Comprar una casa sigue siendo uno de los principales objetivos de millones de mexicanos, pero la realidad es que solo cuatro de cada 10 hogares tienen ingresos suficientes para adquirir una casa en el mercado formal. De acuerdo con el Programa Institucional de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) 2025-2030 , apenas 38.7% de los hogares cuenta con la capacidad económica para comprar una vivienda, mientras que el 61.3% queda fuera del mercado formal por falta de ingresos y otras barreras de acceso al financiamiento.
El ingreso que marca la diferencia No es solo cuestión del salario Sin vivienda de interés social Empleo informal Menos suelo para construirEl cálculo parte del precio promedio de una vivienda en México, que alcanzó 1 millón 736,349 pesos durante 2024. Para adquirir un inmueble de ese valor sin destinar más del 30% del ingreso mensual al pago de la hipoteca, una familia necesitaría ganar al menos 24,116 pesos al mes. Con ese ingreso, el pago mensual rondaría los 7,235 pesos durante 20 años, aunque la estimación no contempla intereses, seguros, comisiones ni otros costos asociados a un crédito hipotecario. Quienes perciben menos de esa cantidad difícilmente pueden acceder a una vivienda mediante los esquemas tradicionales de financiamiento. Aunque el ingreso es el primer filtro, la Conavi advierte que existen otros factores que mantienen a millones de familias fuera del mercado inmobiliario. Uno de ellos es la desaparición casi total de la vivienda económica y de interés social durante la última década, este tipo de hogares estaban enfocados específicamente para asegurar el derecho humano a un hogar digno, adecuado y seguro. En cambio, el mercado ha concentrado su oferta en viviendas de precio medio y residencial, cuyo costo resulta inaccesible para buena parte de la población. A ello se suma que muchas familias, especialmente aquellas sin seguridad social o con empleos informales, no cumplen con los requisitos para obtener un crédito hipotecario. En el caso de los jóvenes, la falta de historial laboral también limita sus posibilidades de financiamiento. La Conavi señala que cada vez hay menos suelo urbano con servicios, buena ubicación y certeza jurídica disponible para construir vivienda asequible. La combinación de especulación inmobiliaria, crecimiento desordenado de las ciudades y falta de planeación ha provocado que muchas viviendas de menor precio se desarrollen en zonas alejadas de los centros urbanos, donde el acceso al empleo, el transporte y los servicios públicos es limitado.
Sin escrituras ¿Quiénes deben ser prioridad en la política de vivienda? El plan de Conavi sobre la viviendaEste fenómeno dio origen a las llamadas "ciudades dormitorio", donde miles de personas deben recorrer largas distancias para trabajar o estudiar. El programa de la Conavi estima que 26.2% de las viviendas propias o que aún se están pagando no cuentan con escrituras a nombre del propietario. La falta de certeza jurídica dificulta vender, heredar o utilizar el inmueble como garantía para obtener financiamiento, además de impedir el acceso a algunos programas públicos de mejoramiento de vivienda. Frente a este panorama, la Conavi desarrolló sus programas de financiamiento y subsidios en los sectores que históricamente han enfrentado mayores obstáculos para acceder a una vivienda. Entre ellos se encuentran: Personas de bajos ingresos y sin seguridad social. Mujeres , especialmente jefas de familia, indígenas, afromexicanas y en situación de pobreza. Jóvenes que aún no pueden acceder a un crédito hipotecario tradicional. Personas con discapacidad y adultos mayores. Población indígena y afromexicana . Familias con niñas, niños y adolescentes. Personas que viven en zonas de riesgo o afectadas por desastres naturales. Migrantes y personas en situación de movilidad humana. Para estos grupos, la estrategia contempla mecanismos como subsidios, créditos con condiciones más flexibles, tasas preferenciales e incluso esquemas de arrendamiento con opción a compra. Hacia 2030, la Conavi busca reducir el rezago habitacional del 21.85% al 20%, lo que significa disminuir el número de viviendas con pisos, techos o muros construidos con materiales precarios, problemas de hacinamiento o sin acceso a sanitario. La meta forma parte del Programa Institucional 2025-2030 , que también pretende ampliar el acceso a una vivienda adecuada para los sectores con mayores carencias.
Otro de los objetivos centrales es que 95% de los subsidios para vivienda se destinen a grupos prioritarios y consolidar 3,580 hectáreas de reserva territorial para impulsar nuevos desarrollos habitacionales, esto último para cumplir la meta presidencial de construir 500,000 viviendas nuevas y realizar 300,000 acciones de mejoramiento de vivienda durante el sexenio.
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