En un año, seis meses y pocos días de su segundo arribo a la Casa Blanca, Donald Trump ha destrozado prácticamente todo, tanto en Estados Unidos como en el resto de la comunidad de naciones: aterroriza al mundo, destroza las relaciones internacionales y la diplomacia, mete la mano en todas partes, para lo cual se ha dedicado a financiar candidatos de ultraderecha y compra gobiernos (ejemplos sobran); cobra millones de vidas con sus “guerras resueltas”, gasta millonadas en sus operaciones militares, agrede a terceros países, lleva a cabo una despiadada cacería de migrantes, la economía gringa es un desastre, despedaza la seguridad social de los estadunidenses, hace pingües negocios con los recursos públicos y lo que se acumule. El magnate naranja es como el caballo de Atila, pero tras su interminable cadena de barbaridades todavía cree que políticamente le saldría gratis. Pero es tan grande su ego que ni siquiera esto registra.
Contenido sindicado vía RSS de La Jornada Opinión. Nota original: https://www.jornada.com.mx/2026/08/04/opinion/020o1eco?partner=rss