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China se está convirtiendo en algo más que el origen de nuevas marcas automotrices que compiten por los compradores mexicanos. También es el lugar al que fabricantes japoneses, estadounidenses y europeos recurren para desarrollar vehículos, incorporar tecnologías y ampliar sus catálogos sin tener que producir cada modelo en sus mercados tradicionales. La transformación alcanza incluso a empresas que cuentan con plantas y capacidades de ingeniería propias en México. El caso más reciente es Nissan, que presentó la Frontier PRO PHEV, una pickup híbrida conectable desarrollada y fabricada en China que inaugura una nueva ruta para llevar productos de la automotriz japonesa a mercados fuera del país asiático.

El movimiento tiene una particularidad. Nissan no está importando un vehículo de una marca china para venderlo bajo otro nombre, sino que aprovecha las capacidades de su operación industrial en ese país para desarrollar un producto propio. La pickup fue diseñada, desarrollada y fabricada por Zhengzhou Nissan, la empresa conjunta de Nissan y Dongfeng en China. La decisión muestra hasta dónde ha llegado la integración de China en las estrategias de las automotrices tradicionales. El país ya no funciona únicamente como un mercado donde las marcas extranjeras venden sus vehículos ni como una base para abastecer la demanda local. También se ha convertido en una plataforma desde la cual pueden desarrollar y exportar modelos para otras regiones. Iván Espinosa, CEO global de Nissan, explicó durante su última visita a México que la empresa lleva más de dos décadas operando en China y que esa experiencia le permite aprovechar las capacidades tecnológicas y los tiempos de desarrollo del mercado asiático. “Nosotros tenemos más de 20 años operando en China, entonces China no es nuevo para nosotros”, comentó. “Nosotros hemos desarrollado productos en China en 24 meses, productos que han sido muy exitosos”. La velocidad importa en una industria que necesita renovar sus catálogos y responder a los cambios tecnológicos. Nissan encontró en China una capacidad de desarrollo que ahora busca aprovechar fuera de ese mercado. Espinosa señaló que las ventas de los nuevos vehículos eléctricos e híbridos conectables de la compañía crecieron 140% en China, según los resultados que revisó durante ese periodo. “Entendemos muy bien estas tecnologías, entendemos la velocidad de China, entendemos la tecnología que tienen y estamos trabajando para implementarla en nuestros programas también”, dijo. La estrategia no implica que Nissan vaya a trasladar todo su desarrollo de producto a China. El directivo explicó que la empresa concentrará sus esfuerzos propios en tecnologías e-Power, eléctricas e híbridas para Norteamérica, mientras recurrirá a sus socios para complementar la oferta en otros segmentos. “Nosotros nos vamos a enfocar en hacer tecnología ePower, en tecnología eléctrica y en hacer tecnología híbrida para Norteamérica. El resto vamos a trabajar mucho con nuestros partners porque tenemos muchas tecnologías disponibles en el mundo”, afirmó.

Los híbridos conectables que Nissan comercializa en China son parte de esa reserva tecnológica. “Podemos utilizar esa tecnología para acceder a algunos mercados”, añadió Espinosa. El directivo también defendió que recurrir a la ingeniería china no significa renunciar a los estándares de Nissan. “Son productos que cumplen con todos los estándares de calidad de la compañía, son productos que fueron diseñados por ingenieros de Nissan trabajando en China y eso es lo que vamos a estar utilizando hacia el futuro”.

Chevrolet ya importa más de 100,000 unidades de ocho modelos Nissan llega a una estrategia que otras automotrices ya utilizan en México y que no se limita a los vehículos electrificados. Las cifras de importación de enero a septiembre de 2026 muestran que las marcas tradicionales recurren a China para abastecer desde automóviles de entrada hasta SUV y vehículos comerciales. Chevrolet ofrece el ejemplo más claro por volumen y variedad. En los primeros nueve meses del año importó 51,698 unidades del Aveo, 15,111 del Groove, 14,074 de la Captiva y 11,090 de la Tornado Van. También llegaron desde China 8,684 unidades del Onix, 2,864 del Spark EUV, 705 de la Express Max Cargo Van y 103 del Cavalier. En conjunto, los ocho modelos sumaron 104,329 unidades . La cifra muestra que la manufactura china no solo abastece nichos de vehículos eléctricos o productos con los que las marcas buscan probar nuevas tecnologías. También sostiene una parte de la oferta de alto volumen de una de las principales automotrices estadounidenses. Ford utiliza esa misma capacidad industrial para ampliar su gama de SUV. Territory acumuló 13,719 unidades importadas durante el periodo, por encima de varios modelos de marcas que también recurren a China. Kia, por su parte, importó 11,693 unidades de la Seltos y 8,368 de la Sonet, para un total de 20,061 vehículos. Dodge sumó 9,190 unidades del Attitude y 69 de la Journey, mientras Buick registró 324 unidades de la Envision. El fenómeno también alcanza a las marcas europeas. Volvo importó 863 unidades de la EX30, su SUV eléctrico; Mini, 295 unidades de la Mini E, y BMW, 170 de la iX3. Renault registró 16 unidades del Kwid E-Tech. Los volúmenes muestran distintas estrategias. Chevrolet y Ford utilizan la producción china para abastecer modelos con una presencia relevante en el mercado mexicano, mientras que algunas marcas europeas recurren a ella para incorporar vehículos eléctricos a sus catálogos.

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