La restricción y prohibición del uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos en preescolar, primaria y secundaria entrará formalmente en vigor el martes 3 de noviembre de 2026.
Tras su publicación oficial en el Diario Oficial de la Federación por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se estableció un periodo previo de un mes para realizar asambleas informativas con madres y padres de familia, docentes y estudiantes.
La disposición busca limitar el uso de celulares y tabletas tanto durante las clases como en los recesos, con el propósito de crear un entorno escolar más concentrado, participativo y orientado a la convivencia presencial.
Se pretende reducir las distracciones dentro del aula, favorecer la convivencia y la socialización presencial, estimular la creatividad y la participación activa de los estudiantes.
1. Tendencia internacional
En años recientes, organismos internacionales como la UNESCO y diversos gobiernos han impulsado restricciones al uso de dispositivos móviles en las escuelas para reducir la distracción en el aula, prevenir el ciberacoso y mejorar el rendimiento académico.
Francia: Fue uno de los países pioneros en Europa. Desde 2018 prohibió por ley el uso de teléfonos móviles en escuelas primarias y secundarias. Los dispositivos deben permanecer apagados y guardados durante la jornada escolar, y recientemente se han evaluado restricciones más estrictas incluso durante los recreos.
Países Bajos: Desde principios de 2024 restringió oficialmente el uso de teléfonos móviles, tabletas y relojes inteligentes en las aulas de secundaria, con excepciones médicas o pedagógicas específicas. La medida se extendió posteriormente a la educación primaria.
Suecia y Finlandia: Han adoptado directrices nacionales estrictas respaldadas por sus ministerios de educación. Suecia, en particular, recomendó reforzar el uso de libros impresos y promover entornos de aprendizaje con menor exposición a pantallas, especialmente entre los niños más pequeños.
China: Desde 2021, el Ministerio de Educación prohibió que los estudiantes lleven teléfonos inteligentes a las aulas, salvo que cuenten con autorización por escrito de sus padres y una justificación específica del personal docente.
Australia: La mayoría de los estados, como Nueva Gales del Sur y Victoria, aplicaron entre 2023 y 2024 prohibiciones de “campana a campana” (bell-to-bell). Estas medidas obligan a los alumnos a guardar los celulares desde su llegada hasta la salida de la escuela.
Estados Unidos y Canadá: Aunque no existe una ley federal única, varios estados estadounidenses y provincias canadienses han aprobado normas para prohibir los teléfonos durante las clases o exigir que permanezcan guardados en fundas magnéticas de bloqueo.
En la mayoría de estos países, los reportes iniciales señalan mejoras notables en la concentración de los alumnos, la convivencia cara a cara durante el recreo y la reducción de episodios de acoso escolar digital.
2. El repertorio de excepciones a nivel internacional
Motivos médicos y de salud
Se permite el uso de dispositivos cuando resultan necesarios para atender o monitorear condiciones médicas específicas. Por ejemplo, algunos estudiantes requieren teléfonos o tabletas para recibir alertas de sensores de glucosa, dar seguimiento a enfermedades crónicas o utilizar herramientas de apoyo vinculadas con su salud.
También se contemplan casos en los que el dispositivo funciona como apoyo terapéutico o de accesibilidad, como aplicaciones de comunicación aumentativa, lectores de pantalla u otras herramientas especializadas para estudiantes con necesidades particulares.
Necesidades pedagógicas específicas
El uso de dispositivos puede autorizarse de manera puntual cuando forma parte de una actividad didáctica planificada. En estos casos, el docente supervisa el uso de tabletas, computadoras portátiles o teléfonos celulares, y los equipos se guardan nuevamente al concluir la actividad.
Emergencias familiares o logísticas
Cuando se requiere una comunicación urgente, el contacto suele gestionarse a través de la administración o dirección escolar. De esta manera, las familias pueden comunicarse con la escuela sin recurrir directamente al teléfono personal del alumno durante el horario de clases.
3. ¿Prohibición o alfabetización mediática e informacional?
El debate divide a especialistas, pedagogos y familias. Por un lado, hay quienes defienden la prohibición como una medida necesaria para recuperar la atención y la convivencia escolar. Por otro lado, quienes consideran que la alfabetización mediática e informacional es la única respuesta sostenible a largo plazo.
La discusión suele organizarse en torno a dos grandes posturas:
Argumentos a favor de la prohibición
Atención y desarrollo infantil: quienes defienden la restricción sostienen que muchas aplicaciones, redes sociales y videojuegos están diseñados para captar la atención mediante notificaciones, recompensas inmediatas y algoritmos de permanencia. Desde esta perspectiva, resulta difícil formar hábitos críticos cuando los estudiantes están expuestos de manera constante a estímulos digitales.
Reducción de desigualdades y acoso: la prohibición disminuye el peso del estatus asociado al tipo de celular que posee cada alumno y reduce las oportunidades de ciberacoso dentro del horario escolar.
Recuperación del espacio social: se considera que el recreo debe favorecer la interacción presencial, el juego y el desarrollo de habilidades sociales cara a cara, especialmente después de los efectos de aislamiento asociados a la pandemia.
Argumentos a favor de la alfabetización mediática e informacional
La tecnología forma parte de la vida cotidiana: quienes cuestionan la prohibición advierten que apartar a los estudiantes de los dispositivos durante varias horas al día no los prepara para desenvolverse en un entorno digital. Desde esta postura, ocultar el problema no enseña autorregulación ni pensamiento crítico frente a fenómenos como la desinformación o las noticias falsas (fake news).
La escuela como espacio formativo: se sostiene que la escuela debería ser un entorno seguro para aprender a usar la tecnología de manera crítica, ética y productiva, en lugar de convertirse en una burbuja analógica desconectada de la realidad exterior.
Necesidad de inversión docente: varios especialistas señalan que prohibir es una medida relativamente sencilla y de bajo costo, mientras que formar al profesorado en alfabetización mediática e informacional exige más tiempo, recursos y planificación institucional.
La postura de organismos internacionales
Organizaciones como la UNESCO (en su informe global de educación de 2023) han adoptado una postura intermedia: señalan que la tecnología en el aula solo debe usarse si apoya directamente el aprendizaje y no desplaza la interacción humana, pero reconocen explícitamente que la prohibición por sí sola no es suficiente.
La tendencia actual sugiere que los sistemas educativos están aplicando la prohibición como una medida de choque temporal para restaurar el orden y la concentración en las aulas, pero con el desafío pendiente de integrar la educación digital de manera estructurada en las materias correspondientes.
La experiencia internacional muestra que limitar la presencia constante de pantallas puede contribuir a recuperar la atención, fortalecer la convivencia presencial y reducir riesgos asociados al ciberacoso; sin embargo, sus efectos dependerán de la claridad de las reglas, de la participación de las comunidades escolares y de la capacidad de las escuelas para aplicar la medida con criterios equitativos.
La prohibición no puede sustituir una política educativa integral de alfabetización mediática e informacional.
Si los estudiantes viven en entornos cada vez más digitalizados, la escuela tiene la responsabilidad de enseñarles a usar la tecnología con sentido crítico, ético y creativo.
Ello implica formar docentes, diseñar actividades pertinentes, incorporar criterios claros sobre el uso pedagógico de los dispositivos y preparar a niñas, niños y adolescentes para reconocer la desinformación, regular su atención y participar de manera responsable en los espacios digitales.
Contenido sindicado vía RSS de El Universal Opinión. Nota original: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/octavio-islas/prohibir-para-educar-el-dilema-de-los-celulares-en-la-escuela/