Los restos humanos –en proceso de estudio– hallados en más de una veintena de bolsas, conocidas como “petrosas” debido a su dureza y a que fueron sometidas a altas temperaturas, encontradas en el basurero de Cocula y en el río San Joaquín, son parte de un conjunto de “muchísimos” fragmentos corporales rescatados dentro y fuera de la funeraria El Ángel, en Iguala, Guerrero. Éstos no fueron tomados en cuenta por las investigaciones y, según las pesquisas más recientes de la Fiscalía General de la República, se consideran un factor que podría impulsar un vuelco profundo en toda la narrativa sobre la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa.
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