El presidente Donald Trump afirma que Estados Unidos está produciendo más armas que nunca. Sin embargo, diversos análisis e informes sugieren que el país se está quedando sin las municiones que más necesita para la guerra con Irán —y que podría requerir en un conflicto futuro—.
Funcionarios del Pentágono reconocieron estas carencias en un nuevo informe. Es posible que las fábricas de armas estadounidenses estén produciendo más, pero no operan las 24 horas del día, los siete días de la semana, como asegura Trump, ni avanzan con la rapidez necesaria para cerrar la brecha de municiones.
Existen desafíos considerables para aumentar la producción hasta los niveles requeridos. La base industrial de defensa debe reponer las municiones consumidas en la guerra con Irán y construir un arsenal más robusto para el próximo conflicto. Esto llevará años, miles de millones de dólares y más instalaciones, proveedores y trabajadores; y aun así, podría no ser suficiente.
¿Cuánto tiempo tardará EU en reponer las armas?
Estados Unidos ha utilizado enormes cantidades de misiles en la guerra con Irán, lo que ha puesto de manifiesto la falta de reservas suficientes. Los ataques iraníes contra las fuerzas estadounidenses siguen consumiendo interceptores de defensa aérea —como los misiles Patriot y THAAD—, cuyas existencias ya son críticamente bajas. Será necesario reponer estas municiones, pero el proceso llevará tiempo.
Tradicionalmente, las municiones han sido el elemento sacrificado cuando los presupuestos del Pentágono se ajustan, priorizándose en su lugar la adquisición de buques de guerra, tanques y aviones de combate. Esto ha provocado una escasez de reservas en algunas de las armas más demandadas, particularmente misiles de defensa aérea y municiones de largo alcance lanzadas desde distancia de seguridad.
La adquisición del misil de ataque terrestre Tomahawk (TLAM) ilustra este problema. La Marina de EU no compró nuevos misiles en 2019, 2024 ni 2025. Esta volatilidad hace que las empresas se muestren reticentes a ampliar la producción y a asumir el riesgo de mantener una capacidad excedente, lo que prolonga los plazos de reposición.
Reponer las municiones consumidas en la guerra con Irán requerirá una inversión considerable de tiempo y capacidad. Nuestros cálculos sugieren que reponer los misiles PAC-3 MSE, THAAD y TLAM perdidos podría consumir entre dos y cuatro años de producción a los ritmos máximos actuales.
Los misiles también requieren largos plazos de entrega: el tiempo que transcurre desde que se realiza el pedido hasta que la primera unidad llega a las fuerzas armadas estadounidenses para su uso. La entrega de un PAC-3 MSE tarda más de dos años y medio; la de un THAAD, menos de tres años; y la de un TLAM, más de tres años.
Esto significa que las reservas agotadas no se repondrán pronto, tal como ha afirmado Trump. En cambio, consideramos probable que la reposición se produzca para 2029, una vez concluido el mandato de Trump.
Incluso esa estimación resulta optimista. Supone que el Congreso asignará a tiempo los fondos para municiones, que los acuerdos marco se convertirán en contratos, que los proveedores mantendrán el ritmo y que la guerra con Irán no consumirá cantidades significativamente mayores de municiones; todo ello, condiciones de difícil cumplimiento.
Más misiles, más problemas
La solicitud presupuestaria del Pentágono para el año fiscal 2027 contempla cantidades ingentes de municiones, superando las cifras de años recientes.
La mayor parte de las municiones incluidas en la solicitud queda fuera del presupuesto base, lo que traslada al Congreso de EU la responsabilidad de financiar la solicitud de conciliación presupuestaria.
Las adquisiciones previstas por el Pentágono superan con creces la capacidad máxima de producción de la industria para los sistemas PAC-3 MSE, THAAD y TLAM.
Previsiones del presupuesto fiscal 2027
El presupuesto para el año fiscal 2027 prevé la adquisición de 857 misiles THAAD. Esta cifra equivale a nueve años de producción al ritmo actual de 96 misiles anuales, o a más de dos años si se alcanzara la ambiciosa meta de 400 unidades al año.
El Pentágono ha suscrito acuerdos marco plurianuales para municiones críticas con el fin de impulsar la producción. Sin embargo, estos acuerdos no pasan de ser meras promesas hasta que se formalizan como contratos, algo que solo ha ocurrido en unos pocos casos.
Washington apuesta a que la mera señal de demanda bastará para que las empresas amplíen significativamente su producción. Es posible que estos acuerdos no vinculantes estén enviando a la industria la señal de que debe invertir sus propios fondos en nuevas instalaciones y en la contratación de personal.
Es poco probable que se alcancen los objetivos fijados para 2030 sin contratos reales que incentiven la creación de nuevas líneas de producción y la ampliación de la plantilla, así como la superación de cuellos de botella que requieren mucho tiempo para resolverse, como los relacionados con los motores de cohete de combustible sólido, los sistemas de guiado y los materiales energéticos.
Puede que Trump tenga razón al afirmar que las fábricas estadounidenses están produciendo más misiles, pero eso no basta. A Estados Unidos todavía le faltan años para producir suficientes municiones, ya sea para reponer las gastadas en el conflicto con Irán o para afrontar un futuro conflicto con el arsenal necesario.
Esto deja a Washington ante un peligroso desajuste: consume municiones críticas a mayor velocidad de la que puede reponerlas, al tiempo que intenta prepararse para las necesidades de una próxima guerra.
Contenido sindicado vía RSS de El Financiero Mundo. Nota original: https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2026/09/15/el-costo-del-conflicto-eu-tardara-anos-en-rellenar-su-stock-de-misiles-tras-la-guerra-en-iran/