Otro de los relatos de la mítica isla de Aztlán, la travesía de sus habitantes a la ciudad prometida y la fundación de Tenochtitlan, ahora puede ser recorrida en el Códice Azcatitlan, manuscrito elaborado en el Valle de México que se puede apreciar de forma temporal en la exposición El Códice Azcatitlan. México- Francia, 200 años de amistad, en el Museo Nacional de Antropología hasta el 6 de diciembre.
La exhibición de este documento, que data del siglo XVI o XVII, se da en el marco de las conmemoraciones por el bicentenario de las relaciones entre México y Francia, ya que el Códice Azcatitlan se encuentra en posesión de la Biblioteca Nacional del país europeo, donde es estudiado y resguardado.
En medio de su primera exhibición en México, luego de salir del país en 1840, el tema de su repatriación se mantiene latente. Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología y curador de la muestra, apuntó ayer durante la inauguración de la exposición, que ha habido algunas solicitudes por parte de comunidades originarias para que Francia devuelva el códice a México, además de conversaciones entre autoridades mexicanas y francesas para que esto sea una realidad, pero no se ha llegado a nada concreto.
“No hay nada específico, el gobierno de México es el único que tiene la facultad para pedir una repatriación oficial, nosotros (el INAH), nada más somos el apoyo técnico; los franceses han respondido a estas conversaciones, han venido a ver aquí como se cuidan y mantienen los códices, han visto nuestra bóveda, tenemos hoy todas las condiciones para tener este patrimonio de vuelta en México”, señaló Brito Guadarrama.
De acuerdo con el funcionario, investigador y curador de la exposición, es necesario “empatar las leyes” francesas y mexicanas para hacer posible la repatriación. “Esta exposición es un primer paso, que venga el Códice de manera temporal, estamos viendo que se quede de forma permanente, existe la posibilidad de que así sea”.
La gran travesía
De acuerdo con la muestra, existe la posibilidad de que el primer propietario del Códice fuera Fernando de Alva Ixtlixóchitl, funcionario e historiador texcocano y un descendiente de Nezahualcóyotl.
Al morir Ixtlilxóchitl, sus documentos pasaron a manos de Carlos de Singüenza y Góngora, quien más tarde heredó su biblioteca a la Compañía de Jesús.
Hacia 1737, Lorenzo Boturini adquirió de fondos jesuitas docu mentos de tradición indígena, sin embargo, fue deportado a Europa en 1743 y su colección de manuscritos fue confiscada y trasladada a la Secretaría de la Cámara del Virreinato. Ya en 1830, el francés Joseph Marius Alexis Aubin llegó a México para estudia física y astronomía. Interesado en las culturas prehispánicas, adquirió varios documentos reunidos por Boturini, entre ellos el Códice Azcatitlan.
Aubin regresó a Francia en 1840 y se llevó los documentos, que luego vendió al coleccionista franco-mexicano Eugéne Goupil. El Códice Azcatitlan fue donado a la Biblioteca Nacional de Francia en 1896 por Augustine Élie, viuda de Goupil.
“La señora hace la donación al considerar que Francia es el lugar más importante del mundo en la cultura. Goupil era mexicano y francés, pero creemos que los códices adquieren una gran relevancia en el país donde fueron elaborados, en los pueblos, por eso estamos en diálogo para una devolución permanente, pero ya dependerá de las leyes de ambos países”, apuntó Brito Guadarrama.
En tanto, el director de colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, Jean-Charles Bédague, expresó que no tienen una postura sobre las peticiones de grupos originarios de devolución de este códice, ya que, dijo, es un tema político, sin embargo, destacó la cooperación entre ambos países en materia de investigación científica e histórica.
“Hemos firmado varios acuerdos que promueven el intercambio de conocimientos especializados y la digitalización para comprender y desarrollar mejor el conocimiento”, ápuntó.
Destacó que el Códice Azcatitlan forma parte del catálogo de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Francia, de ahí su valor para esta institución.
El Códice se divide en tres secciones, y narra el recorrido migratorio de los mexicas desde Aztlán hasta la fundación de México-Tenochtitlan; los tlatoque de la ciudad y los principales acontecimientos de cada gobierno, así como la llegada de los españoles, la conquista y la evangelización.
La muestra se complementa con 25 piezas y otros códices que permiten comprender su elaboración y su permanencia en el tiempo. Con información de Abida Ventura
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