El gobierno del presidente Donald Trump quiere cancelar 810 millones de dólares en fondos que ya habían sido aprobados por el Congreso, una medida que afecta principalmente a programas relacionados con personas migrantes, refugiadas y menores no acompañados.
La Casa Blanca presentó la medida el viernes 25 de septiembre y la describió como una acción para eliminar lo que considera “gasto gubernamental perjudicial”. En total, el gobierno habla de casi mil millones de dólares que busca retirar mediante una figura conocida como “rescisión de bolsillo”.
¿A dónde iría la mayor parte de los recortes?
El recorte más grande, de aproximadamente 567 millones de dólares, corresponde al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), específicamente a programas que proporcionan servicios a refugiados, solicitantes de asilo y otras personas no ciudadanas, además de programas relacionados con menores no acompañados.
La administración Trump sostiene que estos recursos ya no son necesarios debido a la disminución de los cruces en la frontera entre Estados Unidos y México.
Entre los programas señalados también hay recursos destinados a organizaciones que ofrecen distintos servicios a personas migrantes y refugiadas.
También recortaría programas para estudiantes migrantes
La medida no se limita a los servicios para personas migrantes.
El gobierno también propuso retirar fondos de un programa del Departamento de Educación destinado a estudiantes migrantes, así como recursos de otras áreas federales.
Entre ellos están:
- Programas para estudiantes migrantes.
- Una oficina del Departamento de Justicia dedicada a reducir tensiones raciales.
- Programas de apoyo para emprendedores de minorías.
- Servicios de asesoría de vivienda.
- Diversas subvenciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
- Otros programas educativos y de asistencia social.
La Casa Blanca cuestionó varios de estos programas y calificó algunos de los proyectos financiados como “dañinos” o “ideológicos”.
Cuando un presidente quiere cancelar fondos que fueron aprobados por el Congreso, existe un procedimiento establecido por la ley federal. El Congreso tiene 45 días para revisar una solicitud de rescisión y decidir si acepta cancelar esos recursos.
Sin embargo, Trump presentó esta solicitud solo cinco días antes de que terminara el año fiscal, cuando la Cámara de Representantes se encontraba en receso y no tenía previsto regresar hasta después de las elecciones de noviembre.
La estrategia consiste en solicitar la cancelación cuando queda tan poco tiempo para que termine el año fiscal que, de acuerdo con sus críticos, el Congreso prácticamente no tendría oportunidad de actuar antes de que los fondos expiren.
Una disputa por el dinero aprobado por el Congreso
El caso abre nuevamente una disputa sobre hasta dónde puede llegar el presidente para impedir que se utilicen recursos que el Congreso ya aprobó.
La Casa Blanca sostiene que está retirando fondos que considera innecesarios y perjudiciales. Legisladores de ambos partidos, en cambio, han cuestionado que el Ejecutivo pueda decidir por sí solo no utilizar recursos aprobados mediante el proceso presupuestario.
Por ahora, la medida afecta principalmente programas nacionales relacionados con migración, refugio, educación, vivienda y servicios comunitarios y podría convertirse en otro enfrentamiento entre la administración Trump y el Congreso sobre quién tiene la última palabra en el uso del dinero público.
Contenido sindicado vía RSS de Conexión Migrante. Nota original: https://conexionmigrante.com/2026-/09-/27/trump-busca-cancelar-810-millones-destinados-a-programas-para-migrantes-y-refugiados/