En la cima de una montaña, en una carretera, en medio del mar o el desierto, incluso en una zona urbana, el negocio de las telecomunicaciones se rompe en su punto más débil: la cobertura . Durante décadas, las empresas móviles dependieron de una lógica basada en infraestructura que comienza a tambalearse, como antenas, torres terrestres, mástiles que controlaban la conexión entre millones de usuarios y el mundo digital, pero todo esto aún no ha podido resolver los espacios sin señal.
El desarrollo del servicio Direct-to-Device (D2D), que permite conectar teléfonos celulares directamente con satélites, abrió la puerta a una nueva forma de conectividad global. La tecnología promete una cobertura sin fronteras que capta la atención de los usuarios que priorizan la disponibilidad de la señal, según el informe ‘La gran convergencia de la conectividad’, de la Asociación de Operadores de Telecomunicaciones a Nivel Mundial (GSMA). Detrás de esa carrera aparecen nombres como Elon Musk y Jeff Bezos, multimillonarios de creciente influencia política por su cercanía con figuras como Donald Trump, con tecnología espacial que irrumpe en un negocio históricamente dominado por las empresas de telecomunicaciones, como América Móvil, AT&T, Telefónica, T-Mobile y Verizon. Con el avance de la tecnología, la industria, los reguladores y analistas comienzan a cuestionarse si el D2D será una tecnología complementaria o el inicio de una transformación profunda para el sector móvil. “Hace menos de tres años, la industria hablaba de esta tecnología, pero la veía como algo lejano, algo que iba a tardar en gestarse”, recuerda Jorge Moreno Loza, abogado especializado en telecomunicaciones. “Pero el músculo financiero de esas empresas y los personajes detrás aceleraron el desarrollo del D2D que hoy, si no se presta atención, podría cambiar el paradigma de las empresas móviles”. Durante mucho tiempo, los satélites estuvieron restringidos a órbitas medias o geoestacionarias; es decir, a miles de kilómetros de la Tierra, lo que producía latencias demasiado altas para competir con las redes de las empresas móviles. Pero el escenario cambió con el desarrollo de satélites en órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés), ubicados más cerca del planeta, permitiendo reducir los retrasos de la conexión y generar mayor estabilidad de la red.
Más y más LEOEl desarrollo masivo de los satélites LEO llegó en 2018, cuando Starlink, la división satelital de SpaceX, obtuvo autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos para desplegar 7,518 satélites en órbita baja, acelerando una nueva carrera espacial orientada a las telecomunicaciones. El reporte financiero anual de la firma SpaceX detalla que cuenta con una constelación de 9,000 satélites activos, de los cuales 650 ya corresponden a Direct to Cell, una tecnología que conecta los smartphones directamente con estos satélites en órbita baja. El mercado mundial de satélites LEO se valoró en 14,200 millones de dólares en 2024 y se estima que crecerá en una tasa anual compuesta de 13.2% para llegar a 48,800 mdd en 2034, con base en datos de la consultora de mercado Global Market Insights. Elon Musk ha podido acelerar el despliegue de satélites gracias a que cuenta con su propia base de lanzamientos a través de su base SpaceX, en Boca Chica Village, Texas, lo que le permite reducir tiempos a diferencia de sus competidores, que deben anotarse a una larga lista de inserciones orbitales. La idea es convertir cada satélite en un símil de estación base terrestre que se comunique directamente a los smartphones, sin que sean necesarias antenas terrestres ni equipos especializados. Para lograrlo, la compañía necesita desplegar enormes constelaciones de satélites de órbita baja que permitan mantener cobertura constante y conexiones más rápidas. Con los que tiene colocados ha logrado que los usuarios en sitios remotos accedan a servicios de mensajería en redes sociales, plataformas como X y WhatsApp, así como Google. La idea es escalar a servicios de voz y de internet de las cosas (IoT) para operaciones comerciales en sectores como la agricultura, ganadería y construcción, incluso conexiones para vehículos.
El espectroJeff Bezos, a su vez, también ha entrado a la carrera del D2D. En 2025, su empresa Amazon Leo, anteriormente conocida como Proyecto Kuiper, lanzó 300 satélites en su primer año de operaciones y planea aumentar su constelación con 100 lanzamientos adicionales asegurados hasta la fecha. El avance de estas compañías persigue el objetivo claro de expandir el negocio de la conectividad a escala global. La apuesta está respaldada por las expectativas de crecimiento del mercado D2D, que alcanzó un valor de 570 mdd al cierre de 2025 y podría elevarse hasta 2,640 mdd hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual del 35.6%, de acuerdo con la consultora MarketsandMarkets. El avance acelerado del servicio directo al celular ha trastocado un activo que, hasta hace poco, era territorio casi exclusivo de las telecomunicaciones, el del espectro radioeléctrico. SpaceX adquirió 50 MHz de la banda S del operador satelital EchoStar, en Estados Unidos (bandas conocidas como AWS-4 y PCS-H), así como sus licencias globales de espectro por 8,500 mdd en efectivo y hasta 8,500 mdd en acciones de la empresa espacial de Musk. La transacción fue aprobada el pasado 13 de mayo por el regulador de Estados Unidos. El acceso al espectro permitirá a Starlink escalar el servicio D2D a voz y aumentar la velocidad de la descarga de datos. Amazon Leo también acordó la compra del competidor satelital Globalstar por 11,570 mdd. Se trata de una operación con la que refuerza su apuesta por el servicio D2D, al acceder con la transacción a bandas espectrales L y S, pero aún falta la aprobación regulatoria. Luciana Camargos, directora global de Espectro de GSMA, advierte que la adquisición y el uso de bandas espectrales por parte de empresas espaciales, como Starlink y Amazon, representan un tema que debe ser revisado a profundidad por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y los reguladores de cada país. La especialista señala que las autoridades deben garantizar que el espectro destinado a servicios satelitales no provoque interferencias sobre las bandas utilizadas por las redes terrestres, en un contexto en el que la convergencia entre telecomunicaciones y servicios espaciales comienza a intensificarse. “Es un hecho que, si no se administra de manera correcta el espectro, los servicios terrestres pueden tener interferencias por la proximidad de frecuencias y la disparidad de potencia”, afirma Camargos. Para la directiva, otro de los desafíos para los reguladores será garantizar un acceso equitativo al espectro radioeléctrico, un recurso finito y cada vez más disputado, especialmente, ante la falta de claridad sobre si los competidores satelitales buscarán entrar de forma directa en el negocio de los servicios móviles. “Si esas empresas van a tener un interés en utilizar el espectro móvil y no mediante un acuerdo con los operadores móviles, los reguladores deben buscar otros esquemas para licitar”, asegura.
Las alianzasMarisol Nava León, directora general de Licitaciones de Espectro de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), reconoce que el avance de las empresas satelitales es un tema que ya se discute entre la UIT; y en México también empezará a abordarse para evitar que el ‘futuro’ los tome por sorpresa, a pesar de que, hasta ahora, no se cuenta con un registro para adquirir espectro para este tipo de servicios. En la actualidad, el acceso al espectro radioeléctrico representa uno de los mayores desafíos para los operadores tradicionales, particularmente, en México, donde los altos costos asociados a este recurso presionan las finanzas y operaciones de las empresas de telecomunicaciones, que se han visto obligadas a devolver licencias espectrales. En México, apenas se utilizan 695 MHz para servicios móviles de alcance masivo, una cifra significativamente menor a los 1,280 MHz recomendados por la UIT para garantizar la calidad y la cobertura de los servicios, de acuerdo con el Programa Nacional de Espectro Radioeléctrico 2026-2030. Mientras que la historia es diferente para gigantes tecnológicos, como Starlink y Amazon, a los que podría resultarles menos restrictivo gracias a su capacidad financiera y su escala global. “Si las autoridades regulatorias no toman medidas claras y a tiempo, este recurso [el espectro] se puede convertir en un elemento del mejor postor y un poder geopolítico al pensar que son infraestructuras críticas por donde transita la mayor parte de la información del mundo”, detalla Moreno. Aunque parte de la industria de las telecomunicaciones consultadas todavía considera el servicio Direct-to-Device como una tecnología complementaria a las redes móviles tradicionales, en tanto sigue en desarrollo, otros actores del sector reconocen que el avance de las compañías satelitales podría transformar el mercado más rápido de lo previsto. Frente a ese escenario, los especialistas enfatizan que el movimiento que deben emplear los operadores es la generación de alianzas con competidores como Starlink, no solo para ampliar la cobertura, sino como una estrategia necesaria para evitar quedar rezagados en la próxima etapa de la conectividad móvil. Daniel Hajj, CEO de América Móvil, aceptó en conferencia con analistas del primer trimestre de 2026, que el D2D satelital será la nueva forma en que teléfonos móviles convencionales y dispositivos del IoT se conecten en lugares remotos. Bajo esa premisa, la empresa estudia la posibilidad de cear acuerdos comerciales con Starlink para complementar sus servicios de conectividad. “Estamos abiertos a hacer cualquier cosa por ellos que tenga sentido para nosotros”. Televisa, a través de su subsidiaria Bestel, alcanzó un acuerdo comercial con Starlink para revender sus servicios satelitales a empresas en cualquier parte del país, incluso en sitios en donde no hay infraestructura terrestre. Con ello, la compañía pretende ampliar su cobertura, mejorar la disponibilidad del servicio y atender tanto a clientes empresariales como a sectores en regiones donde la infraestructura tradicional es limitada o inexistente. Además, le permitirá eliminar los costos de implementación de última milla en zonas remotas y reducir significativamente los tiempos de implementación en comparación con la infraestructura tradicional. Moreno Loza opina que las empresas tradicionales de conectividad enfrentan un déficit de innovación y una lenta adaptación del negocio de las telecomunicaciones al nuevo entorno digital. Mientras desarrollan una nueva estrategia para competir con actores disruptivos, como Starlink y Amazon Kuiper, la única vía disponible es mantenerse cerca de la competencia. “Si no encuentran nuevos aplicativos en el mediano plazo, sus ingresos en segmentos como pospago, prepago e IoT enfrentarán impactos significativos”, sostiene el analista. “Porque las empresas satelitales están demostrando una capacidad de desarrollo tecnológico más rápida que el despliegue de una red terrestre”.
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