Encontrar un lugar donde dormir, recibir orientación o simplemente sentirse acompañado puede hacer una gran diferencia cuando llegas a un país nuevo. Esa es parte de la labor que Casa Tochan realiza desde hace 15 años: recibir a personas migrantes que necesitan un espacio seguro mientras resuelven qué sigue en su camino.
¿Cómo nació Casa Tochan?
Antes de convertirse en un espacio para personas migrantes, la casa recibió a personas guatemaltecas que huyeron de la guerra durante la década de 1980. Después de los acuerdos de paz, el lugar dejó de utilizarse, hasta que en 2011 volvió a abrir sus puertas.
En sus primeros años, el albergue recibía principalmente a personas de Centroamérica. Con el tiempo, la situación cambió y comenzaron a llegar personas de distintas partes del mundo.
Actualmente, entre quienes se alojan en Tochan hay personas hondureñas, venezolanas y salvadoreñas, así como de países como China, Afganistán, Rusia, Sudán, Siria y Turquía. También han llegado personas mexicanas que regresaron al país.
La casa tiene capacidad para 50 personas y, al momento de la entrevista, alberga a 40.
Un techo, orientación y acompañamiento gratuito
Quienes llegan a Casa Tochan pueden encontrar mucho más que una cama. El espacio ofrece distintos apoyos gratuitos para acompañar a las personas durante su estancia.
Entre los servicios y actividades que se realizan están:
- Orientación legal, para quienes necesitan resolver dudas sobre su situación migratoria.
- Acompañamiento psicológico y talleres psicosociales.
- Atención médica, con brigadas y una pequeña clínica donde apoya un médico voluntario.
- Clases de español y talleres impartidos por personas voluntarias.
- Proyecciones de documentales y actividades para conocer más sobre México.
También se organizan actividades para acercar a quienes viven en el albergue a distintas historias y tradiciones del país, como el Día de Muertos. En otra ocasión, las personas alojadas participaron en actividades de solidaridad con las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
La estancia suele ser de tres meses, aunque puede extenderse dependiendo de las circunstancias de cada persona y de los trámites que tenga pendientes.
Desde 2016, Casa Tochan recibe únicamente a hombres, debido a las condiciones de espacio y seguridad. Gabriela explicó que muchas mujeres migrantes viajan con sus hijas e hijos y que existen otros espacios que atienden a esta población.
La casa también se construye con ayuda de la comunidad
Mantener un albergue requiere mucho trabajo. En Casa Tochan hay cinco personas contratadas y alrededor de 15 voluntarias que apoyan en distintas tareas: desde abrir las puertas y acompañar a quienes llegan, hasta impartir clases de inglés y organizar talleres.
El apoyo de las instituciones, cuenta Gabriela, ha sido limitado e irregular. Recientemente, la casa recibió dos donaciones de alimentos de la Secretaría de Movilidad Humana.
Durante los primeros años también hubo una relación cercana con las vecinas y los vecinos, especialmente con las niñas y los niños de la zona. Sin embargo, Gabriela señala que ese vínculo se fue debilitando después de la pandemia.
Por eso, la solidaridad de quienes donan, colaboran o comparten su tiempo sigue siendo importante para que el espacio pueda continuar con su labor.
“Mientras exista la necesidad, aquí vamos a estar”
Para Gabriela, Casa Tochan seguirá existiendo mientras haya personas que necesiten un lugar donde llegar. Aunque también tiene un deseo: que algún día ya no sea necesario mantener espacios como este, porque las personas no tengan que dejar sus hogares ni enfrentarse a tantas dificultades para encontrar un lugar seguro.
Su mensaje para quienes miran con desconfianza a las personas migrantes es ponerse en su lugar y recordar que nadie debería dar por hecho que alguien deja su país porque quiere.
También invita a pensar en lo que viven muchas personas en México, donde la inseguridad y otras dificultades pueden llevar a algunas familias a buscar refugio en otro lugar.
Casa Tochan celebra 15 años
Como parte de la celebración por sus 15 años, Casa Tochan contempla actividades internas, entre ellas una presentación de teatro, así como la presentación de un informe en la Universidad Iberoamericana.
Además, el 17 de octubre se realizará una actividad en Plaza Palestina, en la Alameda, junto con Desinformémonos y la Red de Madres Migrantes que buscan a sus hijos, encabezada por Ana Enamorado.
Quince años después de abrir sus puertas, Casa Tochan mantiene su apuesta por acompañar a quienes llegan a la Ciudad de México buscando una oportunidad. Su historia también recuerda que un lugar para dormir, alguien que escuche y una comunidad dispuesta a ayudar pueden hacer más llevadero un camino que muchas veces no es sencillo
Contenido sindicado vía RSS de Conexión Migrante. Nota original: https://conexionmigrante.com/2026-/10-/16/casa-tochan-cumple-15-anos/