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Este texto iba a conmemorar el 200 aniversario de la caricatura política en México, enmarcada en la primera publicación satírica en los albores de la nación. Sin embargo, nos rebasó la realidad y la idea original mutó debido al contexto nacional en torno al humor gráfico que ha incomodado al poder hasta llevarlo a instrumentar una ley de manera periférica para disimular su control y censura: La "ley antimemes".

Diversos actores del gobierno federal y legisladores han defendido que la reforma al Código Penal Federal y la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial tiene como objetivo la protección de la propiedad intelectual, sin embargo, vericuetos legales lo pueden transformar en un arma cargada. Así sucedió con el cartonista jalisciense Paco Navarrete con otra legislación que ejemplifica el uso mañoso que se puede hacer de la ley. La "bala" de la censura contra Navarrete pasó cerca, pero el disparo fue detonado con toda claridad desde el poder político. El cartón incómodo fue publicado el 5 de febrero de 2025 en su columna gráfica "La resortera", del diario Mural. "Un cartón como cualquier otro, tomado digamos, de la agenda diaria de la nota, que ni siquiera era tan profunda o fuerte como otras notas, y que se refiere a una declaración muy desafortunada de la diputada", dice en entrevista.

El humorista gráfico, quien desde hace tres décadas elabora collage y sátira política a través del diseño, estuvo cerca de ser sancionado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) por violencia política de género en contra de la diputada de Morena, Itzul Barrera. El cartón era "uno más", pero la batería legal tuvo un desenlace en las últimas semanas con la pretensión de una sanción irrisoria y "humillante", una disculpa pública de la que, finalmente, la diputada desistió hace apenas unos días, pero que deja un antecedente claro de lo que podría hacerse mediante la llamada "ley antimemes".

Los detalles del caso pueden leerse en las páginas de este diario y en otros medios, no obstante, lo que ahora destacamos son las implicaciones sobre que, si bien la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia no se hizo para castigar humoristas, se instrumentalizó legalmente para meter en aprietos a Navarrete, lo cual puede ocurrir con la reforma a la ley de Protección a la Propiedad Industrial.

En la demanda inicial, Navarrete compartía acusación con un par de trols de la red social X, que escribieron comentarios anónimos, misóginos y agresivos y que fueron metidos al mismo saco que el cartón, cuya ofensa es una interpretación subjetiva que no es directa, franca ni dolosa, abierta al debate y el diálogo para deliberar, cosa que no ocurrió, sino hasta que, año y medio después, la demanda tomó por sorpresa al humorista "chorero".

El proceso no trascendió con los trols por la naturaleza de las redes sociales, entonces el ejemplo aleccionador recayó en Navarrete. "Una vez que te colocan en el banquillo con tres asesinos o violadores o rateros, por ejemplo, ya te estigmatiza de alguna manera (...) parece como si fuera culpable hasta que demuestre, primero, que no tengo nada que ver con ellos y, segundo, que no lo soy", agrega.

"Me parece muy raro que se me haga un proceso con gente que prácticamente no existe y está acusada por evidencias muy claras de lo que hicieron; en cambio, mi proceso se basa en vaguedades y sentencias basadas en juicios discrecionales, no es una jurisprudencia ni se basa en argumentos firmes. Entonces, será lo que al juez o la ministra o al funcionario correspondientes en ese momento les parezca sin importar el sustento".

Este tipo de andamiaje legal, de buscarle "tres pies al gato" y encontrarlos, puede implementarse también en el caso de dicha reforma, añade Navarrete, y ser utilizada con fines políticos por el partido en el poder.

"Haz de cuenta que están cargando un arma y la están dejando a disposición de quien tiene el poder y recursos con los que puede utilizarla para amedrentar a población civil, en especial a quienes estamos en primera línea: los periodistas y más a los combativos y críticos del régimen, y más todavía a los cartonistas, a quienes nos toca la rifa del tigre. De por sí siempre nos ha tocado tantear las aguas de la censura, estar siempre al filo y ver hasta dónde es permisible la libertad de expresión".

Es una coincidencia y paradoja que, en el marco de este bicentenario —que recuerda la publicación de la litografía La tiranía, considerada la primera caricatura política en la prensa mexicana— se desarrolle la discusión en torno a esta legislación y a su vez, en los días en que ocurre el concurso de caricatura de EL UNIVERSAL. Confabulario entrevistó a más cartonistas y a especialistas para analizar este momento histórico, un capítulo en torno a la libertad de expresión a través del humor que incomoda al poder.

Las reglas del juego

Para el cartonista Kemchs, la censura indirecta por la que atraviesa el cartón político en la actualidad es de una sofisticación y cinismo que no había observado desde que comenzó su trabajo, en tiempos de José López Portillo.

"Nos preocupa mucho la 'ley antimemes' porque si bien el reglamento no menciona a los caricaturistas, es una muestra de que el gobierno no juega limpio y que a la mitad del partido pueden cambiar las reglas. ¿Y si nos pasa algo? Los jueces están de su lado".

El monero refiere que la reforma a dicho reglamento, que supuestamente busca proteger los derechos de autor, es una máscara y una mentira, que la legislación actual ya protégé la obra intelectual y el combate a la piratería. "Ellos lo toman como una innovación, pero es una máscara que esconde su incomodidad y disgusto por ciertos cartones, memes, burla y parodias televisivas".

Una de las reglas del juego político con el periodismo y el cartón es la responsabilidad sobre lo que se dice o se dibuja, la autoría, lo que la desmarca de los memes y otros recursos digitales en las redes.

"Cada crítica tiene nuestra firma y, al igual que en el periodismo, tiene su peso", dice Chavo del Toro. No obstante, esa ventaja ética ante el anonimato fue empleada en contra de Paco Navarrete: en la búsqueda de contrarrestar la agresión política desde el anonimato, los que la siguen librando son los trols por encima de quien firma su trabajo, añade. "Entonces, ¿contra quién van? Contra nosotros, los que sí damos la cara".

Lo que distingue al cartón político, su virtud, es que justamente juega con reglas, dice por su parte el monero Rictus. "Es decir, no es una cascarita que te avientas así en la calle, sino que cumples con reglas como el rigor periodístico para no generar noticias falsas, calumniar o difamar. Al mismo tiempo, este ejercicio debe ser libre, libérrimo".

Pero las reglas del juego son susceptibles de cambiar por el jugador y árbitro en el poder, como lo muestra el caso del jalisciense, donde ahora se puede judicializar a favor o en contra de la ambigüedad.

"No está clara la supuesta ofensa, porque está la ofensa y está el ofendido; por ejemplo, mis tías de los Altos de Jalisco se ofendían de todo, pero no por eso constituía una ofensa (...)", apunta Navarrete. "Ahora nos cuestionaremos qué criticar, qué decir o si alguien se va a ofender, porque el juego es discrecional".

Entonces, cuestiona, ¿qué caso tiene jugar a la democracia y a la libertad de expresión si uno hace su trabajo desde la tradición del periodismo que busca ser un contrapeso del poder? "Tratamos de emparejar un poquito la cancha los que estamos acá en el pueblo llano. Para muchos será desalentador no saber a qué se enfrenta uno al hacer crítica, a la incertidumbre en función del juicio subjetivo de alguien en el poder".

De haberse confirmado la sentencia, Navarrete habría sido obligado a pedir disculpas públicas durante 15 días consecutivos a través de las redes. Parece una broma, pero se acerca también a una humillación medieval, refiere. "Aquella en que te subían al burro, te desnudaban el pecho y pasabas por la plaza pública, donde la gente te aventaba lodo, piedras e insultos, en tanto tú dices 'sí, sí, por mi culpa, por mi gran culpa'(...) Y entonces acabo diciendo este texto que me pone en el papel de un verdadero violentador, porque es un texto totalmente agresivo hacia mí: 'te pido una disculpa porque mi cartón de tal día violentó tus derechos como persona, como mujer e inhibió tus capacidades...' y así, pero además me meten un año –querían que fueran dos– al Registro Nacional de Violentadores donde hay gente de verás cercana a la delincuencia".

Señalar con humor

La sátira y el humor para hacer política o crítica nunca ha sido fácil de digerir en otras partes del mundo y a través del tiempo. ¿Por qué incomoda tanto al poder, creencias o ideologías? En su libro Caricatura e historia. Reflexión teórica y propuesta metodológica, Fausta Gantús, académica del Instituto Mora, escribe que la sátira en imágenes, plasmada en un impreso, sacude los cimientos de la realidad: "Lo que incendia el ánimo es la ironía. Lo que lastima es la burla. Lo que impacta es la representación visual. Lo que origina el ataque es la imposibilidad de lidiar con la crítica gráfica, irónica o satírica. La libertad de expresión adquiere, así, su máximo costo".

Dentro de los caminos de la comunicación y el periodismo, dice Kemchs, el de la caricatura es el más delicado y peligroso para este y todos los gobiernos, el que más les duele porque se burla de lo que están haciendo mal. "El mensaje con humor puede quedarse mucho más tiempo en la mente de la gente que un texto. Este golpe inmediato es de contacto directo con el lector y los políticos lo saben. Por eso impulsan esta legislación —proveniente del Poder Ejecutivo, aprobado ya en cámaras—, porque la parte visual es la que más les duele".

El cartón político crítico del poder ahora se exhibe más allá de un "impreso" y convive con las manifestaciones digitales, memes, inteligencia artificial y se complementa una crítica social que puede desbordar e incomodar más a los políticos en el poder. "Por eso a los políticos no les ha gustado nada", dice Chavo del Toro. "Antes decían: benditas redes sociales, y ahora dicen: chinguen a su madre las redes".

Al igual que otros moneros consultados para este texto, el monero de El Economista refiere que la caricatura humorística y satírica contra el gobierno en turno hace sentir representado a un sector de la población e identificado con la opinión del autor. "Esa es la magia de la caricatura, la sátira y el humor político, que la gente se siente identificada y puede desahogar el coraje ante el robo, corrupción, hipocresía y mentira de los gobiernos".

Gantús comenta que ese supuesto debe ser tomado con mesura, puesto que la caricatura como opinión editorial –que no información– permite poner en el tapete de la discusión pública los asuntos de relevancia en términos de lo que le importa a una sociedad política. "Pero ni hace revoluciones ni las impide".

Lo que hace el cartón político es señalar, a favor o en contra del poder. Ese señalamiento no laudatorio del régimen actual busca ir más allá de la crítica y desarrollar el pensamiento crítico, como refiere el monero Alarcón.

"Son señalamientos para que la gente se pregunte qué ocurre con nuestros impuestos y midan por dónde va la situación. No es un ataque contra el gobierno, como quieren vendernos algunos políticos". El humor es un instrumento que causa temor y deprecio del poder, como expuso Umberto Eco en El nombre de la rosa, cita el humorista de El Heraldo. "Estamos plasmando una forma diferente de ver las cosas a como lo hacen los políticos, pero, como dice el viejo la vieja frase: 'estamos chupando tranquilos'".

Pero más allá de la "ley antimemes" existe un escenario catalizado desde diferentes rincones de las redes sociales y el internet, herramientas que han multiplicado las filias y fobias de los diversos sectores de la población. Y es que no sólo es el gobierno el que se incomoda ante la crítica, sino una sociedad mexicana dividida, en un contexto extremo de lo políticamente correcto, señala Alarcón.

"La gente está acostumbrada ya a un discurso muy directo, sin mayores explicaciones, es ahí donde la caricatura política sale perdiendo porque no entienden la profundidad o el contenido del cartón, sino que se quedan sólo en la imagen. Es aquí donde vienen las funas y cancelaciones espantosas".

Para Kemchs esto forma parte de un ecosistema hostil generado por la división social desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. "No sólo es la 'ley antimeme', son las amenazas desde las 'mañaneras', de echarte a los perros en las redes sociales donde te dicen hasta de qué te vas a morir. Es un ambiente horrible que dejó López Obrador, donde no puedes estar en desacuerdo o se te van encima; es una especie de censura indirecta desde el gobierno.

“(…) Es preocupante y muestra que nuestra labor y la del periodismo están muy desprotegidas. Nunca, ni en la época priista, que fueron tantos años, ni en con los panistas, me tocó vivir esta esta manipulación social, elaborada desde el gobierno del país".

Paradójicamente, en medio de este panorama, el ejercicio de la caricatura política si bien está bajo asedio por dicha legislación, florece hacia fuera desde la red, comenta por su parte el cartonista Rictus, de El Financiero.

"Estos intentos de censura tienen bajo fuego a la caricatura. Sin embargo, en mí caso muy particular diría que mi trabajo tiene más difusión que nunca".

Al igual que Chavo del Toro, enfatiza que el oficio atraviesa por un cambio generacional que está reinventándose más allá de los medios tradicionales, donde concursos como el de EL UNIVERSAL dan espacio al tipo de cartonista que puede ser un eslabón y a la vez dar frescura a la caricatura. Aun así, enfatiza, es vital el cuidado de los espacios existentes, digitales o impresos.

"Yo no me siento ni me considero dueño del espacio que ocupo en un periódico, como tampoco en los espacios digitales. Sería un error pensarlo así, puesto que los primeros dueños de esos espacios son el público, los lectores (...) Son ellos quienes nos ayudarán a responder ¿cuál será el futuro de la caricatura política?".

Final de Ronda

Este momento enrarecido de la política, el periodismo y el humor gráfico lleva a la reflexión de qué etapa histórica atravesamos, aquella donde ¿hay realmente mayor libertad de expresión o su sofisticada censura? Chavo del Toro alude al abolengo monero y recuerda alguna de sus charlas con Magú.

–¿Qué onda Magú?, ¿cómo estás?

–De la chingada, Chavo. Estoy terminando mi vida viviendo lo mismo que cuando empezaba mi carrera como caricaturista...

"Que las generaciones posteriores podamos seguir haciendo caricatura política es fruto de su lucha", dice Chavo del Toro. "En ese regreso al autoritarismo se me hace un honor haber estado del lado de personas como Magú y Paco Calderón, que —desde los extremos opuestos— coinciden ahora en que vivimos embates a la libertad de expresión. Ahora nos toca luchar nuestra propia batalla".

Kemchs también asume ese papel: "además de ejercer el periodismo, ahora tendremos que aguantar la presión y defendernos, no nos va a quedar de otra. Defendernos de algo que ya habíamos ganado, que era la libertad de expresión".

Enfatiza a su vez que no es época de tibiezas para el periodismo y el cartón político crítico, que no aplaude lo que hace bien el gobierno. "Tenemos que apretar y ser más críticos de lo que se está haciendo mal".

De lo que están convencidos los entrevistados es de que la caricatura política no se va a terminar, ni por la censura ni por el cambio que atraviesan los medios ni por las nuevas tecnologías. Los entrevistados cierran con aspectos optimistas pese a los embates referidos.

Existen nuevas formas de organización que la generación de Chavo del Toro explora, desde la colectividad, pero con acciones más dinámicas, con la "bendición" de los cartonistas críticos que no se volvieron instrumentos de gobierno y con la suma de mujeres cartonistas, más moneros de los estados y los jóvenes que vienen detrás de ellos.

"Ahí va la caricatura. Tenemos mucho futuro, los invitamos a que la quieran, la respeten, la cuiden y la apoyen. Y si quieres ser caricaturista, échele ganas, porque se vive bien, es una satisfacción espectacular, además de que puedes reírte de estos... pillos".

Rictus puntualiza que la caricatura es un oficio que recompensa si se le muestra lealtad. "Yo le debo mi felicidad y todavía me emociona mucho el momento de hacer el cartón y verlo publicado. Estoy muy agradecido con la caricatura y con los espacios que me brindan la oportunidad de expresar mi opinión".

Kemchs destaca que, el concurso de EL UNIVERSAL es un esfuerzo por acercar a los jóvenes al periodismo gráfico. "Me da mucha alegría que se apoyen estas iniciativas, a mí me hubiera gustado que existiera algo parecido en mi época, y aunque habrá pocos ganadores, para todos los participantes es un buen inicio para alimentar su ánimo por ser caricaturista y formar parte de esta historia".

Alarcón finaliza invitando a que la población no deje de consumir cartón político. "Pero también los invitamos a que nos quieran, que nos amén. Los moneros somos buenas personas, no se crean lo que dicen los políticos amargados de que seguramente estamos ardidos. El único ardor que tengo es en la espalda ahora que fui a Oaxtepec, pero nada más".


Contenido sindicado vía RSS de El Universal. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/confabulario/carton-politico-contra-una-ley-antimemes/

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Escrito por
El Universal
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