotor de la derecha en América, apostando a la polarización como estrategia política y atacando directamente a los gobiernos y grupos de izquierda mediante choques ideológicos y culturales.
Varios colaboradores de un medio lo son del otro.
En el círculo cercano de Salinas Pliego se habla firmemente de que el empresario está prácticamente subido a su aspiración a una candidatura —¿presidencial?— y de que hace todo lo necesario para concretarla y alinear los mayores apoyos posibles de gente afín dentro de la política nacional, el sector mediático-empresarial y el académico-intelectual.
El público puede esperarY, mientras tanto, el ciudadano, el gran público consumidor de contenidos en televisión y redes sociales, queda expuesto a la abundancia de un material que no solo falta a la verdad, sino que representa ataques abiertos al gobierno en turno, a personajes políticos o representativos, a la cordialidad política y a valores y principios de convivencia; con ello, se convierte en una distorsión deliberada que corrompe el ejercicio del pensamiento crítico y los escenarios de conversación pública nacional.
Esta ofensiva no se limita a las mesas de opinión; se despliega también en el entretenimiento.
Ahí está la dura crítica del especialista en televisión Álvaro Cueva, quien rotundamente llamó basura (realmente lo dice peor) al programa de parodia política con uso de IA “La casa de los mañosos”, que se transmite por Azteca Uno.
Advierte, incluso, de una posible violación de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
El problema de fondo es que los espectadores son deslizados a la trampa de la pinza; del otro lado, la televisión pública responde con noticiarios y mesas de análisis que dejan ver una voz uniforme, sin pluralidad, con informaciones y argumentos previsibles que pasan de unos a otros sin mayor aportación a un debate en la República que propicie diálogo y reflexión edificantes.
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/articulista-invitado/salinas-pliego-el-sueno-del-poder-presidencial-mientras-se-estrella-contra-sus-propios-limites/