Los Indios Tejocoteros aparecen entre el humo de la pólvora con el rostro tiznado, collares hechos con frutos y pequeños cañones que retumban durante una peculiar batalla. La escena ocurre en Santa Rosa de Lima, una comunidad de la Sierra de Santa Rosa, donde sus habitantes mantienen una tradición que transforma uno de los episodios más conocidos de la Independencia de México en una representación con características propias.
La celebración recrea las luchas insurgentes relacionadas con la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, ocurrida el 28 de septiembre de 1810. Sin embargo, no pretende reconstruir aquel enfrentamiento como si se tratara de una escenificación histórica exacta, pues durante generaciones la comunidad incorporó elementos de su propio entorno hasta crear una fiesta en la que los tejocotes, el tizne, la música y las detonaciones se convirtieron en parte de la identidad local.
¿Quiénes son los Indios Tejocoteros?
Aunque su nombre podría generar confusión, los Indios Tejocoteros no constituyen un pueblo indígena histórico denominado “tejocotero”. El término identifica actualmente a los participantes de una representación tradicional conservada en Santa Rosa de Lima, localidad perteneciente al municipio de Guanajuato.
Facebook Samantha Smith.El propio Gobierno estatal utiliza el nombre Celebración de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas en el Mineral de Santa Rosa de Lima, las guerrillas de los indios tejocoteros en la Sierra de Guanajuato para referirse a esta manifestación. La fiesta forma parte de la memoria comunitaria alrededor de la Independencia y se ha transmitido entre diferentes generaciones de habitantes de Santa Rosa.
Durante la representación, los participantes interpretan a los grupos enfrentados en una batalla simbólica. Los personajes avanzan entre detonaciones, humo y gritos mientras las calles de la comunidad se convierten temporalmente en el escenario de una versión popular de las luchas insurgentes.
Esta apropiación local de un acontecimiento nacional resulta fundamental para comprender la celebración. La Toma de la Alhóndiga ocurrió en la actual ciudad de Guanajuato, pero en Santa Rosa de Lima terminó convertida en una tradición propia que se aleja de una recreación estrictamente histórica para incorporar símbolos relacionados con la vida de la sierra.
¿Por qué se llaman Tejocoteros?
La respuesta se encuentra en uno de los frutos más conocidos de las regiones montañosas del centro de México. El tejocote crece en la Sierra de Santa Rosa y terminó ocupando un lugar tan importante dentro de esta representación que incluso le dio nombre a sus protagonistas.
Los participantes elaboran característicos collares o sartas de tejocotes que llevan sobre el cuerpo durante las guerrillas. Algunas crónicas y testimonios locales señalan además que estos frutos han llegado a utilizarse como proyectiles durante la batalla simbólica, reforzando todavía más la relación entre la fiesta y los recursos disponibles en el entorno.
El tizne que cubre los rostros constituye otro de sus elementos reconocibles. Los propios organizadores han relacionado esta práctica con el carbón y la leña de la región serrana, mientras que el humo producido por las detonaciones contribuye a crear la apariencia que distingue visualmente a los personajes.
Incluso las bebidas relacionadas con la celebración incorporan productos de la zona. Entre ellas se ha documentado un mezcal curado con membrillo y tejocote, una muestra de cómo los ingredientes de la Sierra de Santa Rosa terminaron incorporándose a una tradición construida alrededor de un acontecimiento ocurrido en 1810.
Una tradición cuyo relato conduce hasta Maximiliano
La memoria de los Indios Tejocoteros sitúa el origen de la representación varias décadas después de la propia Independencia. De acuerdo con la versión preservada por la comunidad y retomada por el Gobierno de Guanajuato, sus antecedentes se relacionan con la visita de Maximiliano de Habsburgo a Guanajuato en 1864.
La tradición sostiene que, durante el paso del emperador por Santa Rosa de Lima, habitantes de la comunidad realizaron una representación de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas. La escena habría recreado la lucha entre insurgentes y españoles para mostrarle al visitante uno de los acontecimientos decisivos ocurridos en la región durante el inicio de la guerra de Independencia.
El dato produce una paradoja histórica particularmente llamativa: una representación dedicada a recordar la lucha insurgente contra el dominio español habría tenido entre sus primeros espectadores a Maximiliano, emperador del Segundo Imperio Mexicano.
Wikipedia.Sin embargo, conviene distinguir entre tradición comunitaria y documentación histórica. La visita de Maximiliano a Guanajuato en 1864 está documentada, pero el origen exacto de las guerrillas se conserva principalmente mediante la memoria transmitida por los habitantes, por lo que no puede asegurarse que la celebración contemporánea haya quedado establecida formalmente desde aquel momento.
Tomás Ulloa y la recuperación de los Tejocoteros
La representación tampoco se practicó de manera continua desde el siglo XIX. En algún momento dejó de realizarse y tuvo que pasar varias décadas antes de que habitantes de Santa Rosa recuperaran la tradición.
Las fuentes locales sitúan este acontecimiento en 1934, cuando Tomás Ulloa, recordado con el nombre de “El Indio Mayor”, impulsó nuevamente las guerrillas. A partir de esa recuperación comenzó la etapa moderna de una celebración que posteriormente continuaría transmitiéndose entre familias de la comunidad.
Las fuentes locales sitúan este acontecimiento en 1934, cuando Tomás Ulloa, recordado con el nombre de “El Indio Mayor”, impulsó nuevamente las guerrillas. Wikipedia.Esta fecha explica una aparente contradicción que puede encontrarse al hablar de la antigüedad de los Tejocoteros. Algunas referencias conducen hasta el siglo XIX y la visita de Maximiliano, mientras que los conteos contemporáneos sobre los años de la tradición suelen comenzar en 1934.
Ambos datos corresponden a momentos distintos. 1864 pertenece al relato comunitario sobre sus orígenes, mientras que 1934 marca la recuperación de la celebración cuya continuidad llega hasta nuestros días.
Cañones, humo y tejocotes para recordar la Independencia
La representación contemporánea convierte las calles en un improvisado campo de batalla. Los participantes portan pequeñas armas y cañones utilizados para producir salvas, de manera que las detonaciones y el humo de la pólvora se convierten en algunos de los componentes más reconocibles de la celebración.
A ellos se suman los rostros tiznados, los collares de tejocotes y diferentes prendas utilizadas para caracterizar a quienes participan en las guerrillas. El resultado no reproduce con precisión los uniformes, armamento o movimientos militares empleados durante la Toma de la Alhóndiga, pero tampoco ése parece ser el objetivo principal de la fiesta.
Los habitantes representan el acontecimiento desde una memoria construida y transmitida dentro de su propia comunidad. En ese proceso, un episodio perteneciente a la historia nacional adquirió elementos procedentes del paisaje, los productos y la vida cotidiana de la Sierra de Santa Rosa.
La representación de los indios tejocoteros convierte las calles en un improvisado campo de batalla. Facebook Samantha Smith.Precisamente ahí se encuentra una de las características más interesantes de los Indios Tejocoteros. La celebración muestra cómo un acontecimiento histórico puede dejar de pertenecer exclusivamente a libros, monumentos y museos para convertirse en una tradición que cada generación vuelve a interpretar.
Una tradición que salió de la Sierra de Santa Rosa
Aunque Santa Rosa de Lima continúa siendo el espacio principal de los Indios Tejocoteros, durante los últimos años la representación ha comenzado a presentarse también en el centro de Guanajuato. Esto ha permitido que una tradición habitualmente vinculada con una comunidad serrana alcance a públicos que anteriormente difícilmente podían presenciarla.
El 13 de septiembre de 2026, los Tejocoteros recorrieron nuevamente el Centro Histórico de Guanajuato como parte de las celebraciones patrias. La representación comenzó en Plaza Allende y avanzó hasta uno de los lugares directamente relacionados con el acontecimiento que recrean: la Alhóndiga de Granaditas.
Fue el segundo año consecutivo en que la tradición salió de Santa Rosa para presentarse en este espacio de la capital estatal. Los cañonazos, el humo, el tizne y los característicos collares trasladaron temporalmente la celebración serrana hasta las calles donde ocurrieron algunos de los episodios más conocidos de septiembre de 1810.
Estas presentaciones extraordinarias no sustituyen a la fiesta de Santa Rosa de Lima. Su importancia radica principalmente en dar a conocer una manifestación que durante décadas permaneció estrechamente relacionada con la vida comunitaria de la sierra.
¿Cuándo se realizan las guerrillas de los Indios Tejocoteros?
La celebración tradicional tiene lugar durante octubre en Santa Rosa de Lima, en la Sierra de Santa Rosa. Es ahí donde las guerrillas forman parte de una festividad comunitaria que reúne a habitantes, familias de participantes y visitantes alrededor de la representación.
Las fechas específicas pueden variar de un año a otro, por lo que conviene consultar la programación municipal antes de realizar el viaje. Las presentaciones efectuadas durante septiembre en Guanajuato capital corresponden a actividades especiales vinculadas con las fiestas patrias y no deben confundirse con la celebración tradicional realizada en Santa Rosa. La representación que sucede en dicho sitio se realiza cada año durante el mes de octubre.
La comunidad se localiza en una zona montañosa cercana a la ciudad de Guanajuato y conserva además un entorno relacionado históricamente con actividades mineras y forestales. Ese paisaje ayuda a explicar la incorporación de elementos como el tejocote, la madera y el carbón a la identidad visual de la celebración.
Las presentaciones de los indiso tejocoteros efectuadas durante septiembre en Guanajuato capital corresponden a actividades especiales vinculadas con las fiestas patrias. Facebook Samantha Smith.¿Los Indios Tejocoteros son Patrimonio Cultural de Guanajuato?
En noviembre de 2024, el Ayuntamiento de Guanajuato impulsó formalmente el procedimiento para buscar que las guerrillas fueran reconocidas como Patrimonio Cultural Intangible del estado. La propuesta recibió entonces el respaldo público del Gobierno de Guanajuato, que destacó la transmisión generacional y el arraigo de la celebración en Santa Rosa de Lima.
Sin embargo, la solicitud para obtener una declaratoria y la existencia de una declaratoria jurídica definitiva son cosas distintas. La información oficial consultada documenta el inicio y respaldo del procedimiento, por lo que resulta más preciso hablar de una tradición propuesta para recibir este reconocimiento y no presentarla todavía como patrimonio intangible estatal formalmente declarado.
Más allá de ese procedimiento, los Indios Tejocoteros representan una forma singular de conservar la memoria de la Independencia. Más de dos siglos después de la Toma de la Alhóndiga, una comunidad de la Sierra de Santa Rosa continúa transformando aquel acontecimiento en una batalla donde la historia nacional se mezcla con los frutos, paisajes y costumbres de su propio territorio.
Aquí te contamos más sobre el asalto y la toma de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato
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