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Heineken México enfrenta el reto de adaptarse a un mercado cervecero en transformación, y su planta de Orizaba, Veracruz, es un reflejo de ese cambio. Lo que inició a finales del siglo XIX con maestros cerveceros alemanes anotando a mano sus primeras recetas en los muros de la fábrica, hoy funciona bajo una lógica industrial y comercial muy distinta a la que marcó sus primeros años. La fábrica, responsable de 26% de la producción nacional de Heineken México , debe adaptarse a consumidores que exploran nuevas opciones, desde las cervezas saborizadas hasta las bebidas sin alcohol , mientras la posibilidad de cambios en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) añade incertidumbre al negocio. El desafío consiste en mantener la eficiencia de una operación que se encuentra entre las más destacadas de la compañía a escala internacional y, al mismo tiempo, responder a un mercado que ya no demanda únicamente las cervezas que han construido su historia.

¿Cuántos litros de agua utiliza Heineken para un litro de cerveza?

“Celebrar 130 años no significa detenernos a contemplar lo que fuimos, sino reconocer todo lo que ese legado nos permite construir”, señaló señaló Oriol Bonaclocha, CEO de Heineken México . “Nuestro compromiso es seguir transformándonos para que el mejor capítulo de esta historia todavía esté por venir”. La transformación de la cervecería también se puede contar a través de quienes han trabajado en ella. Josefina Cardoso ingresó en 1990 como practicante y permaneció 33 años en la planta. Durante ese tiempo pasó por las áreas de mantenimiento, información financiera y costos, donde estuvo a cargo de la contabilidad de los almacenes y las áreas de mantenimiento. Entonces, los reportes mensuales se elaboraban a mano y la información debía trasladarse para procesarse en Monterrey. “En un disquito bajaba hasta sistemas y lo transmitían al equipo de Monterrey”, recordó. Cardoso se adaptó después a los procesos digitales y fue testigo de cómo cambiaron las herramientas de trabajo en la fábrica. Su trayectoria refleja la evolución de una operación que ha atravesado distintas etapas de la industria cervecera mexicana y que ha dado vida a marcas como Superior, XX Lager y Noche Buena . Ahora, el desafío es que esa historia industrial siga teniendo un lugar en un mercado donde cambian tanto las preferencias de los consumidores como las condiciones para competir.

¿Cómo nació la Cervecería Orizaba? La historia de la planta comenzó formalmente en 1896, cuando se constituyó Cervecería Moctezuma en Orizaba a partir de la empresa Guillermo Haase y compañía. En 1941, Raúl Baillères encabezó a un grupo de inversionistas mexicanos que adquirió el control de la cervecería. Bajo el impulso de la familia Baillères, la empresa fortaleció sus operaciones, modernizó sus procesos y amplió su presencia en el mercado nacional. La siguiente transformación llegó en 1985, con la unión de Cervecería Cuauhtémoc y Cervecería Moctezuma . En 2010, la operación entre FEMSA y Heineken incorporó el negocio cervecero a la compañía neerlandesa y abrió una nueva etapa de desarrollo. Desde entonces, la planta de Orizaba forma parte de una red internacional de aproximadamente 180 instalaciones cerveceras distribuidas en más de 70 países. La fábrica conserva una parte de su historia en las marcas que produce, pero sus procesos incorporan herramientas que no existían cuando comenzó a operar. La inteligencia artificial participa en distintas actividades de la operación, entre ellas las iniciativas que buscan reducir el consumo de agua por litro de cerveza . La automatización y el aprovechamiento de datos adquieren relevancia en una industria en la que producir más eficientemente implica controlar los recursos utilizados en cada etapa. En Orizaba, uno de los resultados medibles de esa estrategia es el volumen de agua que necesita la planta para elaborar sus productos. En la industria cervecera mundial , el promedio de consumo de agua se sitúa entre cuatro y cinco litros por cada litro de cerveza producido. Heineken México ha reducido ese indicador a un promedio de 2.5 litros, mientras que Orizaba lo ha llevado a 1.96 litros . La diferencia muestra el desempeño de una instalación que busca aprovechar el recurso más allá de su utilización inicial en la producción. “¿Qué pasa con el litro de agua? Utilizamos la tecnología a nuestro favor para reutilizarla en la propia planta, como la limpieza o regar áreas verdes, lo que nos permite ser mucho más eficientes”, explicó Claudia de la Vega , vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Heineken México.

La planta también utiliza electricidad procedente en su totalidad de fuentes limpias y renovables en sus líneas de producción. Desde 2018, además, mantiene la meta de enviar cero residuos a rellenos sanitarios , mediante el aprovechamiento de más de 99% de sus desechos industriales para producir composta agrícola o combustible energético. Estos resultados son parte de la modernización de una fábrica que debe gestionar sus recursos mientras mantiene una producción equivalente a más de una cuarta parte del volumen nacional de la compañía. La eficiencia, sin embargo, resuelve solo una parte del reto. En esta planta se han elaborado marcas emblemáticas como Superior, XX Equis Lager y Noche Buena.

Los jóvenes cambian la forma de beber Uno de los cambios que enfrenta la industria es la creciente demanda de alternativas para quienes buscan moderar su consumo de alcohol o prescindir de él. En México, Heineken 0.0 se ha convertido en una de las apuestas de la compañía para atender esa transformación. En 2025, el producto representó 39% de las ventas de la marca Heineken en el país , según información reportada por la empresa y publicada por Expansión. La tendencia obliga a las cerveceras a competir en más ocasiones de consumo. Una persona puede querer una cerveza durante una reunión, una comida o una actividad social sin necesariamente buscar una bebida con alcohol. Las cervezas sin alcohol permiten a las empresas participar en esos momentos sin depender exclusivamente de la cerveza tradicional. Para los fabricantes, el reto es desarrollar productos que mantengan una experiencia de sabor atractiva y, al mismo tiempo, respondan a las expectativas de consumidores que buscan distintas alternativas. Las cervezas saborizadas amplían esa oferta, mientras que las versiones sin alcohol atienden a quienes prefieren moderar o evitar su consumo. El cambio no significa que las marcas tradicionales hayan perdido su lugar en el mercado. Superior, Dos Equis y Noche Buena forman parte de la historia comercial de Orizaba. Pero la permanencia de esas etiquetas no elimina la necesidad de renovar el portafolio y responder a nuevos hábitos.

El IEPS añade incertidumbre al negocio A la transformación de la demanda se suma la discusión sobre un posible incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que grava a las bebidas alcohólicas. Ante el cuestionamiento sobre las propuestas de algunas organizaciones para elevar el impuesto, Claudia de la Vega destacó el vínculo de la industria cervecera con la economía nacional. “La cerveza es un producto espectacular en nuestro país, es un producto que va desde el campo hasta el bar y hasta las millones de familias”, señaló. La compañía compra más del 90% de la cebada que utiliza a productores agrícolas mexicanos, incluidos agricultores de Puebla. La cosecha se traslada a malterías propias, desde donde abastece a las siete plantas cerveceras de Heineken en México . Esa cadena conecta la producción agrícola con el procesamiento de materias primas, la manufactura, la distribución y la venta al consumidor. Por ello, cualquier modificación fiscal debe analizarse en función de sus posibles efectos sobre los precios, la demanda y las decisiones comerciales de las empresas. Después de más de un siglo, el reto de Orizaba no es solo producir cerveza con menos recursos. También es conservar un lugar en las preferencias de consumidores que ya no buscan siempre la misma bebida ni la misma experiencia.

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Contenido sindicado vía RSS de Expansión. Nota original: https://expansion.mx/empresas/2026/10/09/heineken-130-anos-planta-orizaba-eficiencia-hidrica-uso-ia

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