SHARJAH, Emiratos Árabes Unidos.- Un niño que sale a comprar zapatos escolares y termina enfrentándose a sus propios miedos. Una amistad entre un ser humano y un animal que encuentra espacio en medio de la guerra. Una niña que busca continuar sus estudios pese a las dificultades que enfrenta…
Estas historias estuvieron entre las premiadas en la decimotercera edición del Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes de Sharjah, que concluyó la noche del domingo con una ceremonia en la que se defendió la importancia de ofrecer al público infantil un cine que vaya más allá del entretenimiento comercial.
El máximo reconocimiento fue para "Atlas of the Universe", del director rumano Paul Negoescu, que sigue a un niño de diez años cuya salida para comprar zapatos escolares termina siendo una experiencia que lo obliga a valerse por sí mismo.
El jurado de largometrajes, integrado por las cineastas Darin Sallam y Sara Al Sayegh, contó que había visto ocho películas y elegido esta entre tres finalistas.
“Es una película que desarrolla una estructura narrativa auténtica y sincera, que acompaña a su pequeño protagonista en un viaje inocente que comienza con un simple error y se transforma gradualmente, con mucha honestidad, en un paso decisivo para enfrentar sus miedos, aprender a valerse por sí mismo y alcanzar su madurez personal”, expresaron durante la ceremonia.
En total, esta edición reunió 71 películas de 38 países, elegidas entre mil 802 propuestas procedentes de 72 naciones. Según los organizadores, más de 50 mil personas participaron en las funciones y actividades del encuentro.
Una amistad frente a la guerra
La guerra también estuvo presente entre las historias premiadas. El cortometraje francés "Fellow" ganó en la categoría de animación estudiantil con una historia sobre la amistad entre un ser humano y un animal en medio de un conflicto armado.
El cineasta y académico jordano Fadi Haddad, profesor de la Universidad Americana de Dubái e integrante del jurado, contó que la calidad de los trabajos había sorprendido a sus compañeros.
“Mis colegas y yo quedamos sorprendidos por el excelente nivel de las películas de animación estudiantiles. La competencia fue fuerte y las películas resultaron atractivas por su singularidad y gran diversidad”, señaló.
Sobre "Fellow", realizada por seis estudiantes franceses, Haddad explicó que el jurado encontró una manera de contar la violencia de la guerra sin perder de vista la relación entre sus protagonistas.
“La película se distinguió por su capacidad para construir una emotiva relación de amistad que trasciende los límites habituales entre los seres humanos, para unir al ser humano y al animal.
“También logró presentar un estilo visual que combina la belleza de la animación con la dureza de las escenas de guerra, con un nivel notable en el cuidado y la armonía entre sus elementos artísticos. Esta relación se convierte en un destello de esperanza y humanidad en medio del absurdo y la brutalidad de la guerra”.
Aunque quedaron fuera del palmarés, otras producciones que abordaron la situación palestina también formaron parte de la programación.
Entre ellas estuvieron "Qaher", sobre un palestino que regresa a su tierra desde Canadá; "Maqlouba", que recupera los recuerdos del desplazamiento a través de una abuela y su nieta, e "It Could Have Been Me", una animación en la que una niña palestinoestadounidense imagina cómo sería su vida si hubiera nacido en Gaza.
Las tres fueron parte de las funciones dedicadas a cortometrajes, en las que sus realizadores pudieron conversar con el público sobre las historias que habían llevado a la pantalla.
Otra de las películas reconocidas fue "Mabrouk Aleiko", de Mariam Janini, que ganó el premio al mejor cortometraje estudiantil. En este caso, el jurado valoró que la película no intentara explicarlo todo y dejara espacio para que el público descubriera lo que sienten sus personajes.
“La película consiguió involucrarnos en una experiencia cinematográfica con toda su vitalidad y esplendor, a través de lo que podríamos llamar un cine contemplativo que va más allá de lo que dictan la razón y la lógica.
“Logró superar la presentación de significados directos e impuestos, y prefirió dejar que el sentimiento creciera lentamente, con sinceridad y espontaneidad, como la vida misma, con su dureza y sus contradicciones”, explicó el jurado.
Al llegar el momento de anunciar el premio, Suheil Dahdal, también miembro del jurado, se dirigió a los estudiantes que habían participado.
“Quiero transmitir un mensaje a todos los jóvenes participantes: su participación hoy en este festival, su presencia en Sharjah, es una victoria en sí misma. Pero tiene que haber una película que gane la competencia”, dijo.
Una mexicana entre los participantes
En la competencia de cortos internacionales, el premio fue para "Little Big Dreams", de los realizadores indios Shweta Parakh y Rakesh E. Nair, sobre una niña de Ladakh que busca continuar sus estudios con ayuda de sus amigos.
En esa misma categoría participó la mexicana Regina Ríos Ceja, originaria de Ciudad Constitución, Baja California Sur, con "Tal vez te encuentre en un asalto", un corto de 14 minutos que tuvo su estreno en Medio Oriente durante el encuentro.
La historia sigue a Paola, una niña que entra de noche a una tienda con un plan para conseguir que la encierren y así poder reencontrarse con su madre, quien está en prisión.
La cinta mexicana no ganó, aunque para Regina haber llegado hasta Sharjah ya era motivo de satisfacción. Desde Puebla, donde siguió el resultado, dijo que había sido un honor que su trabajo fuera seleccionado.
“Era difícil. Lo importante es seguir haciendo cine, hace mucha falta hacer cine”, expresó a EL UNIVERSAL después de conocer a los ganadores.
En otras categorías, el cortometraje árabe premiado fue "Oug", del emiratí Abdulrahman Al Madani, quien contó las dificultades de una pareja para tener hijos y las presiones que recibe de su familia.
La historia combina momentos de humor con situaciones dolorosas, una decisión que el propio director explicó durante una conversación con los espectadores después de la función.
También hubo premios para "My Grandfather Is a Nihonjin", de la brasileña Celia Catunda, sobre un niño que descubre sus raíces japonesas a través de su abuelo, y para el documental "The Path of Memory, Between the Land of Jasmine and Basil", de la saudí Areej Alghamdi, que recupera recuerdos y tradiciones familiares.
El corto animado "The Great Dreamscape", del belga Rémi Durin, y "The Monster", de la surcoreana Sohee Lee, también fueron reconocidos, este último como mejor película realizada por niños y jóvenes.
"Gohan", una producción tailandesa sobre un perro callejero y las personas que pasan por su vida, recibió una mención especial del jurado de largometrajes. Además, se llevó el primer Premio del Público en la historia del festival.
La ceremonia se celebró en el Parque de Investigación, Tecnología e Innovación de Sharjah, donde también se agradeció el trabajo de quienes participaron en las funciones, talleres y encuentros con los cineastas.
Huda Al Harmoodi, subdirectora de FANN, la plataforma que organiza el festival, tuvo unas palabras para los jóvenes que presentaron sus trabajos, incluidos aquellos que se quedaron sin premio.
“La creatividad no está limitada por los premios. Cada uno de ustedes tiene su propia huella y un talento que merece ser recordado y brillar”, expresó.
Dirigido por Jawaher bint Abdullah Al Qasimi, el festival tuvo este año a Italia como país invitado de honor. Además de las funciones, hubo talleres y encuentros con realizadores, así como el Congreso Mundial de Cine para Niños y Jóvenes, realizado en la Casa de la Sabiduría.
Desde hace 13 ediciones, el encuentro busca que niños y adolescentes se acerquen al cine, aprendan a contar sus propias historias y encuentren un público para ellas.
Te puede interesar
¿Padres o inteligencia artificial? El cine debate cómo contar la realidad de los niños en Sharjah
Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/el-miedo-la-guerra-y-la-memoria-marcan-los-premios-de-cine-infantil-en-sharjah-una-mexicana-estuvo-en-la-competencia/