I. Aejo Regla uno: calcula antes del riesgo.La herramienta: una regla.Todo es construcción.Se imagina, se crea, se construye.Unas escaleras, por ejemplo. Unas escaleras sin edificio,helicoidales, donde solo se baja, se baja y se baja, porqueestas escaleras se hicieron para el descenso. Tu cálculo diceque puedes seguir construyendo hacia abajo, sin perder el entusiasmo:¡Aejo!Te acompañan dioses monstruososque baten alas de murciélagoanunciando el crepúsculo, tiñendo derojo sus membranas.El cálculo es correcto.Tu entusiasmo se mantiene firme:¡Aejo!A estas alturas la luz ha dejado de importar.El abismo es tu territorio: nadieha regresado de él, nadie loará sus riberas.Dominar el miedo sin perder el ímpetu eslo que mueve al seductor. Descender sinvela alguna, habitar la profundidad.El seductor sabe que no caza: él mismo esla presa que escapa dejando tras de sí,olvidados en lo negro corazonesdesbaratados.Vértigo. La sensación de dejarse ir:una ola que se drena y te arrastra. Tu corazón pendula. Cansado debajar, te dejas caer y el corazón, afuerza de oscilar, aprende a batirlas alas. Con entusiasmo, persistes: ¡Aejo! ~ II. Mush Una mosca curiosa de mi carne al vivo, trashaberme levantado un pedazo de pielde mi pulgar, tras haber pasado algunos minutos rastrillando el jardín, tras haber rastrillado el jardín de la vecina, tras haberlo previsto con anterioridad, tras haberlo sentido, como la hierba que crecía descuidadamente en mi jardín y en el de al lado, pesar como un compromiso a realizar. Una mosca viene a probar mi carne al vivo, herida hecha en algún momento entre mi nacimiento y el día de hoy. Una mosca previsora. ~
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